1 Así los troyanos se ocupaban de la guardia, mientras que a los aqueos
2 los ocupaba un sobrenatural pánico, compañero del escalofriante espanto,
3 y todos los mejores habían sido heridos por un pesar intolerable.
4 Y así como dos vientos agitan el ponto rico en peces,
5 el Bóreas y el Céfiro, que soplan ambos desde Tracia,
6 al llegar de repente - a la vez una negra ola
7 se levanta - y derraman muchas algas a lo largo de la orilla,
8 así se desgarraba el ánimo en los pechos de los aqueos.
9 Y el Atrida, herido por un gran dolor en su corazón,
10 iba de acá para allá ordenando a los heraldos de voz clara
11 que a cada varón por su nombre llamaran a la asamblea
12 y que no gritaran, y él mismo se esforzaba entre los primeros.
13 Y se sentaron en la asamblea tristes, y Agamenón
14 se paró, derramando lágrimas, así como fuente de agua negra
15 que por una escarpada roca derrama su oscura agua,
16 así él, gimiendo profundamente, dijo a los argivos estas palabras:
17 “¡Oh, amigos, líderes y comandantes de los argivos!
18 Zeus, el Cronida, me amarró fuerte a una pesada ceguera,
19 inclemente, que antes me prometió y me asintió
20 regresar tras saquear Ilión bien amurallada,
21 y ahora planeó un mal engaño, y me ordena
22 volver infame a Argos, después de perder muchas tropas.
23 Quizás así le será querido a Zeus, de furor inmenso,
24 que sin duda abatió las cumbres de muchas ciudades
25 y aun abatirá más, pues el poder de este es el más grande.
26 Así que, ¡vamos!, como yo diga, hagamos caso todos:
27 huyamos con las naves hacia la querida tierra patria,
28 pues ya no tomaremos Troya de anchas calles.”
29 Así habló, y ellos, claro, se quedaron todos callados, en silencio,
30 y por un largo rato estuvieron silentes y tristes los hijos de los aqueos.
31 Y por fin dijo entre ellos Diomedes de buen grito de guerra:
32 “Atrida, primero te increparé por insensato,
33 como se debe, soberano, en la asamblea. Y vos no vayas a irritarte.
34 El brío me reprochaste primero entre los dánaos,
35 diciendo que era asustadizo y endeble - todas estas cosas
36 las saben tanto los jóvenes como los ancianos entre los argivos -,
37 mas a vos de dos cosas te dio una el hijo de Crono de retorcido ingenio:
38 por el cetro te dio ser honrado por encima de todos,
39 mas el brío no te lo dio, que es el poder más grande.
40 ¡Condenado! ¿Es que hasta tal punto creés que los hijos de los aqueos
41 son asustadizos y endebles como proclamás?
42 Si a vos el ánimo te incita como para regresar,
43 andate. Junto a ti está el camino, y tus naves cerca del mar
44 están, las muchísimas que te siguieron desde Micenas,
45 pero los demas aqueos de largos cabellos nos quedaremos
46 hasta que arrasemos Troya. Y ea, que también estos
47 huyan con las naves hacia la querida tierra patria,
48 y nosotros dos, Esténelo y yo, combatiremos hasta que el día final
49 de Ilión encontremos, pues con ayuda de un dios hemos venido.”
50 Así hablo, y, claro, lo ovacionaron todos los hijos de los aqueos,
51 impresionados por el discurso de Diomedes domador de caballos.
52 Y levantándose entre ellos les habló el jinete Néstor:
53 “Tidida, en la guerra eres muy fuerte,
54 y en el consejo eres el mejor entre todos los de tu edad.
55 No criticará tu discurso ninguno de cuantos aqueos hay,
56 ni hablará en contra, pero no diste una conclusión a tu discurso.
57 Sin duda eres también joven, e incluso podrías ser hijo mío,
58 el menor en edad, pero dices cosas prudentes
59 a los reyes de los argivos, ya que hablaste según la moira.
60 Pero, ¡vamos!, yo, que me jacto de ser más viejo que tú,
61 expondré y recorreré todo, y ninguno a mí
62 me despreciará lo que diga, ni siquiera el poderoso Agamenón.
63 Sin hermanos, sin justicia, sin hogar está aquel
64 que ama la aborrecible guerra contra su propio pueblo.
65 Pero, bueno, ahora hagamos caso a la negra noche
66 y preparemos la cena, y que cada uno de los guardias
67 se ubique junto al excavado foso, fuera del muro.
68 A los jóvenes encargo esto. Pero luego,
69 Atrida, comanda tú, pues tú eres el rey más poderoso.
70 Ofrece un banquete a los ancianos. Es apropiado para ti, no te es impropio.
71 Llenas están tus tiendas de vino, que las naves de los aqueos
72 a diario traen desde Tracia por el ancho mar.
73 Tienes de todo para agasajar, y a muchos gobiernas,
74 y en una reunión de muchos harás caso a aquel que el mejor
75 plan planee, pues gran necesidad tienen todos los aqueos
76 de uno bueno y sólido, porque los enemigos cerca de las naves
77 hacen arder muchas piras. ¿Quién se alegraría de esto?
78 Esta noche será la que despedace al ejército o lo salve.”
79 Así habló, y ellos, claro, lo escucharon con atención y le hicieron caso,
80 y salieron apresurados los guardias con las armas
81 en torno al Nestórida Trasimedes, pastor de tropas,
82 y en torno a Ascálafo y Yálmeno, hijos de Ares,
83 en torno a Meriones, Afareo y Deípiro,
84 y en torno al hijo de Creonte, el divino Licomedes.
85 Siete eran los líderes de los guardias, y con cada uno cien
86 jóvenes marcharon, teniendo largas picas en las manos,
87 y fueron y se situaron entre el foso y el muro,
88 y allí prendieron una pira y cada uno aprestó su cena.
89 El Atrida a los ancianos de los aqueos en bloque condujo
90 a su tienda, y junto a ellos aprestó un abundante banquete,
91 y hacia los manjares dispuestos ante ellos tendieron las manos.
92 Pero una vez que se despojaron del deseo de alimento y bebida,
93 entre ellos el anciano primero de todos empezó a urdir un plan,
94 Néstor, cuyos consejos antes también se habían mostrado excelentes;
95 él con sensatez les habló y dijo entre ellos:
96 “Atrida, el más glorioso, soberano de varones Agamenón,
97 contigo terminaré y por ti empezaré, porque de muchos
98 pueblos eres soberano y Zeus te proporcionó
99 el cetro y las leyes, para que con estos deliberes.
100 Por eso es muy necesario que tú expreses y escuches ideas,
101 y lleves a cabo también las de otro, lo que a alguno el ánimo le ordene
102 decir para bien, y de ti dependerá lo que comience.
103 Yo, por mi parte, te diré qué me parece que es lo mejor,
104 pues ningún otro pensará un pensamiento mejor que este
105 que yo pienso desde hace mucho y aun también ahora,
106 ya desde el momento en que a la joven Briseida del descendiente de Zeus,
107 del irritado Aquiles, te robaste y marchaste desde su tienda,
108 muy en contra del pensamiento nuestro, pues en especial yo
109 intentaba muchas veces disuadirte, mas vos a tu ánimo de corazón vigoroso
110 entregándote, a un varón excelente, al que hasta los inmortales honran,
111 deshonraste, pues tomaste y tienes su botín. Pero aun también ahora
112 deliberemos cómo podemos persuadirlo, haciendo las paces con él
113 con amables regalos y dulces palabras.”
114 Y le dijo en respuesta el soberano de varones Agamenón:
115 “¡Oh, anciano! De mi ceguera nada falso relataste.
116 Fui ciego, y no lo niego ni yo mismo. ¡Muchas
117 tropas vale un varón al que Zeus en su corazón ama,
118 como ahora a este honra, pues doblega a las tropas de los aqueos!
119 Pero ya que fui ciego haciéndole caso a mis calamitosas entrañas,
120 quiero hacer las paces y retribuirle con un cuantioso rescate.
121 Y entre todos ustedes enumeraré los famosísimos regalos:
122 siete trípodes no tocados por el fuego, diez talentos de oro,
123 veinte fulgurantes calderos, doce caballos
124 robustos, ganadores de premios, que han conseguido premios con sus pies.
125 No estaría desamparado un varón que tuviera tantas cosas -
126 ni desposeído de honrosísimo oro -
127 cuantas me han traído como premios mis solípedos caballos.
128 Y le daré siete mujeres, conocedoras de insuperables labores,
129 lesbias, que cuando él mismo capturó Lesbos, bien edificada,
130 separé para mí, que vencían en belleza al linaje de las mujeres.
131 A estas le daré, y con ellas estará la que alguna vez le arrebaté,
132 la hija de Briseo, y sobre ella juraré un gran juramento,
133 que nunca subí a su lecho ni me uní con ella,
134 que es lo natural entre los hombres, entre varones y mujeres.
135 Todas estas cosas estarán listas de inmediato, y si más tarde
136 los dioses conceden despojar la gran ciudad de Príamo,
137 que cargue hasta el tope una nave de oro y bronce,
138 una vez dentro, cuando distribuyamos el pillaje los aqueos,
139 y que tome él mismo veinte mujeres troyanas
140 que después de la argiva Helena sean las más bellas.
141 Y si volviéramos a la Argos aquea, ubre de la tierra,
142 sería mi yerno, y lo honraré igual que a Orestes,
143 que por mí queridísimo se nutre en mucha abundancia.
144 Tres hijas tengo en el bien erigido palacio,
145 Crisótemis, Laódice e Ifianasa.
146 De estas a la que desee como amada, que se la lleve, sin dote,
