1 Pero una vez que se ordenaron todos junto a sus líderes,
2 los troyanos fueron con estrépito y bullicio, como aves,
3 tal como el estrépito de las grullas alcanza el firmamento,
4 las que tras por fin huir del invierno y de una extraordinaria tempestad
5 con estrépito vuelan, ellas, hacia las corrientes del Océano,
6 llevando matanza y muerte a los varones pigmeos,
7 y, claro, ellas desde el aire les llevan una mala disputa.
8 Y aquellos fueron en silencio, los aqueos que exhalan furor,
9 ansiosos en el ánimo por resguardarse los unos a los otros.
10 Como en las cimas de un monte el Noto vierte la niebla,
11 en nada querida para los pastores y mejor que la noche para el ladrón,
12 y uno llega a ver solo cuanto alcanza un tiro de piedra,
13 así, en efecto, bajo sus pies se impulsaba una arremolinada nube de polvo
14 al marchar, y muy velozmente atravesaban la llanura.
15 Y ellos, en cuanto estuvieron cerca yendo unos sobre otros,
16 entre los troyanos combatía en el frente el deiforme Alejandro,
17 llevando en los hombros una piel de leopardo y el curvo arco
18 y la espada; mientras que, dos lanzas recubiertas de bronce
19 blandiendo, desafiaba de frente a todos los mejores de los argivos
20 a combatir cara a cara en horrible batalla.
21 Y cuando entonces a este lo vio Menelao, caro a Ares,
22 marchando enfrente de la turba a grandes pasos,
23 así como se alegra un león al toparse con un gran cuerpo,
24 al encontrarse un cornígero ciervo o una cabra salvaje,
25 estando hambriento, pues entero lo devora, aunque a él mismo
26 lo persigan rápidos perros y lozanos jóvenes,
27 así se alegró Menelao al deiforme Alejandro
28 viendo con sus ojos, pues estaba seguro de que haría pagar al transgresor,
29 y enseguida del carro con las armas saltó al suelo.
30 Y cuando entonces a este lo vio el deiforme Alejandro
31 apareciendo en las primeras filas, se le estrujó el querido corazón,
32 y de vuelta al grupo de sus compañeros se retiró, evitando la muerte.
33 Así como cuando alguno al ver una serpiente salta hacia atrás
34 en las laderas de un monte, y un temblor se apodera de sus miembros,
35 y de vuelta retrocede, y la palidez le toma las mejillas,
36 así de nuevo se sumergió en la turba de los orgullosos troyanos,
37 temiendo al hijo de Atreo, el deiforme Alejandro.
38 Y Héctor, al verlo, lo regañó con denigrantes palabras:
39 “¡Maldito Paris, el mejor en figura, mujeriego, embaucador,
40 ¡ojalá estéril hubieras sido y célibe hubieras muerto!
41 Incluso esto preferiría, y mucho más ventajoso habría sido
42 a que semejante afrenta seas y un chiste para los demás.
43 Seguro se ríen a carcajadas los aqueos de largos cabellos,
44 diciendo que es el mejor nuestro campeón, porque bella
45 es tu figura, pero no tenés fuerza en las entrañas ni brío alguno.
46 ¿Realmente siendo así, en naves que surcan el mar,
47 tras navegar sobre el mar, tras juntar leales compañeros,
48 tras unirte entre extranjeros a una mujer de bella figura la trajiste
49 desde una apartada tierra, pariente de varones portadores de lanza,
50 para tu padre gran desdicha y para la ciudad y todo el pueblo,
51 para los enemigos alegría, y oprobio para ti mismo?
52 ¿No podrías al menos esperar a Menelao, caro a Ares?
53 Sabrías de qué hombre tenés la lozana esposa;
54 no te protegerán la cítara ni los regalos de Afrodita,
55 el cabello y la figura, cuando te unas al polvo.
56 Pero muy temerosos son los troyanos, o realmente ya
57 te habrían puesto una túnica de piedras por los males que hiciste.”
58 Y le dijo en respuesta el deiforme Alejandro:
59 “Héctor, en verdad me regañás como es justo y en justa medida;
60 siempre tenés el corazón inflexible, como un hacha,
61 que va a través de un tronco en manos del varón que con arte
62 corta madera para una nave, e intensifica el esfuerzo del varón,
63 así tenés el pensamiento impertérrito en el pecho.
64 No me eches en cara los deseables regalos de la dorada Afrodita:
65 no pueden, por cierto, desecharse los gloriosísimos regalos de los dioses,
66 cuantos ellos mismos dan, y voluntariamente ninguno los tomaría.
67 Y ahora, si querés que yo guerreé y combata,
68 haz que se sienten los demás troyanos y todos los aqueos,
69 mientras que en el medio a mí y a Menelao, caro a Ares,
70 arrójennos a la vez a combatir por Helena y todos los bienes,
71 y el que de los dos venza y resulte más poderoso,
72 tomando en buena hora todos los bienes y la mujer que los conduzca a casa,
73 y los demás, tras degollar ofrendas juramentales y de amistad,
74 ojalá habitéis la fértil Troya, y ellos que regresen
75 a Argos criadora de caballos y a Acaya de bellas mujeres.”
76 Así habló, y Héctor se alegró mucho al escuchar sus palabras,
77 y, claro, yendo hacia el medio, detuvo las falanges de los troyanos,
78 teniendo por el medio la lanza, y ellos se refrenaron todos.
79 A él le disparaban sus arcos los aqueos de largos cabellos
80 y apuntándole con dardos y piedras le tiraban,
81 pero bramó él con fuerte voz, el soberano de varones Agamenón:
82 “Conténganse, argivos no tiren más, jóvenes de los aqueos,
83 pues señala que dirá alguna palabra Héctor de centelleante casco.”
84 Así habló, y ellos contuvieron el combate y silentes quedaron
85 de repente, y Héctor, entre los dos bandos, dijo:
86 “Escúchenme, troyanos y aqueos de buenas grebas,
87 las palabras de Alejandro, a causa del que se impulsó esta riña:
88 llama a los demás troyanos y a todos los aqueos
89 a que las bellas armas pongan sobre la muy nutricia tierra,
90 y en el medio a él mismo y Menelao, caro a Ares,
91 solos, a combatir por Helena y todos los bienes,
92 y el que de los dos venza y resulte más poderoso,