147 hacia la casa de Peleo, y yo además le daré en desagravio
148 muchísimas cosas, cuantas nunca nadie dio por su hija.
149 Y le daré siete bien habitables ciudades,
150 Cardámila, Énope y la herbosa Iris,
151 la muy divina Feras y Antea de profundos pastos,
152 la bella Epea y Pédaso rica en vides.
153 Todas están cerca del mar, en los confines de la arenosa Pilos,
154 y en ellas habitan hombres de muchos corderos y de muchos bueyes,
155 que con obsequios como a un dios lo honrarán,
156 y bajo su cetro cumplirán sus provechosas leyes.
157 Estas cosas le cumpliría al deponer él la ira.
158 Que se doblegue - Hades es, por cierto, amargo e indoblegable,
159 por eso también es el más odiado de todos los dioses para los mortales -
160 y se someta a mí - soy un rey mucho más poderoso
161 y mucho mayor en edad me jacto de ser -.”
162 Y luego le respondió Néstor, jinete gerenio:
163 “Atrida, el más glorioso, soberano de varones Agamenón,
164 Ya no son desdeñables los regalos que das al soberano Aquiles.
165 Así que, ¡vamos!, impulsemos a los designados, que cuanto antes
166 vayan a la tienda del Pelida Aquiles.
167 ¡VAMOS!, a estos los he de señalar yo, y ellos hagan caso.
168 Que lidere Fénix, caro a Zeus, en primer lugar,
169 y luego Áyax el grande y el divino Odiseo,
170 y síganlos los heraldos Odio y Euríbato.
171 Y traed agua para las manos, y conservad una actitud reverencial,
172 para que invoquemos a Zeus Cronida, por si se compadece.”
173 Así habló, y para todos ellos fueron agradables sus palabras.
174 Enseguida los heraldos vertieron agua sobre sus manos,
175 y los jóvenes llenaron de líquido las crateras
176 y, claro, lo repartieron a todos, sirviéndolo en las copas.
177 Pero una vez que libaron y bebieron cuanto quería su ánimo,
178 salieron de la tienda del Atrida Agamenón,
179 y les ordenó muchas cosas Néstor, jinete gerenio,
180 sosteniéndole la mirada a cada uno, y en especial a Odiseo,
181 para que intentaran persuadir al insuperable Peleión.
182 Y ellos dos marcharon sobre la orilla del estruendoso mar,
183 rogando muchísimo al que rodea la tierra, al sacudidor de la tierra,
184 para persuadir fácilmente las grandes mientes del Eácida.
185 Y a las tiendas y las naves de los mirmidones llegaron,
186 y lo encontraron entreteniendo sus mientes con una clara forminge,
187 bella, labrada, y tenía arriba un clavijero de plata -
188 la había tomado de los despojos tras destruir la ciudad de Eetión.
189 Con esta él entretenía su ánimo, y cantaba, claro, la fama de los varones.
190 Y Patroclo solo estaba sentado frente a él en silencio,
191 esperando al Eácida, a que dejara de cantar.
192 Y ellos dos marcharon delante, y conducía el divino Odiseo,
193 y se pararon delante de aquel, y se levantó estupefacto Aquiles
194 todavía con la forminge dejando el asiento donde estaba sentado.
195 Y así, del mismo modo, Patroclo, ya que vio a los hombres, se paró.
196 Y recibiéndolos a ambos les dijo Aquiles de pies veloces:
197 “¡Salud! Sin duda llegaron dos varones amigos - sin duda muy necesitados -,
198 los que para mí, aunque enojado, sois los dos más queridos de los aqueos.”
199 Habiendo hablado así, el divino Aquiles los condujo delante,
200 y los sentó en sillones y purpúreos tapetes.
201 Y pronto le dijo a Patroclo, que estaba cerca de él:
202 “¡Una cratera más grande coloca, hijo de Menecio,
203 una mezcla más fuerte prepara y dispón una copa para cada uno,
204 pues estos, los varones más queridos, están bajo mi techo.”
205 Así habló, y Patroclo le hizo caso al querido compañero,
206 mientras que este dejó caer un gran tajón al resplandor del fuego,
207 y allí, claro, puso un lomo de oveja y de pingüe cabra,
208 y allí, el costillar de un chancho rebosante de grasa.
209 Y Automedonte se lo sostenía, y cortaba, claro, el divino Aquiles,
210 y troceaba bien las cosas y las ensartaba en los pinchos,
211 y encendía un gran fuego el Menecíada, un hombre igual a un dios.
212 Pero una vez que se consumió el fuego y se apagó la llama,
213 extendiéndolos esparció los pinchos arriba de la brasa,
214 y los salpicó de sal divina, tras levantarlos sobre los morillos.
215 Pero una vez que asó y distribuyó en bandejas,
216 Patroclo tomando el pan lo sirvió sobre la mesa,
217 en bellos cestillos, y sirvió Aquiles la carne,
218 y él mismo se sentó frente al divino Odiseo,
219 en la pared opuesta, y mandó que ofrendara a los dioses
220 a Patroclo, su compañero, y este arrojó al fuego las ofrendas.
221 Y hacia los manjares dispuestos ante ellos tendieron las manos.
222 Pero una vez que se despojaron del deseo de alimento y bebida,
223 Áyax le hizo un gesto a Fénix, y lo notó el divino Odiseo,
224 y, llenando su copa de vino, la levantó hacia Aquiles:
225 “¡Salud, Aquiles! Ciertamente no nos ha faltado parte igual del banquete,
226 ni en la tienda del Atrida Agamenón
227 ni tampoco aquí ahora, pues tenemos muchas y abundantes cosas
228 para banquetear. Pero no nos ocupan los trabajos del deseable banquete,
229 sino una desdicha demasiado grande, crío de Zeus, que contemplamos
230 y tememos, y está en duda si salvaremos o serán destruidas
231 las naves de buenos bancos, si vos no te vestís de brío,
232 pues cerca de las naves y el muro hicieron vivac
233 los troyanos de inmenso ánimo y los aliados de extendida fama,
234 prendiendo muchas piras a lo largo del campamento, y afirman que ya no
235 resistiremos, sino que caeremos sobre las negras naves,
236 y el Cronida Zeus, mostrándoles signos favorables,
237 relampaguea, y Héctor, ufanándose grandemente de su vigor,
238 se enfurece terriblemente, confiado en Zeus, y no honra para nada
239 ni a varones ni a dioses, y una violenta rabia lo ha invadido,
240 y demanda que cuanto antes aparezca la divina Aurora,
241 pues asegura que cortará los codastes de las naves,
242 y a estas las quemará con fuego abrasador, mientras que a los aqueos
243 los destrozará junto a ellas acorralados por el humo.
244 Esto temo terriblemente en las entrañas, que las amenazas
245 le cumplirán los dioses, y realmente será nuestro destino
246 perecer en Troya, lejos de Argos criadora de caballos.
247 ¡Así que de pie, si pretendes, aunque tarde, a los hijos de los aqueos,
248 agobiados, al menos preservarlos del estruendo de los troyanos!
249 Para vos mismo habrá más tarde sufrimiento, y ningún medio,
250 hecho el mal, habrá de hallar la cura. Así que mucho antes
251 medita sobre cómo resguardarás a los dánaos del mal día.
252 ¡Oh, carísimo! ¡A vos te ordenó tu padre Peleo,
253 ese día, cuando te envió a Agamenón desde Ftía:
254 ‘Hijo mío, la fuerza Atenea y también Hera
255 te la concederán, si quieren, mas tú el ánimo de corazón vigoroso
256 contén en el pecho, pues la camaradería es mejor.
257 Y detén la discordia engendradora de males para que más aun
258 te honren tanto los jóvenes como los ancianos entre los argivos’!
259 Esto te ordenaba el anciano, y tú lo olvidas. Pero al menos ahora
260 cede, y deja la ira, pesar del ánimo. A vos Agamenón
261 dignos regalos te dará cuando hayas depuesto la ira.
262 Ea, tú escúchame, y yo te listaré
263 cuantos regalos te prometió en sus tiendas Agamenón:
264 siete trípodes no tocados por el fuego, diez talentos de oro,
265 veinte fulgurantes calderos, doce caballos
266 robustos, ganadores de premios, que han conseguido premios con sus pies.
267 No estaría desamparado un varón que tuviera tantas cosas -
268 ni desposeído de honrosísimo oro -
269 cuantas los caballos de Agamenón como premios han conseguido con sus pies.
270 Y te dará siete mujeres, conocedoras de insuperables labores,
271 lesbias, que cuando tú mismo capturaste Lesbos, bien edificada,
272 separó para sí, que vencían entonces en belleza al linaje de las mujeres.
273 A estas te dará, y con ellas estará la que alguna vez te arrebató,
274 la hija de Briseo, y sobre ella jurará un gran juramento,
275 que nunca subió a su lecho ni se unió con ella,
276 que es lo natural, soberano, entre varones y mujeres.
277 Todas estas cosas estarán listas de inmediato, y si más tarde
278 los dioses conceden despojar la gran ciudad de Príamo,
279 carga hasta el tope una nave de oro y bronce,
280 una vez dentro, cuando distribuyamos el pillaje los aqueos,
281 y toma tú mismo veinte mujeres troyanas
282 que después de la argiva Helena sean las más bellas.
283 Y si volviéramos a la Argos aquea, ubre de la tierra,
284 serías su yerno, y te honrará igual que a Orestes,
285 que por él queridísimo se nutre en mucha abundancia.
286 Tres hijas tiene en el bien erigido palacio,
287 Crisótemis, Laódice e Ifianasa.
288 De estas a la que desees como amada, te la llevarás, sin dote,
289 hacia la casa de Peleo, y él además te dará en desagravio