93 tomando en buena hora todos los bienes y la mujer los conduzca a casa,
94 y los demás degollemos ofrendas juramentales y de amistad.”
95 Así habló, y ellos, claro, se quedaron todos callados, en silencio.
96 Y entre estos también dijo Menelao de buen grito de guerra:
97 “Escúchenme ahora también a mí, pues muchísimo dolor llega
98 a mi ánimo, y pienso que ya deben separarse
99 los argivos y los troyanos, porque muchos males habéis sufrido
100 a causa de mi disputa y a causa de la ceguera de Alejandro.
101 Al de nosotros dos que le esté preparada la muerte y la moira,
102 muera, y los demás se separen rápidamente.
103 Traigan dos corderos, el uno blanco y la otra negra,
104 para la Tierra y para el Sol, y nosotros traeremos otro para Zeus,
105 y haced venir la fuerza de Príamo, para que degüelle las ofrendas
106 él mismo, ya que sus hijos son insolentes y desleales,
107 no sea que alguno con arrogancia mancille las ofrendas de Zeus.
108 Siempre los pensamientos de los varones más jóvenes andan por el aire,
109 mas entre los que hay un anciano, hacia delante y hacia atrás a la vez
110 mira, de modo que lo mejor por mucho entre los dos bandos resulta.”
111 Así habló, y ellos se alegraron, aqueos y troyanos,
112 pensando que harían cesar la miserable guerra.
113 Y, claro, retuvieron los caballos en las columnas, y bajaron ellos,
114 y se quitaron las armas. A estas las pusieron sobre la tierra,
115 unas al lado de las otras, y había entre ellos poco espacio.
116 Héctor hacia la ciudad envió dos heraldos,
117 velozmente, para llevar los corderos y llamar a Príamo,
118 mientras que él, el poderoso Agamenón, mandó a Taltibio
119 a que fuera a las huecas naves, y un cordero le ordenó
120 traer, y este, claro, no desobedeció al divino Agamenón.
121 Iris, a su vez, fue como mensajera hacia Helena de blancos brazos,
122 con la apariencia de su cuñada, la esposa del Antenórida,
123 la que tenía el Antenórida, el poderoso Helicaón,
124 Laódice, la de mejor figura entre las hijas de Príamo.
125 Y la encontró en el palacio, y ella una gran tela tejía,
126 doble, purpúrea, y esparcía en esta muchos certámenes
127 de los troyanos domadores de caballos y los aqueos vestidos de bronce,
128 que a causa de ella padecían bajo las palmas de Ares.
129 Y parándose cerca le dijo Iris de pies veloces:
130 “Ven aquí, querida cuñada, para que veas las acciones portentosas
131 de los troyanos domadores de caballos y los aqueos vestidos de bronce,
132 que antes llevaban unos contra otros a Ares de muchas lágrimas
133 en la llanura, anhelando la destructiva guerra.
134 ¡La guerra ha cesado, ellos ahora están en silencio,
135 apoyados en sus escudos, y al lado las grandes picas están clavadas!
136 Mientras que Alejandro y Menelao, caro a Ares,
137 con las grandes picas combatirán por vos,
138 y por aquel que venza serás llamada querida esposa.”
139 Habiendo hablado así, la diosa le arrojó dulce anhelo en el ánimo,
140 por su anterior marido y su ciudad y sus padres.
141 Y enseguida, cubriéndose con blanquísimo lino,
142 salió del tálamo, vertiendo delicadas lágrimas;
143 no estaba sola: a ella la seguían también dos criadas,
144 Etra, hija de Piteo, y Climene de ojos de buey.
145 Y al instante llegaron donde estaban las puertas Esceas.
146 Ellos en torno a Príamo y Pántoo y además Timetes,
147 Lampo, Clitio e Hicetaón, retoño de Ares,
148 Ucalegonte y también Antenor, prudentes ambos,
149 estaban sentados, los ancianos del pueblo, sobre las puertas Esceas,
150 por ancianos retirados de la guerra, pero oradores
151 nobles, semejantes a las cigarras que por el bosque,
152 sentadas sobre un árbol, lanzan su voz de lirio;
153 de tal manera los líderes troyanos sobre la torre estaban sentados.
154 Y cuando entonces ellos vieron a Helena viniendo hacia la torre,
155 en voz baja uno al otro se decían estas aladas palabras:
156 “No es censurable que los troyanos y los aqueos de buenas grebas
157 por mucho tiempo padezcan dolores en torno a tal mujer:
158 se asemeja terriblemente en su rostro a las diosas inmortales.
159 Pero aun así, incluso siendo tal, que regrese en las naves,
160 y no deje detrás desdichas para nosotros y nuestros hijos.”
161 Así, claro, hablaban, y Príamo llamó a Helena en voz alta:
162 “Aquí, querida hija, siéntate viniendo junto a mí,
163 para que veas a tu primer esposo, a tus parientes y a tus amigos -
164 en absoluto para mí eres culpable: los dioses para mí son los culpables,
165 que precipitaron contra mí la guerra de muchas lágrimas de los aqueos -,
166 para que me des el nombre también de ese varón aterrador,
167 quién es ese varón aqueo, noble y grande.
168 Realmente hay otros incluso mayores en estatura,
169 pero tan bello jamás vi yo con mis ojos,
170 ni tan majestuoso, pues se ve como un rey.”
171 Y le respondió con estas palabras Helena, divina entre las mujeres:
172 “Respetable sos para mí, querido suegro, y tremendo.
173 ¡Ojalá me hubiera sido grata la cruel muerte cuando aquí
174 seguí a tu hijo, dejando el tálamo y a mis familiares,
175 a mi queridísima hija y a las amables compañeras de mi edad!
176 Pero esas cosas no sucedieron; por eso también me deshago llorando.
177 Y te diré esto que me consultas e indagas:
178 ese es el Atrida Agamenón de vasto poder,
179 al mismo tiempo buen rey y poderoso lancero;
180 además, era cuñado mío, de esta cara de perra, si no fue un sueño.”
181 Así habló, y el anciano lo admiró y dijo:
182 “¡Oh, bienaventurado Atrida, nacido con suerte, de dichoso destino!
183 ¡Sin duda realmente muchos jóvenes de los aqueos son dominados por ti!
184 Tiempo atrás también fui a Frigia rica en vides,
185 donde vi a muchísimos varones frigios de raudos potrillos,
186 las tropas de Otreo y de Migdón, igual a los dioses,
187 esos que entonces estaban en campaña junto a las riberas del Sangario,
188 pues también yo, siendo su aliado, me encontraba entre estos
189 ese día, cuando llegaron las amazonas iguales a varones,
190 pero ni siquiera ellos eran tantos como los aqueos de ojos vivaces.”
191 En segundo lugar, viendo a Odiseo, preguntó el anciano:
192 “Háblame, ¡vamos!, también sobre ese, querida hija, quién es ese.
193 Es menor en estatura que el Atrida Agamenón,
194 y más ancho de hombros y además de pecho, al mirarlo.
195 Sus armas yacen sobre la muy nutricia tierra,
196 y él mismo, como morueco, recorre las columnas de varones;
197 a mí, por lo menos, me parece un carnero de espeso vellón
198 que atraviesa un gran rebaño de blancas ovejas.”
199 Y luego le respondió Helena, nacida de Zeus:
200 “Ese de ahí es el Laertíada, el muy astuto Odiseo,
201 que se crio en el pueblo de Ítaca, aunque es escarpada,
202 conocedor de todo tipo de argucias y sólidos planes.”
203 Y le contestó a su vez el prudente Antenor:
204 “¡Oh, mujer, sin duda alguna dijiste estas palabras infaliblemente!
205 Pues algún tiempo atrás también vino aquí el divino Odiseo,
206 a causa tuya como mensajero, con Menelao, caro a Ares,
207 y a ellos los hospedé y traté con afecto en mis palacios,
208 y conocí el aspecto y los sólidos planes de ambos.
209 Pero en cuanto se mezclaron entre los troyanos reunidos,
210 estando parados, Menelao lo superaba en el ancho de los hombros,
211 mas estando ambos sentados, era más majestuoso Odiseo.
212 Pero en cuanto discursos y planes tejían entre todos,
213 realmente hablaba con fluidez Menelao,
214 parca pero muy claramente, ya que no era de muchos discursos
215 ni de errantes palabras, aunque era el menor en edad.
216 Pero en cuanto se levantaba Odiseo, el muy astuto,
217 se quedaba quieto, miraba hacia abajo, clavando los ojos en la tierra,
218 y no movía el cetro ni hacia el frente ni hacia atrás,
219 sino que inmutable lo mantenía, pareciendo un hombre ignorante;
220 dirías que era alguien lleno de rencor y al mismo tiempo insensato.
221 Pero en cuanto su gran voz lanzaba desde su pecho
222 y sus palabras semejantes a nevadas invernales,
223 ya ningún otro mortal podía disputar con Odiseo.
224 Entonces no nos sorprendíamos tanto viendo la figura de Odiseo.”
225 En tercer lugar, viendo a Áyax, preguntó el anciano:
226 “¿Quién es ese otro aqueo, varón noble y grande,
227 eminente entre los argivos por su estatura y el ancho de sus hombros?”
228 Y le respondió Helena de largo peplo, divina entre las mujeres:
229 “Ese es Áyax, aterrador cerco de los aqueos.
230 Y del otro lado, Idomeneo, igual que un dios entre los cretenses,
231 está parado, y en torno a él los caudillos de los cretenses se congregan.
232 Muchas veces lo hospedó Menelao, caro a Ares,
233 en nuestra casa, cuando venía desde Creta.
234 Y ahora veo a todos los demás aqueos de ojos vivaces,
235 que reconocería bien y llamaría por sus nombres,
236 mas a dos no logro ver, comandantes de tropas,
237 a Cástor domador de caballos y al buen boxeador Polideuces,
238 hermanos míos, a los que engendró mi propia madre.
239 O no siguieron a los demás desde la encantadora Lacedemonia,
240 o los siguieron aquí en las naves que surcan el ponto,
241 pero ahora no quieren sumergirse en el combate de varones
242 temiendo la infamia y las muchas injurias que llevo conmigo.”
243 Así habló, mas a ellos ya los retenía la tierra dadora de vida,
244 en Lacedemonia, allí, en su propia tierra patria.
245 Los heraldos traían por la ciudad las ofrendas juramentales de los dioses,
246 dos corderos y vino deleitoso, fruto del campo,
247 en una piel caprina, y traía la reluciente cratera
248 el heraldo Ideo, y además una copa dorada.
249 Y parándose junto al anciano lo impulsó con estas palabras:
250 “Arriba, Laomedontíada, te llaman los mejores
251 de los troyanos domadores de caballos y los aqueos vestidos de bronce
252 a que bajes a la llanura para que degüelles ofrendas juramentales,
253 mientras que Alejandro y Menelao, caro a Ares,
254 con las grandes picas combatirán por la mujer,
255 y a aquel que venciera lo seguirían la mujer y los bienes,
256 y los demás, tras degollar ofrendas juramentales y de amistad,
257 habitaríamos la fértil Troya, y ellos regresarán
258 a Argos criadora de caballos y a Acaya de bellas mujeres.”
259 Así habló, y se turbó el anciano, y ordenó a sus compañeros
260 uncir los caballos, y ellos con presteza le hicieron caso.
261 Subió, claro, Príamo, y tiró hacia atrás de las riendas,
262 y Antenor subió al bellísimo carro junto a él,
263 y ambos guiaron por las Esceas los veloces caballos hacia la llanura.
264 Pero en el momento en que llegaron hasta los troyanos y aqueos,
265 tras bajar de los caballos hacia la muy nutricia tierra,
266 hacia el medio de los troyanos y los aqueos se encaminaron.
267 Entonces enseguida se levantó el soberano de varones Agamenón,
268 y se alzó el muy astuto Odiseo. Mientras, los heraldos admirables
269 juntaron las ofrendas juramentales de los dioses, y en la cratera el vino
270 mezclaron, y les derramaron agua sobre las manos a los reyes.
271 El Atrida, sacando con sus manos un cuchillo
272 que junto a la gran vaina de su espada siempre colgaba,
273 cortó mechones de las cabezas de los corderos, y luego
274 los heraldos los repartieron a los mejores de los troyanos y aqueos.
275 Y entre ellos el Atrida rogó fuerte levantando las manos:
276 “Padre Zeus, patrono del Ida, el más glorioso, el más grande,