290 muchísimas cosas, cuantas nunca nadie dio por su hija.
291 Y te dará siete bien habitables ciudades,
292 Cardámila, Énope y la herbosa Iris,
293 la muy divina Feras y Antea de profundos pastos,
294 la bella Epea y Pédaso rica en vides.
295 Todas están cerca del mar, en los confines de la arenosa Pilos,
296 y en ellas habitan hombres de muchos corderos y de muchos bueyes,
297 que con obsequios como a un dios te honrarán,
298 y bajo tu cetro cumplirán tus provechosas leyes.
299 Estas cosas te cumpliría al deponer tú la ira.
300 Y si el Atrida se te hizo demasiado detestable en el corazón,
301 él mismo y sus regalos, vos por lo menos de los demás, de los aqueos todos,
302 agobiados en el ejército, compadecete, que como un dios
303 te honrarán, pues sin duda una grandísima gloria les conseguirías,
304 pues ahora someterías a Héctor, ya que muy cerca tuyo vendría,
305 poseído por una destructiva rabia, ya que afirma que ninguno semejante
306 a él existe entre los dánaos que las naves trajeron aquí.”
307 Y respondiendo le dijo Aquiles de pies veloces:
308 “Laertíada del linaje de Zeus, Odiseo de muchos recursos,
309 es necesario que responda estas palabras de forma directa,
310 lo que llevaré a cabo y lo que se habrá de cumplir,
311 para que no me embarullen sentados junto a mí de un lado y otro,
312 pues me es odioso igual que las puertas de Hades aquel,
313 el que oculta una cosa en sus entrañas y dice otra.
314 Yo, por mi parte, diré lo que me parece que es lo mejor:
315 ni a mí el Atrida Agamenón pienso que me persuadirá,
316 ni los demás dánaos, ya que es claro que no hay ninguna gratitud
317 por pelear contra varones enemigos siempre y sin pausa;
318 igual parte tiene el que se queda y si alguno guerreara mucho,
319 y en una misma honra está tanto el vil como el noble.
320 Muere igual el varón que no hace nada y el que hace un montón.
321 No tengo nada acá después de haber padecido dolores en el ánimo,
322 siempre arriesgando mi vida para guerrear.
323 Y así como un ave lleva a sus implumes pichones
324 comida, después de tomarla, y se hace un mal a sí misma,
325 así también yo pasaba muchas noches insomnes,
326 y días sangrientos atravesaba guerreando,
327 contra varones peleando a causa de sus esposas.
328 ¡Doce ciudades de hombres con las naves arrasé,
329 y once a pie - lo aseguro - a lo largo de la fértil Troya!
330 De todas estas muchos y buenos tesoros
331 saqué, y llevándoselos todos se los daba a Agamenón,
332 al Atrida, y él, quedándose atrás junto a las rápidas naves,
333 tras recibirlos, repartía unos pocos y retenía muchos.
334 Otras cosas como botín daba a los mejores y a los reyes,
335 y estos lo tienen seguro, mas de mí solo entre los aqueos
336 lo arrebató, y tiene una placentera esposa. Que pasando la noche con ella
337 disfrute. ¿Por qué es necesario que guerreen con los troyanos
338 los argivos? ¿Por qué condujo aquí a las tropas, tras reunirlas,
339 el Atrida? ¿Acaso no es a causa de Helena de bellos cabellos?
340 ¿Acaso aman a sus esposas entre los hombres meropes solo
341 los Atridas? Porque cualquier varón bueno y sensato
342 ama y se preocupa por la propia, como yo también a ella
343 la amaba de corazón, aun habiendo sido obtenida por la lanza.
344 Y ahora, ya que me sacó el botín de las manos y me engañó,
345 que no me siga probando, que lo conozco bien, y no me persuadirá.
346 Así que, Odiseo, con vos y con los demás reyes
347 que piense en resguardar las naves del fuego destructor.
348 Sí, sin duda en muchísimas cosas se esforzó sin mí.
349 ¡Incluso construyó un muro y colocó delante de este un foso,
350 ancho, grande, y en él clavó estacas!
351 Pero ni así puede el vigor de Héctor, matador de varones,
352 contener. Mientras yo guerreaba entre los aqueos,
353 Héctor no quería empujar lejos del muro el combate,
354 sino que llegaba hasta las puertas Esceas y el roble.
355 Allí una vez me esperó, a mí solo, y a duras penas escapó de mi empuje.
356 Y ahora, ya que no quiero guerrear contra el divino Héctor,
357 mañana, tras hacer sacrificios a Zeus y a todos los dioses,
358 tras cargar bien mis naves, después de que las bote al mar,
359 verás, si quieres y si estas cosas te importan,
360 al alba, navegando sobre el Helesponto rico en peces
361 mis naves, y en ellas a varones ansiosos por remar.
362 Y si concediera una buena navegación el renombrado sacudidor de la tierra,
363 en el tercer día llegaría a la fértil Ftía.
364 Tengo muchísimas cosas que dejé al marchar aquí para mi perdición,
365 y de aquí más oro y rojizo bronce
366 y además mujeres de buena cintura y gris hierro
367 me llevaré, cuanto me tocó - pues mi botín el mismo que me lo dio
368 me lo sacó de vuelta, desmesurándose contra mí, el poderoso Agamenón,
369 el Atrida -. Díganle todo eso en público, como les mando,
370 abiertamente, para que también los demás aqueos se enojen con él,
371 por si acaso a alguno de los dánaos todavía espera engañar,
372 siempre cubierto de desvergüenza, pues a mí
373 no se animaría, aun siendo un perro, a mirarme a la cara.
374 Y no convendré ningún plan con él, ni acción alguna,
375 pues ven que me engañó y me ultrajó, y ya de nuevo
376 no puede engañarme con palabras. Ya es suficiente. Así que con tranquilidad
377 marche a su perdición, pues le arrebató sus mientes el ingenioso Zeus.
378 Me son odiosos los regalos de él, y no me inspira un ápice de honra.
379 Ni si me diera diez y veinte veces tantas cosas
380 cuantas tiene ahora y si consiguiera otras de algún lado,
381 ni cuantas entran a Orcómeno, ni cuantas a la Tebas
382 egipcia, donde hay en las casas muchísimos tesoros,
383 y que tiene cien puertas, y por cada una doscientos
384 varones salen con caballos y carros,
385 ni si me diera tantas cosas cuantos granos de arena y polvo hay,
386 ni aun así persuadiría mi ánimo Agamenón
387 antes de pagarme toda la afrenta, pesar del ánimo.
388 Y no me casaré con la hija de Agamenón Atrida,
389 ni si disputara en belleza con la dorada Afrodita,
390 y en obras igualara a Atenea de ojos refulgentes,
391 ni así me casaré con ella. Que elija a otro de los aqueos,
392 cualquiera que le convenga y que sea un rey más poderoso,
393 pues si en verdad me salvan los dioses y vuelvo a casa,
394 Peleo, seguro, casará entonces a una mujer conmigo él mismo.
395 Hay muchas aqueas en la Hélade y Ftía,
396 hijas de los mejores, los que preservan ciudades.
397 De estas a la que desee la haré mi amada esposa.
398 Hacia allí el temerario ánimo me incita muchísimo,
399 para que, tras casarme con una legítima cónyuge, con una adecuada esposa,
400 goce de los tesoros que atesoró el anciano Peleo,
401 pues no son para mí equivalentes a la vida ni cuantas cosas dicen
402 se atesoraban en la bien habitada ciudad de Ilión,
403 antes, en la paz, antes de que llegaran los hijos de los aqueos,
404 ni cuantas contiene dentro el pétreo umbral del tirador,
405 de Febo Apolo, en la rocosa Pitón,
406 pues son apresables los bueyes y los fuertes corderos,
407 y atesorables los trípodes y las rubias cabezas de caballos,
408 mas la vida de un varón para que vuelva no es ni apresable
409 ni capturable, una vez que traspasa el cerco de los dientes.
410 Pues mi madre, la diosa Tetis de pies de plata, afirma
411 que dos destinos separados me llevan al final de la muerte:
412 si permaneciendo aquí combato en torno a la ciudad de los troyanos,
413 sucumbe mi regreso, pero mi gloria será imperecedera;
414 y si vuelvo a casa, a la querida tierra patria,
415 sucumbe mi gran fama, pero un largo tiempo de vida
416 tendré, y el final de la muerte no me encontraría pronto.
417 Y también a los demás yo les aconsejaría
418 navegar de vuelta a casa, porque ya no hallaréis el día final
419 de la escarpada Ilión, pues Zeus de vasta voz sobre toda ella
420 extendió su propia mano, y las tropas están envalentonadas.
421 Así que ustedes, yendo con los mejores de los aqueos,
422 transmítanles el mensaje - pues esto es el botín de los ancianos -
423 para que mediten en sus entrañas otro plan mejor,
424 uno que les salve las naves y al pueblo de los aqueos
425 sobre las huecas naves, ya que este no les iba a resultar,
426 el que meditaron ahora, respirando yo cólera.
427 Y que Fénix permanezca junto a nosotros y se acueste aquí,
428 para que en las naves a la querida patria me siga
429 mañana, si quiere, pues en absoluto lo llevaré a la fuerza.”
430 Así habló, y ellos, claro, se quedaron todos callados, en silencio,
431 impresionados por el discurso, pues muy contundentemente había respondido.
432 Y por fin dijo entre ellos el anciano Fénix, conductor de carros,
433 estallando en lágrimas, pues temía por las naves de los aqueos:
434 “Si realmente, ilustre Aquiles, en las entrañas el regreso
435 tenés, y definitivamente apartar de las rápidas naves
436 el fuego arrasador no querés, ya que cayó en tu ánimo la ira,
437 ¿cómo entonces, querido hijo, voy a ser abandonado aquí, lejos tuyo,
438 solo? Me envió contigo el anciano Peleo, conductor de carros,
439 ese día, cuando te envió con Agamenón desde Ftía,
440 siendo un chiquillo, desconocedor aun de la igualadora guerra
441 y de las asambleas, donde los varones se hacen sobresalientes.
442 Por eso me mandó para que te enseñara todas estas cosas,
443 ser orador de palabras y hacedor de obras.
444 De modo que entonces, querido hijo, no querría lejos tuyo
445 ser abandonado, ni si me prometiera un dios en persona
446 removiendo la vejez hacerme de nuevo joven,
447 tal como cuando primero abandoné la Hélade de hermosas mujeres,
448 huyendo de la riña con mi padre Amíntor Orménida,
449 que se irritó mucho conmigo por una concubina de hermoso cabello,
450 a la que él amaba, y deshonraba a su esposa,
451 mi madre, y ella siempre me suplicaba por mis rodillas
452 que me uniera a la concubina en lugar de él, para que detestara al anciano.
453 Me dejé persuadir por ella y lo hice, y mi padre al punto, sospechándolo,
454 me maldijo muchas veces, y llamó contra mí a las abominables Erinias
455 para que nunca hubiera sobre sus rodillas un querido hijo
456 engendrado por mí, y los dioses le cumplieron la maldición,
457 Zeus subterráneo y la terrorífica Perséfone.
458 [A él yo planeé matarlo con el agudo bronce,
459 pero calmó mi ira alguno de los inmortales, el que en mi ánimo
460 puso el decir del pueblo y las muchas injurias de los hombres:
461 no sea que fuera llamado parricida entre los aqueos.]
462 Entonces no se me contenía en absoluto el ánimo en las entrañas
463 para seguir dando vueltas por el palacio de mi irritado padre.
464 Sin duda muchas veces mis primos y familiares, alrededor mío,
465 suplicando, me detenían allí, en el palacio,
466 y muchos fuertes corderos y vacas de paso circular, de torcidos cuernos,
467 degollaban, y muchos cerdos rebosantes de grasa
468 se tendían asándose en la llama de Hefesto,
469 y mucho vino se bebía, sacándolo de las vasijas del anciano,
470 y por nueve noches conmigo, alrededor mío, pasaron la noche.
471 Ellos, alternándose, se ocupaban de la guardia, y nunca se extinguió
472 el fuego, uno en el vestíbulo del bien cercado patio,
473 y otro en la entrada, delante de las puertas del tálamo.
474 Pero en cuanto llegó sobre mí la décima, oscura noche,
475 entonces yo las sólidamente ajustadas puertas del tálamo
476 rompí y salí, y salté el cerco del patio
477 fácilmente, a escondidas de los varones guardianes y las mujeres esclavas.
478 Luego huí lejos a través de la Hélade de anchos coros,
479 hasta que llegué a la fértil Ftía, madre de rebaños,
480 al soberano Peleo, y él me recibió benévolo
481 y me amó como un padre ama a su hijo
482 único, queridísimo, entre muchos tesoros,
483 y me hizo rico, y puso a mucha gente a mi cargo.
484 Y habité en un costado de Ftía, gobernando a los dólopes,
485 y te hice así como sos, Aquiles semejante a los dioses,
486 amándote de corazón, ya que no querías con otro
487 ni ir al banquete ni probar nada en los palacios
488 hasta que, tras sentarte yo en mis rodillas,
489 no te saciaba de comida, cortándola de antemano y sosteniendo el vino.
490 Muchas veces me empapaste el vestido sobre el pecho,
491 vomitando el vino en tu adolorida inocencia.
492 Así por ti muchísimo sufrí y muchísimo me esforcé
493 pensando esto, que los dioses para nada me iban a dar descendencia
494 nacida de mí, pero que a vos en hijo, Aquiles semejante a los dioses,
495 te convertía para que alguna vez apartaras de mí la obscena devastación.
496 Pero, Aquiles, doblega tu gran ánimo. Tienes que evitar
497 tener un corazón despiadado, pues incluso los mismos dioses son flexibles,
498 aunque son incluso mayores su excelencia, honra y fuerza,
499 y a ellos con ofrendas y amables votos,
500 libaciones y el aroma de grasa los hacen cambiar de opinión los hombres,
501 suplicándoles, cuando alguno se excede y yerra,
502 pues también las Súplicas son hijas del gran Zeus,
503 cojas, arrugadas y bizcas de los dos ojos,
504 esas que además procuran ir detrás de la Ceguera,
505 mas la Ceguera es recia y rauda, por eso de todas
506 muy por delante corre, y se anticipa por toda la tierra
507 a causar daño a los hombres, y aquellas los calman después.
508 El que venera a las hijas de Zeus cuando se acercan,
509 a este lo favorecen mucho y escuchan cuando ruega;
510 mas el que las niega y las rechaza rotundamente,
511 suplican, claro, ellas, yendo hacia Zeus Cronión,
512 que a ese lo siga la Ceguera, para que pague sufriendo daño.
513 Así que, Aquiles, también vos concedé que a las hijas de Zeus siga
514 la honra, que dobla el pensamiento de otros entre los nobles,
515 pues si no te trajera regalos ni te enumerara aquellos para después
516 el Atrida, sino que estuviera siempre enojado virulentamente,
517 yo mismo no te exhortaría a que desechando tu cólera
518 defendieras a los argivos - aunque sí te necesitan -,
519 pero ahora mismo muchas cosas te daría, y te prometió otras para después,
520 y envió varones para que te suplicaran, los mejores,
521 seleccionándolos en el pueblo aqueo, esos que a vos mismo
522 te son más queridos de los argivos. De ellos vos no socaves las palabras
523 ni los pasos: antes no era indignante que estuvieras irritado.
524 Así también lo aprendimos de la fama de los varones de antaño,
525 de los héroes: cuando una virulenta ira le llegaba a alguno,
526 estaban dispuestos a los regalos y abiertos a las palabras.
527 Yo me acuerdo de este hecho antiguo, para nada reciente,
528 cómo fue, y lo contaré entre ustedes, que son todos queridos:
529 combatían los Curetes y los etolios de bélico furor
530 en torno a la ciudad de Calidón y se mataban unos a otros,
531 los etolios, defendiendo la amable Calidón,
532 y los Curetes, ansiosos por arrasarla con Ares,
533 pues también entre estos había impulsado un mal Ártemis de trono de oro,
534 irritada, porque en lo elevado del huerto nada de las primicias
535 le ofrendó Eneo, mas los demás dioses banqueteaban hecatombes,
536 y a ella sola no le ofrendó, a la hija del gran Zeus -
537 o se olvidó o no se percató, y fue muy ciego en su ánimo.
538 Y ella, irritada, la flechadora de estirpe divina,
539 impulsó contra él un salvaje y sañudo jabalí de blancos dientes,
540 que hacía muchos males maltratando el huerto de Eneo,
541 y muchas veces aquel arrojó al suelo grandes árboles arrancados de cuajo,
542 con las raíces mismas y las flores mismas de los frutos.
543 Y lo mató el hijo de Eneo, Meleagro,
544 tras reunir de muchas ciudades varones cazadores
545 y perros, pues no habría sido doblegado por unos pocos mortales -
546 era de tal tamaño, y a muchos había hecho marchar hacia la dolorosa pira -.
547 Ella en torno a él produjo mucho alboroto y clamor,
548 en torno a la hirsuta piel y la cabeza del jabalí,
549 entre los Curetes y los esforzados etolios.
550 Mientras Meleagro, caro a Ares, estuvo guerreando,
551 a los Curetes les iba mal, y no podían
552 permanecer fuera de la muralla, aunque eran muchos,
553 pero en cuanto a Meleagro lo invadió la ira, que también de otros
554 hincha el denso pensamiento en el pecho, incluso de los prudentes,
555 él, irritado en su corazón con su querida madre Altea,
556 yacía junto a su legítima esposa, la bella Cleopatra,
557 hija de la Evenina Marpesa de bellos tobillos
558 y de Idas, que era el más fuerte de los varones terrenos,
559 de los de entonces, y el que tomó el arco en contra del soberano
560 Febo Apolo a causa de su novia de bellos tobillos.
561 A ella entonces en los palacios su padre y su venerable madre
562 la llamaban por nombre Alcíone, puesto que, claro, por ella
563 la madre, teniendo el destino del alción de muchas penas,
564 lloraba, porque Febo Apolo, el que obra de lejos, la había arrebatado.
565 Junto a aquella él estaba acostado, masticando ira, pesar del ánimo,
566 irritado por las maldiciones de su madre, que, claro, ante los dioses
567 muchas veces maldecía, afligida por la muerte de su hermano,
568 y muchas veces machacaba la pródiga tierra con las manos,
569 llamando a Hades y a la terrorífica Perséfone,
570 sentada de rodillas - y su regazo se mojaba con las lágrimas -
571 para que al hijo le dieran la muerte. Y la Erinia, que vaga en la bruma,
572 que tiene un corazón amargo, la escuchó desde el Érebo.
573 Y pronto se impulsó en torno a las puertas el fragor de aquellos y el ruido
574 de las torres impactadas, y le suplicaban los ancianos