277 y Sol, que todas las cosas ves y todas las cosas escuchas,
278 y ríos y Tierra, y los dos que abajo a los cansados
279 hombres castigáis, a cualquiera que jura falsos juramentos,
280 vosotros sed testigos, y guardad las ofrendas juramentales:
281 si a Menelao Alejandro asesina,
282 que él mismo entonces tome a Helena y todos los bienes,
283 y nosotros en las naves que surcan el ponto regresemos;
284 y si a Alejandro mata el rubio Menelao,
285 los troyanos entonces a Helena y todos los bienes devuelvan,
286 y paguen a los argivos una compensación, la que sea que corresponda,
287 y que también entre los hombres venideros se recuerde.
288 Y si a mí la compensación Príamo y de Príamo los hijos
289 no me quieren pagar, habiendo caído Alejandro,
290 yo, por mi parte, también entonces combatiré, en busca de resarcimiento,
291 permaneciendo aquí, hasta que encuentre el final de la guerra.”
292 Dijo, y degolló las gargantas de los corderos con el inclemente bronce,
293 y los puso a estos sobre el suelo, jadeantes,
294 faltándoles el ánimo, pues el bronce les arrebató el furor,
295 y, sacando el vino de la cratera, en las copas
296 lo derramaron, y rogaron a los dioses sempiternos,
297 y así decía cada uno de los aqueos y de los troyanos:
298 “Zeus, el más glorioso, el más grande, y los demás dioses inmortales,
299 el bando que primero transgreda los juramentos,
300 que así les fluya el cerebro hacia el suelo como este vino,
301 a ellos y a sus hijos, y sean doblegadas sus esposas por otros.”
302 Así hablaban, pero, claro, de ningún modo se los cumplió el Cronión.
303 Y entre ellos el Dardánida Príamo dijo estas palabras:
304 “Escúchenme, troyanos y aqueos de buenas grebas,
305 yo me voy hacia Ilión ventosa
306 de vuelta, ya que de ningún modo aguanto ver en mis ojos
307 a mi querido hijo peleando con Menelao, caro a Ares.
308 Zeus, acaso, sabe esto, y los demás dioses inmortales,
309 quién de los dos está marcado con el destino de muerte.”
310 Dijo, claro, el hombre igual a un dios, y puso en el carro los corderos,
311 y subió, claro, él mismo, y tiró hacia atrás de las riendas,
312 y Antenor subió al bellísimo carro junto a él.
313 Ellos dos, claro, se marcharon volviendo hacia Ilión,
314 y Héctor, hijo de Príamo, y el divino Odiseo
315 delimitaron primero el terreno, y luego
316 las suertes agitaron en un casco de bronce, eligiendo
317 quién de los dos arrojaría primero la broncínea pica.
318 Las tropas invocaban y a los dioses levantaban las manos,
319 y así decía cada uno de los aqueos y de los troyanos:
320 “Padre Zeus, patrono del Ida, el más glorioso, el más grande,
321 ese de los dos que impuso estas acciones entre ambos bandos,
322 concede que ese, muerto, se hunda en la morada de Hades,
323 y, para nosotros, que haya confiables juramentos y de amistad.”
324 Así hablaban, claro, y el gran Héctor de centelleante casco agitaba,
325 mirando hacia atrás, y rápidamente saltó la suerte de Paris.
326 Ellos luego se sentaron entre las filas, donde cada uno tenía
327 los caballos de ágiles pies y las magníficas armas yacían.
328 Mientras, él en torno a los hombros se puso las bellas armas,
329 el divino Alejandro, esposo de Helena de bellos cabellos.
330 Primero sobre las canillas se colocó las grebas,
331 bellas, ajustadas con tobilleras de plata.
332 En segundo lugar, la coraza se puso en el pecho,
333 la de su hermano Licaón, y se la ajustó a sí mismo,
334 y en los hombros, claro, se colgó la espada con clavos de plata,
335 broncínea, y luego el grande y macizo escudo.
336 Y sobre la fuerte cabeza colocó el bien fabricado yelmo,
337 crinado, y tremendamente desde la punta se inclinaba el penacho.
338 Y tomó una firme pica, que se le ajustaba a las manos.
339 Y así, del mismo modo, el belicoso Menelao se puso las armas.
340 Ellos, tras por fin armarse, cada uno de su lado de la turba,
341 hacia el medio de los troyanos y los aqueos se encaminaron
342 mirándose tremendamente, y el asombro tomaba a los que los veían,
343 a los troyanos domadores de caballos y a los aqueos de buenas grebas.
344 Y, claro, se pararon cerca en el terreno delimitado,
345 sacudiendo las picas, resentidos el uno con el otro.
346 Primero Alejandro lanzó la pica de larga sombra,
347 y golpeó el redondo escudo del Atrida,
348 y no lo partió el bronce, y se le dobló la punta
349 en el fuerte escudo; y segundo acometió con el bronce este,
350 el Atrida Menelao, tras suplicar al padre Zeus:
351 “Zeus soberano, concédeme hacer pagar al que primero me produjo males,
352 al divino Alejandro, y que sea doblegado por mis manos,
353 para que todos, incluso entre los hombres nacidos después, se turben
354 ante la idea de hacer males a un huésped que les ofrezca amistad.”
355 Dijo, claro, y, blandiéndola, lanzó la pica de larga sombra
356 y golpeó el redondo escudo del Priamida,
357 y la pica imponente atravesó el reluciente escudo,
358 y presionó a través de la muy labrada coraza,
359 y directo junto al abdomen desgarró la túnica
360 la pica, mas él se inclinó y esquivó la negra muerte.
361 El Atrida, sacando la espada con clavos de plata,
362 levantándola, golpeó la cimera del casco, y, claro, alrededor de este
363 despedazada en tres y en cuatro pedazos cayó de su mano.
364 Y el Atrida gimió mirando hacia el vasto firmamento:
365 “Padre Zeus, ningún otro de los dioses es más destructivo que tú.
366 ¡En verdad estaba seguro de que haría pagar su maldad a Alejandro!
367 Y ahora se me rompió la espada en las manos, y mi pica
368 salió de las palmas inútilmente, y no lo hirió.”
369 Dijo, y dando un salto lo agarró del casco de crin de caballo,