575 de los etolios - y le enviaban a los mejores sacerdotes de los dioses -
576 que saliera y los defendiera, prometiéndole un gran regalo:
577 donde estuviera la más pingüe llanura de la amable Calidón,
578 allí lo instaban a tomar un bellísimo recinto
579 de cincuenta yugadas, la mitad de llanura apta para el vino,
580 la mitad para delimitar en la llanura un labrantío de cereales.
581 Y muchas veces le imploraba el anciano Eneo, conductor de carros,
582 parado sobre el umbral del tálamo de alto techo,
583 sacudiendo las trabadas puertas, arrodillándose ante su hijo,
584 y muchas veces a él sus hermanas y su venerable madre
585 le suplicaban, y él se negaba más, y muchas veces los compañeros
586 que eran para él los más queridos y preciados entre todos,
587 pero ni así persuadían el ánimo de este en su pecho,
588 hasta que el tálamo fue impactado incesantemente, y ellos sobre las torres
589 marcharon, los Curetes, y quemaron la gran ciudad,
590 y en ese momento a Meleagro su esposa de buena cintura
591 le suplicó, sollozando, y le listó todas
592 las angustias, cuantas tienen los hombres cuya ciudad es conquistada:
593 a los varones los matan, la ciudad la reduce a cenizas el fuego,
594 a los niños otros se los llevan, y a las mujeres de profunda cintura.
595 Se conmocionaba el ánimo de aquel escuchando estas malas acciones,
596 y se echó a andar, y se puso sobre la piel las armas resplandecientes.
597 Así defendió él a los etolios del mal día,
598 tras haberse entregado a su ánimo, mas ya no le cumplieron con los regalos,
599 muchos y agraciados, mas los defendió igualmente del mal.
600 Así que vos no me pienses estas cosas en las entrañas, y que una deidad
601 no te dirija en esta dirección, querido. Sería peor
602 defender naves ardiendo. Así que por los regalos
603 ve, pues igual a un dios te honrarán los aqueos.
604 Mas si sin regalos en la aniquiladora guerra te sumerges,
605 ya no serás honrado igual, aun de la guerra resguardándolos.”
606 Y respondiendo le dijo Aquiles de pies veloces:
607 “Fénix, tata, anciano nutrido por Zeus, para nada esta
608 honra necesito. Pienso ser honrado por el destino de Zeus,
609 que me acompañará junto a las curvadas naves mientras el aliento
610 permanezca en mi pecho y me impulsen las queridas rodillas.
611 Y otra cosa te voy a decir y vos arrojala en tus entrañas:
612 no me confundas el ánimo lamentándote y afligiéndote,
613 congraciándote con el héroe Atrida. Tienes que evitar
614 quererlo, para que no te hagas detestable para mí, que te quiero.
615 Es bueno para vos conmigo afligir a aquel que me aflija.
616 Sé rey igual que yo y obtén la mitad de mi honra.
617 Estos llevarán el mensaje, y vos quedándote aquí acostate
618 en la suave cama, y al asomar la Aurora
619 deliberaremos si nos volvemos o nos quedamos.”
620 Dijo, y le hizo un gesto a Patroclo con las cejas, en silencio,
621 para que extendiera un denso lecho para Fénix, a fin de que rápidamente
622 se ocuparan del regreso desde la tienda. Mas, claro, entre estos Áyax,
623 el Telamoníada igual a los dioses, dijo estas palabras:
624 “Laertíada del linaje de Zeus, Odiseo de muchos recursos,
625 vámonos, pues no me parece que el objetivo de nuestras palabras
626 por este camino vayamos a alcanzar, y llevar el mensaje rápidamente
627 es necesario, aunque estas palabras no sean buenas para los dánaos,
628 que acaso ahora están aguardándolas. Aquiles, por su parte,
629 volvió salvaje en su pecho el ánimo de corazón vigoroso,
630 inclemente, y no se preocupa de la amistad de los compañeros,
631 de esa con la que junto a las naves lo honrábamos sobre todos los demás,
632 cruel. Incluso por el asesinato de un hermano
633 se recibe una compensación, o por el propio hijo muerto,
634 y, claro, pagando mucho, uno se queda allí mismo, en el pueblo,
635 y el corazón y el temerario ánimo del otro se contiene
636 al recibir la compensación, mas a vos inquebrantable y malo
637 te volvieron el ánimo en el pecho los dioses, a causa de una muchacha
638 sola, y ahora siete te ofrecemos, las más excelentes de todas,
639 y otras muchas cosas además de ellas. Vos volvé propicio tu ánimo,
640 y respetá tu casa: estamos bajo tu techo
641 de parte de la multitud de los dánaos, y ansiamos sobre todos los demás
642 ser para vos los más preciados y queridos de entre los aqueos.”
643 Y respondiendo le dijo Aquiles de pies veloces:
644 “Áyax del linaje de Zeus, Telamonio comandante de tropas,
645 todo, en lo posible, lo dijiste, me parece, verazmente,
646 pero se me hincha el corazón por la ira cada vez que de aquello
647 me acuerdo, que me trató con menosprecio entre los argivos
648 el Atrida, como a un apátrida sin honor.
649 Así que ustedes vayan y transmitan el mensaje,
650 pues no me ocuparé de la sangrienta guerra
651 antes de que el hijo del aguerrido Príamo, el divino Héctor,
652 llegue a las tiendas y las naves de los mirmidones
653 matando argivos, y abrase con fuego las naves -
654 por cierto, en torno a mi tienda y mi negra nave
655 creo que Héctor se detendrá, aun ansioso por combatir.”
656 Así habló, y ellos, cada uno tomando una copa de doble asa,
657 tras libar volvieron junto a las naves, y lideraba Odiseo.
658 Y Patroclo ordenó a los compañeros y a las esclavas
659 que para Fénix extendieran un denso lecho cuanto antes,
660 y ellas, haciéndole caso, extendieron un lecho, como ordenó,
661 una piel mullida, una manta de lino y un fino vellón.
662 Allí se acostó el anciano y esperó la divina Aurora,
663 mientras que Aquiles durmió en lo más interno de la tienda bien erigida,
664 y junto a él, claro, se acostó una mujer que trajo desde Lesbos,
665 la hija de Forbante, Diomede de bellas mejillas.
666 Y Patroclo se acostó del otro lado, y junto a él también, claro,
667 se acostó Ífide de buena cintura, que le había dado el divino Aquiles
668 tras tomar la infranqueable Esciros, la ciudad de Enieo.
669 Y ellos, en cuanto estuvieron en las tiendas del Atrida,
670 a ellos, claro, con copas de oro los hijos de los aqueos
671 los recibieron, parándoseles de un lado y otro, y los querían interrogar,
672 y primero los interrogó el soberano de varones Agamenón:
673 “Dime, ¡vamos, oh, Odiseo de muchas historias, gran gloria de los aqueos!,
674 ¿acaso quiere resguardar las naves del fuego destructor,
675 o lo ha rechazado, y todavía la ira posee su ánimo de corazón vigoroso?”
676 Y le dijo en respuesta el divino Odiseo de mucho aguante:
677 “Atrida, el más glorioso, soberano de varones Agamenón,
678 aquel no quiere extinguir su ira, sino que todavía más
679 se ha llenado de furor, y te niega a ti y a tus regalos.
680 Te manda que vos mismo medites entre los argivos
681 cómo salvarás las naves y al pueblo de los aqueos,
682 y él mismo avisó que al asomar la Aurora
683 sacará al mar las naves de buenos bancos, curvadas de ambos lados,
684 y también a los demás, dijo, aconsejaría
685 navegar de vuelta a casa, porque ya no hallaréis el día final
686 de la escarpada Ilión, pues Zeus de vasta voz sobre toda ella
687 extendió su propia mano, y las tropas están envalentonadas.
688 Así habló. También están estos para corroborarlo, los que me siguieron,
689 Áyax y los dos heraldos, prudentes ambos.
690 Fénix, el anciano, se acostó allí, pues así se lo mandó,
691 para que en las naves a la querida patria lo siga
692 mañana, si quiere, pues en absoluto lo llevará a la fuerza.”
693 Así habló, y ellos, claro, se quedaron todos callados, en silencio,
694 impresionados por el discurso, pues muy contundentemente había hablado.
695 Y por un largo rato estuvieron silentes y tristes los hijos de los aqueos.
696 Y por fin dijo entre ellos Diomedes de buen grito de guerra:
697 “Atrida, el más glorioso, soberano de varones Agamenón,
698 no deberías haberle suplicado al insuperable Peleión
699 dándole incontables regalos: él es temerario de por sí,
700 pero ahora lo arrojaste mucho más en la temeridad.
701 Pero, bueno, dejémoslo a ese, sea que se vaya
702 sea que se quede, y combatirá de nuevo entonces, cuando
703 el ánimo en el pecho se lo mande y un dios lo impulse.
704 Así que, ¡vamos!, como yo diga, hagamos caso todos:
705 ahora duerman, entretenido el querido corazón
706 con el alimento y el vino, pues esto es el furor y el brío,
707 y una vez que se muestre la bella Aurora de dedos de rosa,
708 velozmente dirige a las tropas y los caballos frente a las naves,
709 alentándolos, y tú mismo también combate entre los primeros.”
710 Así habló, y, claro, todos los reyes lo aprobaron,
711 impresionados por el discurso de Diomedes domador de caballos.
712 Y entonces, tras hacer una libación, marcharon cada uno a su tienda,
713 y allí durmieron y fueron tomados por el don del sueño.
v5, el Bóreas y el Céfiro