370 y lo arrastró volviéndose hacia los aqueos de buenas grebas,
371 y lo estrangulaba la muy bordada correa bajo la delicada garganta,
372 que debajo del mentón como sostén del morrión estaba tensada.
373 Y entonces se lo habría llevado y conseguido incalculable gloria,
374 si no lo hubiera visto agudamente la hija de Zeus, Afrodita,
375 que le rompió la correa de buey muerto por violencia,
376 y el morrión siguió vacío a la gruesa mano.
377 Este enseguida el héroe hacia los aqueos de buenas grebas
378 lo revoleó, dándole impulso, y lo recogieron los leales compañeros,
379 mientras que él se arrojó de vuelta ansiando matarlo
380 con la broncínea pica, mas lo extrajo Afrodita,
381 muy fácilmente, como diosa, y lo ocultó, claro, en mucha neblina,
382 y lo depositó en el fragante y perfumado tálamo.
383 Ella misma fue luego a llamar a Helena, y la encontró
384 sobre la elevada torre, y alrededor había multitud de troyanas,
385 y la agarró, jalándola con la mano del vestido de aroma a néctar,
386 y le habló con la apariencia de una anciana nacida mucho antes,
387 de una cardadora, que habitaba con ella en Lacedemonia
388 elaborando bellas lanas, y la quería muchísimo.
389 Habiendo tomado la apariencia de esta, le dijo la divina Afrodita:
390 “Ven aquí, Alejandro te llama para que regreses a casa.
391 Allá está aquel en el tálamo y los decorados lechos,
392 radiante por su belleza y vestidos, y no dirías
393 que ese viene de combatir con un varón, sino que a bailar
394 marcha, o que tras dejar de bailar acaba de sentarse.”
395 Así habló y, claro, le conmocionó el ánimo en el pecho,
396 y cuando entonces notó la bellísima garganta de la diosa,
397 y los deseables pechos y los resplandecientes ojos,
398 se sorprendió, claro, y enseguida la llamó y le dijo una palabra:
399 “Condenada, ¿por qué anhelás embaucarme con estas cosas?
400 ¡¿Acaso a algún lado más lejos entre las bien habitables ciudades
401 me conducirás, a Frigia o a la encantadora Meonia,
402 si alguno también allí te es querido entre los hombres meropes,
403 porque ahora Menelao, al divino Alejandro
404 habiendo vencido, quiere conducirme a casa a mí, a esta abominable?!
405 ¡¿Por eso ahora estás ahí parada, tramando argucias?!
406 Andá y sentate junto a él, y renegá de los caminos de los dioses,
407 y ya no vuelvas con tus pies hacia el Olimpo,
408 sino siempre sufrí por aquel y guardalo,
409 hasta que te haga su esposa o te haga su esclava.
410 Allá yo no voy a ir - sería indignante -
411 para ocuparme del lecho de aquel; las troyanas en adelante
412 me vituperarán todas, y tengo incontables dolores en el ánimo.”
413 Y a ella, irritada, le dijo la divina Afrodita:
414 “No me increpés, terca, no sea que, irritada, te abandone,
415 y te desprecie tan por completo como hasta ahora te quise,
416 y en el medio de ambos bandos conciba un ruinoso desprecio
417 de los troyanos y los dánaos, y vos perezcas con un mal destino.”
418 Así habló, y temió Helena, nacida de Zeus,
419 y marchó cubriéndose con su reluciente y blanco vestido,
420 callada, y de todas las troyanas se escondió, y la deidad lideraba.
421 Cuando ellas llegaron a la bellísima morada de Alejandro,
422 las criadas enseguida se volvieron rápidamente a sus labores,
423 y ella fue al tálamo de elevado techo, la divina entre las mujeres.
424 Y, claro, tomando un taburete para ella, la risueña Afrodita,
425 la diosa, lo llevó y lo puso frente Alejandro.
426 Allí se sentó Helena, hija de Zeus portador de la égida,
427 desviando los ojos, y amonestó a su esposo con estas palabras:
428 “Viniste de la guerra. ¡Ojalá allí mismo hubieras perecido,
429 doblegado por un fuerte varón, que fue mi primer esposo!
430 Sí, sin duda antes te jactabas de que a Menelao, caro a Ares,
431 por tu fuerza y por tus manos y por tu pica eras superior.
432 Pero, andá, ahora, desafiá a Menelao, caro a Ares,
433 a combatir frente a frente de nuevo. Pero yo
434 te aconsejo que lo dejes, y con el rubio Menelao
435 no guerrees en guerra cara a cara ni combatas
436 imprudentemente, no vaya a ser que pronto por su lanza seas doblegado.”
437 Y respondiendo le dijo Paris estas palabras:
438 “No, mujer, no me amonestes con duras injurias,
439 pues esta vez Menelao venció con la ayuda de Atenea,
440 mas otra vez a él lo venceré yo, pues también junto a nosotros hay dioses.
441 Pero, ¡ea, vamos!, gocemos del amor acostándonos ambos,
442 pues nunca jamás así me envolvió las entrañas el amor,
443 ni cuando primero a vos desde la encantadora Lacedemonia
444 tras raptarte navegué en las naves que surcan el mar,
445 y en una isla escarpada me uní a ti en amor y en la cama,
446 tanto ahora te deseo y el dulce anhelo me toma.”
447 Dijo, claro, y comenzó a ir hacia el lecho, y lo siguió su esposa.
448 Aquellos dos en el calado lecho se acostaron,
449 y el Atrida iba de acá para allá en la turba, semejante a una fiera,
450 por si en algún lado distinguía al deiforme Alejandro.
451 Pero no podía ninguno de los troyanos ni renombrados aliados
452 a Menelao, caro a Ares, señalarle entonces a Alejandro,
453 pues no lo habrían ocultado por amistad, si alguno lo hubiera visto,
454 pues para todos era detestado igual que la negra muerte.
455 Y entre estos también dijo el soberano de varones Agamenón:
456 “Escúchenme, troyanos y dárdanos y además los aliados,
457 sin duda la victoria de Menelao, caro a Ares, es clara.
458 Ustedes a la argiva Helena y los bienes junto con ella
459 devuelvan, y paguen la compensación, la que sea que corresponda,
460 y que también entre los hombres venideros permanezca.”
461 Así habló el Atrida, y lo aprobaron los demás aqueos.
v3, alcanza el firmamento

Sobre el “firmamento”, VER ad 1.195.

INTR CONC MITO NOTE
v5, hacia las corrientes del Océano

VER ad 1.423. Se trata, por supuesto, del destino de las grullas, cuya ubicación geográfica precisa no se detalla (pero, por supuesto, no era necesario hacerlo para la audiencia del poema).

INTR HIST MITO NOTE
v6, a los varones pigmeos

Los “pigmeos”, de pygmé (“puño”), son en la mitología griega habitantes del confín meridional del mundo, caracterizados por su baja estatura, quizás inspirados en noticias de pueblos reales al sur de Egipto. La leyenda de su lucha con las grullas está ampliamente difundida en diversas culturas del mundo (cf. e.g. Scobie, 1975) y se menciona (y discute) en varias fuentes antiguas (cf. la lista en Arnott, 2007: 81 y Bas., ad 6-7, con amplia bibliografía). La imagen es también popular en la iconografía. Leer más: Arnott, W. G. (2007) Birds in the Ancient World from A to Z, London: Routlege; Scobie, A. (1975) “The Battle of the Pygmies and the Cranes in Chinese, Arab, and North American Indian Sources”, Folklore 86, 122-132.

INTR HIST MITO NOTE
v10, el Noto

VER ad 2.145.

INTR HIST MITO NOTE
v11, mejor que la noche para el ladrón

El ladrón de ganado, dado el contexto. El escoliasta D explica que la niebla es mejor que la noche porque, de noche, el ganado es guardado en el corral, mientras que de día se dispersa por la pastura. Sobre el tema del robo de ganado en general, VER ad 1.154.

INTR NARR NOTE
v16, el deiforme Alejandro

Paris-Alejandro, que aparece por primera vez aquí en el poema en el centro de la escena, es hijo de Príamo y Hécabe, y causante de la guerra, por haberse llevado a Helena de Esparta a Troya. Su historia completa abarca un complejo entramado mítico (que incluye el famoso juicio de Paris, sobre el cual VER El mito de Troya (antehomérica)). Paris tiene una participación importante en el poema, logrando varias victorias para los troyanos (cf. 7.8, 11.377 y 506, entre otros); es claro, no obstante, que, al menos al comienzo del poema, se lo caracteriza con más rasgos negativos que positivos. Será el asesino de Aquiles (cf. 22.358-360), y morirá más tarde por una flecha de Filoctetes. Leer más: EH sub Paris, Wikipedia s.v. Paris.

INTR MITO NOTE
v17, llevando en los hombros

Esto vale tanto para la piel como para el arco y la espada (cuya vaina colgaba del hombro a través de una correa), lo que libera las manos para las lanzas de las que se habla enseguida.

INTR NARR HIST NOTE
v19, los argivos

VER ad 1.79.

INTR FORM NOTE
v21, Menelao

Sobre Menelao, VER ad 1.16.

INTR MITO NOTE
v31, en las primeras filas

En el modo de combate homérico, los principales héroes se colocan en las primeras filas para enfrentarse en duelos con los guerreros enemigos (que es lo que Menelao está buscando hacer sin duda en este pasaje). Estar “entre las primeras filas” o “entre los primeros” es un rasgo que caracteriza, por lo tanto, a los mejores del ejército, para quienes ocupar este lugar es parte de su responsabilidad nobiliaria (cf. e.g. 6.445).

INTR MILI NOTE
v38, Y Héctor

VER ad 1.242.

INTR MITO NOTE
v43, los aqueos de largos cabellos

Sobre el epíteto, VER ad 2.11.

INTR CONC HIST NOTE
v44, diciendo que es el mejor nuestro campeón

Diciendo, desde luego, con ironía.

INTR NARR NOTE
v54, la cítara

En griego homérico, casi con seguridad equivalente a la forminge (VER ad 1.603).

INTR CONC HIST NOTE
v54, ni los regalos de Afrodita

Es decir, el atractivo sexual.

INTR CONC MITO NOTE
v70, y todos los bienes

Diferentes fuentes nos informan que Paris se llevó, junto con Helena, numerosos bienes de la casa de Menelao (cf. Cypria arg. 2, Her. 2.114-115, y otras referencias en West, Making, y Bas.); menos claro es si se trata de tesoros robados o, lo que parece más probable, dones de hospitalidad concedidos por Menelao a un importante huésped extranjero (como sucede, por ejemplo, con Odiseo en Esqueria en el canto 13 de Odisea). La presencia de esclavas espartanas de Helena en Troya (VER ad 3.144) sugiere, de todos modos, que por lo menos algunos bienes fueron apropiados de forma ilegítima (lo que, de más está decir, no es de extrañar, dadas las circunstancias).

INTR MITO INTP NOTE
v75, Argos criadora de caballos

VER ad 1.30. El sentido exacto en este pasaje depende de cómo se entienda “Acaya” en el segundo hemistiquio (VER la nota siguiente).

INTR FORM HIST NOTE
v75, Acaya de bellas mujeres

Acaya es, en sentido estricto, la parte norte del Peloponeso, que se encuentra en la concepción homérica dentro del territorio dominado por Micenas (VER ad 2.574), en cuyo caso “Argos” haría alusión a la Argólide, al noreste de esa región. AH y Bas., sin embargo, interpretan que aquí “Acaya” hace alusión al norte de Grecia, en cuyo caso “Argos” se referiría al Peloponeso.

INTR FORM HIST NOTE
v77, las falanges de los troyanos

Sobre las “falanges”, VER ad 2.558.

INTR CONC HIST NOTE
v81, el soberano de varones Agamenón

VER ad 1.7. La aparición de Agamenón aquí es lógica, habida cuenta de que se trata del equivalente de Héctor del lado aqueo.