Sobre estos vientos, VER ad 5.524 y VER ad 2.147, respectivamente.

INTR MITO HIST NOTE
v5, que soplan ambos desde Tracia

Sobre Tracia, VER ad 2.844.

TECN HIST NOTE
v9, el Atrida

Agamenón, sobre el que VER ad 1.7. Agamenón ha protagonizado un significativo pasaje en 8.217-299, donde exhorta primero al conjunto de los aqueos y luego a Teucro en un intento desesperado de evitar el incendio de las naves.

AVAN MITO NOTE
v10, los heraldos

Sobre los heraldos, VER ad 1.321.

INTR CONC MITO NOTE
v11, a la asamblea

Sobre la asamblea, VER ad 1.54.

INTR CONC FORM HIST NOTE
v14, derramando lágrimas

Sobre el llanto entre los héroes, VER ad 1.349.

INTR CONC NOTE
v18, a una pesada ceguera

Sobre la áte, VER ad 1.412.

INTR CONC NOTE
v31, Diomedes

VER ad 2.406.

TECN MITO NOTE
v33, como se debe

Sobre el concepto de thémis, al que se alude aquí, VER ad 2.73.

AVAN CONC NOTE
v34, El brío

Sobre el concepto, VER ad 4.234.

TECN CONC FORM NOTE
v36, los argivos

VER ad 1.79. Aquí la referencia es sin duda al conjunto del ejército.

INTR FORM NOTE
v40, Condenado

Sobre este giro, VER ad 1.561.

INTR CONC MITO NOTE
v44, desde Micenas

Sobre Micenas, VER ad 2.569.

INTR HIST NOTE
v45, aqueos de largos cabellos

Sobre esta característica, VER ad 2.11.

INTR CONC HIST NOTE
v48, Esténelo

Sobre el personaje, VER ad 2.564.

INTR MITO NOTE
v52, Néstor

Sobre Néstor, VER ad 1.247.

INTR MITO NOTE
v53, en la guerra

Sobre el doble ámbito de la excelencia implicado aquí, VER ad 1.77.

TECN CONC NOTE
v59, hablaste según la moira

Sobre esta expresión, VER ad 1.286.

INTR CONC NOTE
v70, a los ancianos

Sobre el problema de los ancianos en el poema, VER ad 2.21. Este es un caso particularmente curioso, porque hay un obvio contraste con los jóvenes de 68, pero en el banquete que Néstor recomienda estará Diomedes (cf. 696-710), ¡al que se le acaba de decir que es muy joven (58-59)! No hay solución posible más que asumir que las categorías son inespecíficas y su alcance se extrae del contexto, con una relación muy aproximada con la edad de las personas aludidas.

INTR CONC TRAD NOTE
v72, desde Tracia

Sobre Tracia, VER ad 2.844. Podría haber una cierta contradicción entre la enumeración de Tracia entre los aliados troyanos allí y este pasaje, pero no es una tan grave, puesto que se trata de un territorio vasto donde habría muchos pueblos dispuestos a comerciar con los aqueos. El vino tracio, por lo demás, parece haber tenido cierta fama en la épica arcaica, puesto que es mencionado de nuevo en Od. 9.196-198 y por Arquíloco (fr. 2 W); la región continúa siendo hoy un importante centro vitivinícola (cf. Wikipedia, s.v. Tekirdağ Province).

TECN NARR HIST INTP NOTE
v81, Nestórida Trasimedes

Aunque tiene un rol muy secundario en los poemas, Trasimedes, hijo de Néstor, es un personaje bien establecido en la tradición, con varias apariciones en Ilíada y en el canto 3 de Odisea. Su única intervención efectiva en la lucha está en 16.319-325, donde mata a un troyano que ataca a Antíloco. Leer más: EH sub Thrasymedes; Wikipedia s.v. Trasimedes.

INTR MITO NOTE
v82, Ascálafo y Yálmeno, hijos de Ares

VER ad 2.512.

INTR MITO NOTE
v83, Meriones

VER ad 2.651.

INTR MITO NOTE
v83, Afareo y Deípiro

Afareo aparece solo aquí, en 13.478, en el catálogo de guerreros a los que convoca Idomeneo, y en 13.541-544, donde muere a manos de Eneas. Deípiro es un personaje secundario en el poema, que volverá a aparecer con Meriones entre los héroes exhortados por Poseidón en 13.91-92 y tiene un papel menor en ese canto, donde morirá a manos de Héleno en 576-577, sin haber tenido ningún logro en el combate. CSIC sugiere que son cretenses, por su aparición junto a Meriones aquí y junto a este e Idomeneo en 13; la hipótesis es plausible, pero inverificable.

INTR MITO NOTE
v84, Creonte

Quizás se trate del famoso rey de Tebas protagonista de Antígona de Sófocles, pero esto haría difícil explicar por qué Licomedes es considerado cretense (VER la nota siguiente).

INTR MITO NOTE
v84, el divino Licomedes

Un personaje menor en el poema, con tres apariciones aparte de esta (12.366, 17.345-351, donde mata a un hombre, y 19.240, en otro catálogo). Parece haber tenido cierta fama. Aparecía en la Pequeña Ilíada (fr. 16 W), donde era herido por Agenor (VER ad 4.467), una escena que fue representada por Polignoto en el Lesques de los cnidios (cf. Pausanias 10.25.6) y, más interesante que eso, el escolio T a 19.240 (= Hes., fr. 202 M-W) afirma que Hesíodo lo describe como cretense en el catálogo de pretendientes de Helena.

INTR MITO NOTE
v89, a los ancianos

VER ad 9.70.

INTR CONC TRAD NOTE
v106, en que a la joven Briseida

Sobre el personaje, VER ad 1.184.

TECN MITO NOTE
v115, De mi ceguera nada falso relataste

Sobre el concepto de áte, VER ad 1.412.

AVAN CONC NOTE
v122, siete trípodes no tocados por el fuego

Sobre los trípodes, VER ad 8.290.

TECN HIST RELI NOTE
v122, diez talentos de oro

No podemos estar seguros de qué peso era el que el narrador o su audiencia imaginarían al escuchar “talento”, pero lo que es seguro es que no debemos especular sobre cantidades menores al valor de un caldero o un trípode, y parece recomendable pensar en valores mucho más cercanos al del talento posterior de 25 kg. Diez son, por lo tanto, una cantidad extraordinaria.

AVAN CONC HIST NOTE
v129, Lesbos, bien edificada

La isla del mismo nombre hoy (cf. Wikipedia, s.v. Lesbos), que en Ilíada es una región enemiga de los aqueos (cf. 24.544).

AVAN MITO HIST NOTE
v131, con ellas

Entiéndase, como octava.

INTR NARR NOTE
v132, la hija de Briseo

Como es de imaginar, Briseo es por completo desconocido.

INTR NARR NOTE
v134, que es lo natural

Sobre el concepto de thémis, VER ad 2.73.

AVAN CONC NOTE
v140, la argiva Helena

Sobre Helena, VER ad 2.161.

TECN MITO NOTE
v141, la Argos aquea

VER ad 1.30. “Aquea” aquí elimina cualquier tipo de duda: la referencia es a la tierra de Agamenón.

INTR FORM HIST NOTE
v142, igual que a Orestes

Aunque solo es mencionado aquí en Ilíada, Orestes es un héroe de gran importancia en la tradición posterior a la guerra de Troya y una figura recurrente en la tragedia griega. Será el encargado de vengar el asesinato de su padre a manos de su madre y Egisto, por lo cual las erinias, diosas vengadoras de las mujeres, lo perseguirán hasta que logre liberarse por intervención divina. Leer más: Wikipedia s.v. Orestes.

INTR MITO NOTE
v145, Crisótemis, Laódice e Ifianasa

Tres personajes esencialmente desconocidos, aunque el poeta lírico Janto (PMG 700 = El., VH 4.26) asimilaba a Laódice con la famosa Electra (cf. Wikipedia, s.v. Electra). En los Cypria (fr. 20) se atribuyen cuatro hijas a Agamenón, incluyendo tanto a Ifigenia (VER ad 1.106) como a Ifianasa. Hes. (fr. 23.15-16) afirma que Clitemnestra parió a Electra y a “Ifimede”, que debe asimilarse a Ifigenia, puesto que se relata su sacrificio en los versos siguientes. Como puede verse, la tradición mitológica era todo menos uniforme respecto a la descendencia de Agamenón, y es imposible para nosotros reconstruir qué sabría la audiencia de Ilíada del tema.

AVAN MITO FORM INTP NOTE
v146, sin dote

Sobre la dote en Homero, VER ad 11.243.

TECN CONC HIST NOTE
v147, la casa de Peleo

Esto es, Ftía (VER ad 1.489).

INTR MITO NOTE
v150, Cardámila

La única ciudad de la lista que podemos ubicar con cierta certeza, porque ha retenido su nombre hasta hoy (cf. Wikipedia, s.v. Cardámila). Junto con Fera (VER ad 9.151), nos permite ubicar la totalidad de estas ciudades en la costa oriental del golfo de Mesenia.

INTR HIST NOTE
v150, Énope y la herbosa Iris

Ambas son desconocidas y sus nombres son por completo genéricos. Como Antea, Epea y Pédaso en los versos que siguen, fueron objeto de especulación de los geógrafos antiguos (cf. Pausanias, 4.31.1; Estrabón, 8.4.5), que parecen haber sabido de ellas tanto como nosotros.

INTR HIST NOTE
v151, Feras

No, desde luego, la ciudad del mismo nombre en 2.711, que se encuentra en el norte de Grecia, sino la llamada “Fera” en el canto 5 (VER ad 5.543).

INTR HIST NOTE
v151, Antea

Ubicación desconocida (VER ad 9.150).

INTR HIST NOTE
v152, la bella Epea y Pédaso rica en vides

Ambas son desconocidas y sus epítetos genéricos (VER ad 9.150).

INTR HIST NOTE
v153, la arenosa Pilos

Sobre Pilos, VER ad 1.248.

INTR HIST NOTE
v158, Hades

Sobre este dios, VER ad 1.3.

INTR CONC MITO NOTE
v162, jinete gerenio

Sobre esta fórmula, VER ad 2.336.