INTR NARR MITO NOTE
v100, a causa de mi disputa y a causa de la ceguera de Alejandro

Sobre la “ceguera”, VER ad 1.412.

INTR CONC NOTE
v103, el uno blanco y la otra negra

Tanto el color como el sexo de los animales están determinados por las deidades a las que serán sacrificados. El sacrificio de animales negros para deidades ctónicas también se observa en Od. 3.6, y el de animales blancos para el sol se registra en inscripciones.

INTR MITO NOTE
v104, para la Tierra y para el Sol

Sobre las mayúsculas, VER ad 1.475.

INTR TRAD CONC RELI NOTE
v105, la fuerza de Príamo

Se trata de una forma poética de aludir al personaje (VER ad 2.658).

INTR FORM NOTE
v109, hacia delante y hacia atrás

La misma idea proverbial que Aquiles niega a Agamenón en el canto 1 (VER ad 1.343).

INTR CONC NOTE
v113, retuvieron los caballos en las columnas

Sobre la metonimia, VER 2.383.

INTR NARR FORM NOTE
v116, heraldos

Sobre la figura del heraldo, VER ad 1.321.

INTR CONC MITO NOTE
v118, Taltibio

VER ad 1.320. Es uno de los dos heraldos que se llevan a Briseida de la tienda de Aquiles.

INTR FORM NOTE
v121, Iris

VER ad 2.786.

INTR MITO NOTE
v121, Helena de blancos brazos

VER ad 2.161. Si bien ha sido mencionada varias veces en el canto 2, esta es la primera aparición de Helena en el poema, que, sin embargo, no tendrá demasiadas.

INTR MITO NOTE
v122, Antenórida

Es decir, del hijo de Antenor, sobre el cual VER ad 2.822.

INTR MITO NOTE
v123, Helicaón

Personaje desconocido, que solo aparece en este pasaje. Sobre los hijos de Antenor, VER ad 2.822.

INTR MITO NOTE
v124, Laódice

Laódice reaparecerá en 6.252, junto con su madre, en la vuelta de Héctor a Troya. Es, curiosamente, también el nombre de una de las hijas de Agamenón mencionadas en 9.145 y 9.287. Algunas fuentes posteriores (Lyc. 316-322, Q.S. 13.544-561, Triph. 660-663) transmiten la leyenda de que, durante el saqueo de Troya, Laódice suplicó a los inmortales que se la tragara la tierra antes que caer en la esclavitud, y estos cumplieron su pedido. Pausanias (10.26.7), describiendo una pintura de Polígnoto, ofrece la versión alternativa de que fue liberada por los griegos por respeto a su suegro Antenor (VER ad 2.822), pero el propio autor admite que esto es especulación pura a partir de la imagen de la mujer en la escena de la caída de Troya. Leer más: Wikipedia s.v. Laódice (hija de Príamo).

INTR MITO NOTE
v126, doble

La tela es “doble”, señalan AH y Leaf, porque puede usarse doble (es decir, en dos capas), frente a las telas “simples” que aparecen en 24.230 y Od. 24.276.

INTR CONC NOTE
v126, purpúrea

Como en todas las épocas antes de la fabricación de colorantes sintéticos, el púrpura era en la Antigüedad señal de riqueza (cf. Wikipedia, s.v. Púrpura de Tiro). El término griego (phoínix, mostrando su asociación con Fenicia) ya se registra en micénico.

INTR HIST NOTE
v140, sus padres

Indudablemente Leda y Tindareo, esto es, su padre humano, no Zeus, su padre verdadero (VER ad 2.161). La “doble paternidad” es típica (VER ad 16.177).

INTR MITO NOTE
v141, cubriéndose con blanquísimo lino

Entiéndase, “poniéndose un velo de lino”; era una práctica convencional entre las mujeres griegas cubrirse la cabeza con un velo en público.

INTR HIST NOTE
v143, dos criadas

Un elemento típico cuando las mujeres salen del interior de sus hogares (cf. entre otros Od. 1.331 y 18.207), probablemente para evitar que circularan solas fuera de su casa.

INTR CONC NOTE
v144, Etra

Etra es la madre de Teseo (VER ad 1.265), que fue capturada por los Dioscuros (VER ad 3.237) cuando estos rescataron a su hermana del ateniense, que la había raptado para casarse con ella (cf. Wikipedia, s.v. Helena (mitología), para el detalle de las fuentes).

INTR NARR FORM MITO INTP NOTE
v144, Piteo

Hijo de Pélope (VER ad 2.104) y rey de Trecén (VER ad 2.561). Es conocido por haber engañado a Egeo para que se acostara con Etra, interpretando un oráculo que este había recibido (cf. Ps.-Apolodoro 3.15.6-7). De esa unión nacerá Teseo (VER la nota anterior).

INTR MITO NOTE
v144, Climene

Personaje desconocido, que comparte el nombre con una Nereida mencionada en 18.47. Bas. conjetura que puede ser un personaje de la leyenda ática, acaso la hermana de Pirítoo mencionada por Hyg., Fab. 79 y 92, si bien allí se la llama Fisadie.

INTR MITO NOTE
v145, las puertas Esceas

Las puertas Esceas debían ser las más cercanas al campo de batalla, es decir, las que apuntaban al oeste (como demuestra el hecho de que este episodio se produce allí, y cf. 6.237, 393, 11.170, 22.6 y en general Bas. XIV, p. 267). Es el lugar en el que Aquiles morirá a manos de Apolo y Paris (cf. 22.360).

INTR MITO NOTE
v146, Pántoo

Pántoo es padre de tres guerreros troyanos, Polidamante, Euforbo e Hiperenor (cf. 15.520-521, 16.808 y 17.9-60). Según el escoliasta T (ad 12.211-212) era “de la raza de Delfos,” es decir, sacerdote de Apolo, lo que podría explicar por qué el dios aparece en 15.520-522 salvando a uno de sus hijos y en 16.788-817 colaborando con otro para matar a Patroclo.

INTR MITO NOTE
v146, Timetes

Personaje desconocido, que solo aparece en este pasaje.