INTR FORM NOTE
v168, Fénix, caro a Zeus

La historia de Fénix se relatará más adelante en este mismo canto (cf. 438-495), pero el personaje parece haber tenido su propia trayectoria mitológica (cf. Wikipedia, s.v. Fénix (mitología griega) y sobre todo Phoenix (son of Amyntor)). Entre otros eventos en el ciclo épico, los Nóstoi relatarían su muerte y entierro por parte de Neoptólemo, hijo de Aquiles (Arg. 4c W).

AVAN MITO NOTE
v169, Áyax el grande y el divino Odiseo

Sobre estos personajes, VER ad 1.138.

AVAN MITO NOTE
v170, los heraldos

VER ad 1.321. La presencia de los heraldos es necesaria por el carácter formal e institucional de la embajada.

INTR CONC MITO NOTE
v170, Odio y Euríbato

Odio es desconocido, aunque comparte nombre con un troyano (VER ad 2.856). Su nombre significa literalmente “del camino”, demasiado apropiado para un heraldo como para no considerarlo un invento ad hoc. Algo similar sucede con Euríbato (VER ad 2.184), que los críticos han tendido a asociar con el mencionado en el canto 2, pero es igual de sencillo considerar un mero nombre de stock para este tipo de personajes.

INTR MITO NOTE
v171, Y traed agua para las manos

Para purificarse antes de la súplica (VER ad 1.313).

INTR RELI NOTE
v175, las crateras

Sobre las crateras, VER ad 1.470.

INTR HIST NOTE
v181, Peleión

Sobre esta forma, VER ad 1.188.

INTR FORM NOTE
v183, al que rodea la tierra, al sacudidor de la tierra

Esto es, a Poseidón, sobre el cual VER ad 1.400. Los dos epítetos que recibe en este verso deben estar relacionados (sobre “sacudidor de la tierra”, VER ad 7.445), con “el que rodea la tierra” apuntando a que se mueve “por debajo de la tierra” (sacudiéndola) o que la rodea en tanto que dios de los océanos (cuyo movimiento era interpretado como causa de los terremotos).

AVAN MITO FORM NOTE
v186, con una clara forminge

Sobre este instrumento, VER ad 1.603.

TECN CONC HIST NOTE
v188, tras destruir la ciudad de Eetión

Esto es, Tebas (VER ad 1.366).

INTR MITO HIST NOTE
v200, purpúreos tapetes

Sobre el púrpura, VER ad 3.126; los tápetes, aparentemente, son cobertores que se colocaban sobre la cama y los muebles. No debe entenderse aquí que los personajes se reclinan, puesto que esta práctica no es homérica y aun en épocas posteriores está restringida (cf. Hainsworth); los tapetes cubrirían los sillones recién mencionados.

INTR CONC HIST NOTE
v202, Menecio

Menecio, padre de Patroclo es en la versión más habitual hijo de Áctor y Egina, pero Hesíodo (Cat., fr. 212a M-W) lo hace hermano de Peleo. En cualquiera de los dos casos, ambos personajes tienen una relación familiar (Egina era madre de Éaco, el abuelo de Aquiles). Fue rey de Opunte y formó parte de la expedición de los Argonautas. Siendo joven Patroclo, se exilió con él en Ftía, después de que su hijo cometiera un homicidio (cf. 23.85-90). Leer más: Wikipedia s.v. Menecio (hijo de Áctor).

INTR MITO NOTE
v203, una mezcla más fuerte prepara

Esto es, una proporción mayor de vino por agua (VER ad 1.470).

AVAN CONC HIST NOTE
v206, dejó caer un gran tajón al resplandor del fuego

Esto es, cerca del fuego central de la tienda, que se utilizaría como fuente de luz y calor además de para cocinar.

AVAN CONC NOTE
v209, Automedonte

Un personaje secundario en Ilíada, pero que, después de la muerte de Patroclo, se convertirá en el segundo de Aquiles (cf. 24.574-575). Tiene también una pequeña aristeia en 17.459-542, en la lucha sobre el cadáver de Patroclo.

INTR MITO NOTE
v219, mandó que ofrendara a los dioses

Sobre la práctica, VER ad 1.40.

TECN RELI NOTE
v237, relampaguea

Sobre el rayo como signo de Zeus, VER ad 2.353.

AVAN MITO RELI NOTE
v240, la divina Aurora

Sobre la Aurora, VER ad 1.477.

INTR CONC MITO NOTE
v246, lejos de Argos criadora de caballos

Sobre Argos, VER ad 1.30. La referencia específica es un tanto inconsecuente aquí, pero, dado que es Odiseo el que está hablando, Grecia en su conjunto parece lo más apropiado.

INTR FORM HIST NOTE
v252, tu padre Peleo

Sobre Peleo, VER ad 1.489.

INTR MITO NOTE
v253, Ftía

Sobre Ftía, VER ad 1.155.

INTR MITO HIST NOTE
v254, Atenea y también Hera

Sobre Atenea, VER ad 1.194; sobre Hera, VER ad 1.55. Las diosas son las principales defensoras del bando aqueo, por lo que su mención aquí no es llamativa.

INTR MITO NOTE
v264, diez talentos de oro

VER ad 9.122.

INTR CONC HIST INTP NOTE
v273, con ellas

Entiéndase, como octava.

INTR NARR NOTE
v325, pasaba muchas noches insomnes

Entiéndase, en emboscadas (VER ad 1.227).

TECN CONC NOTE
v340, los hombres meropes

Sobre esta expresión, VER ad 1.250.

INTR TRAD FORM NOTE
v342, ama y se preocupa por la propia

Por supuesto, no se está implicado aquí que este amor implique fidelidad de ningún tipo, un concepto del todo ajeno para los hombres en la Antigüedad (de hecho, Aquiles se acostará con otra cautiva al final de esta escena, en 663-665).

INTR CONC NOTE
v354, las puertas Esceas y el roble

Sobre las puertas Esceas VER ad 3.145; sobre el roble, VER ad 5.693.

INTR MITO HIST NOTE
v360, Helesponto

VER ad 2.845. Aquí el término se usa en sentido un tanto amplio, abarcando también la parte del Egeo que linda con el estrecho, donde están las naves de los aqueos.

INTR MITO HIST NOTE
v362, sacudidor de la tierra

Sobre este epíteto, VER ad 7.445.

INTR MITO NOTE
v381, Orcómeno

VER ad 2.511.

TECN MITO HIST NOTE
v381, ni cuantas a la Tebas

Como se aclarará enseguida, la ciudad de Egipto (Pleiades 786017), en la actual Luxor, constituyendo la única alusión a esa región en el poema. Tebas fue la capital de Egipto en diversos momentos de su historia, lo que explica la fama que se le atribuye en estas líneas, que, por lo demás, la región tuvo entre los griegos a lo largo de toda la época arcaica. Leer más: Wikipedia s.v. Tebas (Egipto); Lavelle, B. M. (2000) Archaic Greece. The Age of New Reckonings, London: Wiley Blackwell.

TECN HIST NOTE
v389, con la dorada Afrodita

Sobre Afrodita, VER ad 2.820.

TECN MITO FORM NOTE
v395, la Hélade y Ftía

VER ad 2.683, donde estos lugares también se mencionan juntos.

INTR HIST NOTE
v405, de Febo Apolo

Sobre Apolo, VER ad 1.9.

INTR MITO NOTE
v405, Pitón

VER ad 2.519.

INTR HIST NOTE
v406, los bueyes y los fuertes corderos

Sobre el robo de ganado, VER ad 1.154.

INTR MITO HIST NOTE
v410, la diosa Tetis

Sobre Tetis, VER ad 1.351.

INTR MITO NOTE
v422, pues esto es el botín de los ancianos

“Ancianos” aquí debe entenderse en el sentido amplio de “los nobles” (VER ad 2.21), dado que el “botín” en este verso debe interpretarse como la responsabilidad de informar a la asamblea y debatir planes.

TECN NARR NOTE
v433, estallando en lágrimas, pues temía por las naves de los aqueos

Sobre el tema del llanto en Homero, VER ad 1.349.

TECN CONC NOTE
v443, ser orador de palabras y hacedor de obras

Una de las más elegantes expresiones del doble ámbito de acción de los guerreros en la concepción homérica (VER ad 1.77).

TECN CONC NOTE
v447, abandoné la Hélade

Sobre la Hélade, VER ad 2.683. Es un tanto extraño que Fénix la deje para ir al territorio de Peleo, pero parece dable asumir que la “Hélade” abarcaría zonas por fuera de la influencia del rey y el punto es que el personaje viajó hacia el norte.

INTR HIST NOTE
v448, Amíntor Orménida

Un personaje menor pero bien conocido en la mitología griega, nieto de Eolo y rey de un territorio en la zona de Tesalia (el heredado por Eurípilo, su sobrino: cf. 2.734-737).

AVAN MITO NOTE
v451, me suplicaba por mis rodillas

Suplicar “por las rodillas” de alguien parece haber sido una idea típica (cf. 22.338, 345, Od. 22.337), casi con certeza una extensión simbólica del gesto típico del suplicante de abrazarse a las rodillas de alguien (VER ad 1.500).

AVAN CONC RELI NOTE
v454, las abominables Erinias

Las Erinias son deidades subterráneas, espíritus femeninos de la venganza y el castigo a las injusticias. Según Hesíodo (Th. 173-206), nacieron de la sangre derramada en la castración de Urano por su hijo Crono, lo que las convierte en deidades anteriores a los dioses olímpicos. En épocas posteriores, estarán asociadas sobre todo al castigo de transgresiones contra mujeres, pero en la poesía homérica aparecen como garantes de maldiciones (aquí y en 571-572, Od. 2.135), juramentos (19.259-260) y el respeto al orden familiar o cósmico (15.204, 19.418). Leer más: EH sub Erinyes; Wikipedia s.v. Erinias.

INTR MITO NOTE
v457, Zeus subterráneo y la terrorífica Perséfone

Zeus subterráneo debe ser Hades (VER ad 1.3). Perséfone, hija de Deméter y Zeus, es su esposa y una deidad ctónica y del inframundo de enorme importancia en el pensamiento griego.

AVAN MITO NOTE
v458, A él

458-461 solo han sido transmitidos por Plutarco, de donde que estén entre corchetes.

INTR TEXT NOTE
v466, vacas de paso circular

Sobre este rasgo, VER ad 6.424.

INTR CIEN NOTE
v468, Hefesto

Sobre Hefesto, VER ad 1.571. Aquí, desde luego, el dios es mencionado en tanto que personificación del fuego.

INTR MITO NOTE
v484, gobernando a los dólopes

Los dólopes son solo mencionados aquí en Homero, pero son un pueblo histórico bien conocido que habitaba el sureste de Tesalia y el Epiro (cf. Wikipedia, s.v. Dólopes).

INTR HIST NOTE
v500, el aroma de grasa

Sobre esta idea, VER ad 1.66.

INTR CONC RELI NOTE
v502, las Súplicas

Sobre los conceptos personificados, VER ad 1.177.

AVAN CONC MITO NOTE
v504, la Ceguera

Sobre esta figura, VER ad 1.412.

INTR CONC NOTE
v508, El que venera

Sobre el concepto de aidós, VER ad 1.23.

AVAN CONC NOTE
v509, escuchan cuando ruega

Sobre este valor de “escuchar”, VER ad 1.43. Aquí el sentido es doble, porque quien ruega a las Súplicas en realidad está rogando perdón a la persona a la que hizo daño, lo que significa que “ser escuchado” implica ser perdonado.

INTR NARR FORM NOTE
v514, la honra

La timé, sobre la que VER ad 1.159. Este es un buen ejemplo de su valor más amplio que nuestro concepto de “honra”, porque la timé de las Súplicas no es tanto ser honradas en el sentido en el que nosotros usamos el término, sino más bien recibir el respeto que merecen en tanto hijas de Zeus, lo que implica aceptar el pedido de quien suplica.

AVAN CONC NOTE
v523, ni los pasos

Esto es, que hayan venido a suplicarle. El giro es único en Homero, pero tiene lugares paralelos en tragedia (A., Th. 374; E., Hipp. 661).

INTR NARR NOTE
v529, los Curetes y los etolios

Sobre los etolios, VER ad 2.638. Los Curetes son los habitantes de Pleurón (VER ad 2.639), en la misma región, pero un grupo distintivo por su genealogía (cf. Wikipedia, s.v. Curetes (tribu)). No deben confundirse con las criaturas mitológicas del mismo nombre, con la que no tienen relación alguna. Su papel en la mitología está esencialmente limitado al mito del jabalí de Calidón, del que este relato forma parte (cf. 533-549).

INTR MITO NOTE
v530, la ciudad de Calidón

VER ad 2.640.

INTR MITO HIST NOTE
v532, con Ares

Sobre el dios, VER ad 2.110.

AVAN MITO NOTE
v533, Ártemis

Sobre la diosa, VER ad 5.51.

INTR MITO NOTE
v535, Eneo

Sobre Eneo, VER ad 2.641.

INTR MITO NOTE
v535, hecatombes

VER ad 1.65.

INTR CONC HIST NOTE
v547, Ella en torno a él

Sin duda Ártemis, todavía enojada.

AVAN NARR NOTE
v555, Altea

Hija de Testio, rey de Pleurón, y esposa de Eneo, Altea es famosa ante todo por el conflicto con su hijo Meleagro que se relata aquí, producto del asesinato de sus hermanos por este. En la versión más conocida, Altea de hecho es la responsable por la muerte de Meleagro (cf. Wikipedia, s.v. Altea (mitología)).

INTR MITO NOTE
v556, la bella Cleopatra

Más allá de su genealogía y su casamiento con Meleagro, no tenemos mucha más información de Cleopatra que la que se ofrece aquí y el hecho de que se suicidó tras la muerte de su marido (cf. Wikipedia, s.v. Cleopatra (hija de Idas)).

TECN MITO NOTE
v557, Evenina Marpesa

Eveno fue un hijo de Ares y dios epónimo del río de Etolia de este nombre (Pleiades 540780). Su hija Marpesa es conocida por el mito que se insinúa en estas líneas, en el que Apolo e Idas se enfrentan por ella y ella termina decidiendo ser la esposa del héroe (VER ad 9.559). Sobre los eventos exactos de la trama, sin embargo, hay más de una versión (cf. Wikipedia, s.v. Marpesa), y es evidente que el poeta aquí está apenas aludiendo a una historia que su audiencia conocería.

INTR MITO NOTE
v558, Idas

Junto con su hermano Linceo, uno de los Afáridas, hijos de Afareo y Arene y oponentes míticos de los Dióscuros (VER ad 3.237). Más allá del mito relatado aquí (sobre el que VER ad 9.557), Idas participó de la caza del jabalí y de la expedición de los Argonautas, y murió en el enfrentamiento contra Cástor y Polideuces. Leer más: Wikipedia s.v. Idas.

INTR MITO NOTE
v559, tomó el arco en contra del soberano

Una variación sobre un tema por completo típico (VER ad 2.597), aunque aquí quizás expresado de una forma que deja a Idas un poco peor parado de lo que realmente merece, puesto que, incluso si el dios hubiera estado cortejando a Marpesa antes que Idas, la lucha nunca se produjo y la doncella fue la que resolvió la cuestión (VER ad 9.557).

INTR MITO NOTE
v563, del alción de muchas penas

Alcedo atthis, el martín pescador, que en el mito griego es producto de la metamorfosis de la mujer del mismo nombre, una de las hijas de Eolo, que fue convertida en ave por los dioses (cf. Wikipedia, s.v. Alcíone). Por qué Hainsworth afirma que la creencia de que el pájaro hace un sonido triste es falsa me resulta incomprensible, dado que está bien atestiguado su llamado en casos de ansiedad (ciertamente no es un “canto”, pero ese parece ser el punto del mito - cf. https://xeno-canto.org/383369, entre otros muchos ejemplos en el sitio).

INTR MITO CIEN NOTE
v570, sentada de rodillas

Esto es, como suplicante (VER ad 1.500).

TECN RELI NOTE
v572, la escuchó

Esto es, “la oyó y le hizo caso” (VER ad 1.43).

INTR FORM NOTE
v572, el Érebo

Sobre el Érebo, VER ad 8.368.

INTR MITO NOTE
v579, de cincuenta yugadas

Un área difícil de determinar. En Od. se mencionan dos veces terrenos de “cuatro yugadas”, en 7.113 y 18.374, en el primer caso un campo de frutales y en el segundo, aparentemente, una extensión que es posible labrar en un día de trabajo (aunque con dificultad). Cincuenta yugadas sería, en contraposición, un campo de cierto tamaño, pero acaso no uno demasiado grande, y más bien dentro de lo normal para una propiedad agropecuaria.

TECN NARR HIST NOTE
v594, de profunda cintura

El sentido parece ser el mismo que el del epíteto “de profundos regazos” (VER ad 18.122).

TECN FORM NOTE
v600, no me pienses estas cosas en las entrañas, y que una deidad

Sobre el daímon, VER ad 1.222. Este es un buen ejemplo de su rol como una fuerza sobrenatural desconocida.

TECN CONC RELI NOTE
v632, por el asesinato de un hermano

Sobre el pago por un asesinato, VER ad 2.662.

AVAN CONC HIST NOTE
v634, uno se queda allí mismo, en el pueblo

Esto es, en contraposición a exiliarse (VER ad 2.662).

INTR CONC NOTE
v640, y respetá tu casa

Una apelación a la relación de hospitalidad (VER ad 3.207).

AVAN NARR NOTE
v661, una piel mullida

El kôas es una piel de algún tipo que se colocaba sobre superficies para suavizarlas y poder sentarse o acostarse.

TECN CONC NOTE
v661, una manta de lino

Los régea son un componente estándar de la ropa de cama en la épica, aunque su naturaleza exacta es desconocida. Si el orden de los componentes refleja su función, posiblemente se trate de mantas o colchas que se colocan sobre la cama para dormir sobre ella o hacerla más suave.

INTR CONC NOTE
v665, la hija de Forbante

Un completo desconocido, pero tanto el escolio Til como Dictys 2.16 lo identifican como rey de Lesbos. Si esta información proviene de alguna otra fuente o es mera inferencia a partir de este pasaje, es imposible saberlo. El nombre es comunísimo en la tradición mitológica (cf. Wikipedia, s.v. Forbante).

INTR MITO NOTE
v665, Diomede

De más está decirlo, desconocida por fuera de este pasaje. Aun si su padre fuera un personaje en la tradición (VER la nota anterior), es más que probable que el poeta le haya inventado una hija por conveniencia narrativa.

INTR MITO NOTE
v667, Ífide

Como es de imaginar, una total desconocida.

INTR MITO NOTE
v668, tras tomar la infranqueable Esciros

La Esciros más conocida es la isla griega de ese nombre, al este de Eubea (cf. Wikipedia, s.v. Esciros), aunque el escoliasta A considera que esta es una ciudad en Frigia de la que no tenemos más datos.

AVAN HIST NOTE
v668, Enieo

Enieo es para nosotros un desconocido, aunque el escolio T lo considera hijo Dionisio y Ariadna y fundador de Esciros, a la que habría conducido cretenses.

INTR MITO NOTE
v707, la bella Aurora de dedos de rosa

Sobre la Aurora de dedos de rosa, VER ad 1.477.

TECN CONC MITO FORM NOTE