INTR MITO NOTE
v147, Lampo

Los tres personajes mencionados en este verso aparecen en 20.238 como hijos de Laomedonte, por lo que se trata de hermanos de Príamo (lo que contradice la versión más tradicional - VER ad 1.19 -; acaso se trata de hermanastros). Los tres son también padres de guerreros troyanos; Lampo, en particular, es padre de Dólope (cf. 11.302), que muere luchando valientemente contra Meges y Menelao en 15.525-543.

INTR MITO NOTE
v147, Clitio

VER la nota anterior. Clitio es padre del Calétor que es asesinado por Áyax en 15.419-421 (donde se afirma que es “primo de Héctor”, confirmando que su padre es hermano de Príamo).

INTR MITO NOTE
v147, Hicetaón

VER la primera nota a este verso. Hicetaón es padre de Melanipo, asesinado por Antíloco en 15.575-577.

INTR MITO NOTE
v148, Ucalegonte

Personaje desconocido, que solo aparece en este pasaje.

INTR MITO NOTE
v148, Antenor

VER ad 2.822.

INTR MITO NOTE
v149, los ancianos del pueblo

VER ad 2.21. En este caso, los dos sentidos se conjugan, puesto que estos ancianos lo son tanto en el sentido literal como en el metafórico de ser principales entre los troyanos.

INTR FORM NOTE
v174, el tálamo

Es decir, el lecho nupcial y, por metonimia, a su esposo, como observa el escoliasta T.

INTR FORM NOTE
v175, a mi queridísima hija

Hermíone, hija única de Helena y Menelao. Después de la guerra se casará con Neoptólemo, hijo de Aquiles (cf. Od. 4.3-7); si bien es un personaje absolutamente secundario (su nombre aparece solo una vez, en Od. 4.14), fue una figura popular en la literatura posterior (no solo griega). Leer más: Wikipedia s.v. Hermíone (mitología).

INTR MITO HIST NOTE
v184, Frigia rica en vides

VER ad 2.862.

INTR HIST NOTE
v186, Otreo

Otreo aparece como rey de los frigios también en HH 5.111-112, y, según Eustacio (1.633.19-22), era hijo de Dimante, como Hécabe (VER ad 6.251); tiene razón West, Making, en que esto sugiere, además de una tradición más amplia de relaciones entre los frigios y los troyanos, la existencia de una historia específica en la que Príamo obtiene a su esposa como recompensa por haber ayudado en la defensa de Frigia contra las amazonas.

INTR MITO NOTE
v186, Migdón

Personaje desconocido, que solo aparece en este pasaje. Su “nombre no griego sugiere que podría no ser completamente ficticio” (así, Kirk).

INTR MITO NOTE
v187, Sangario

El Sangario (Pleiades 511406) es el actual Sakarya. Es un río importante en la región noroccidental de Anatolia, que desemboca en el Mar Negro. Leer más: Wikipedia s.v. Río Sakarya.

INTR HIST NOTE
v189, las amazonas iguales a varones

El mito de las amazonas es complejo. Esencialmente, se trata de una tribu de mujeres guerreras, ubicadas siempre en los extremos del mundo, como corresponde a su lógica cultural invertida desde el punto de vista griego. El combate con los frigios que se menciona aquí es una historia desconocida, pero las amazonas son parte importante del mito troyano en el Ciclo épico (VER El final de la guerra), y aparecen también en los mitos de Heracles, Teseo y Belerofonte (cf. 6.186 y en general Blok, 1995). Según Heródoto, eran un pueblo real de Escitia, una afirmación que podría tener algún grado de veracidad en la evidencia arqueológica (la existencia de mujeres guerreras en los pueblos nómadas es bastante clara; cf. Mayor, 2014; Man, 2018). Las amazonas fueron un popular tema iconográfico, como puede verificarse en los textos citados en esta nota. Leer más: Wikipedia s.v. Amazonas (mitología); Blok, J. H. (1995) The Early Amazons. Modern and Ancient Perspectives on a Persistent Myth, Leiden: Brill; Mayor, A. (2014) The Amazons. Lives and Legends of Warrior Women across the Ancient World, Princeton: Princeton University Press; Man, J. (2018) Searching for the Amazons. The Real Warrior Women of the Ancient World, New York: Pegasus.

INTR HIST MITO NOTE
v201, Ítaca

VER ad 2.632.

INTR HIST INTP NOTE
v205, vino aquí el divino Odiseo

Antenor no refiere más que lateralmente el motivo de la embajada, pero se trata de un episodio muy conocido, narrado en los Cypria (cf. Proclo, Chrest. 10 West) y recordado también en 11.138-141: Menelao y Odiseo viajaron a Troya para pedir la devolución de Helena, y la negativa de los troyanos da origen a la guerra.

INTR MITO NOTE
v207, y a ellos los hospedé

La relación de hospitalidad es uno de los elementos clave de la ética heroica y griega en general, que se manifiesta en numerosos lugares de los poemas (más, como es de esperar, en Odisea que en Ilíada) y será importante en la trayectoria posterior de Antenor (VER la nota siguiente). El anfitrión tiene el deber de recibir a su huésped, darle comida y regalos; el huésped, a su vez, a menudo ofrece regalos de su parte, y se compromete a ofrecer hospitalidad en el futuro; de hecho, este compromiso es tan profundo que se extiende incluso a las generaciones futuras (cf. el famoso ejemplo de 6.215-231). Esta relación está protegida por Zeus (en su carácter de Xénios, “hospitalario”), y su transgresión era una ofensa moral gravísima en la concepción griega.

INTR CONC NOTE
v207, y traté con afecto en mis palacios

Antenor está minimizando su intervención en favor de Odiseo y Menelao, asumiendo que la versión relatada por Ps.-Apolodoro, Epit. 3.28-29, fuera conocida por el poeta iliádico: no solo los hospeda, sino que salva su vida cuando el resto de los troyanos intenta matarlos. Por esto, durante el saqueo de Troya, los griegos preservan su casa y a sus hijos (cf. Il.Parv. fr. 21 W.; Ps.-Apolodoro, Epit. 5.21; Q.S., 13.293-299).

INTR MITO NOTE
v209, entre los troyanos reunidos

Entiéndase, “en asamblea”, como demostrará la aparición del cetro en 218 (VER ad 1.234).

INTR NARR NOTE
v211, estando ambos sentados, era más majestuoso Odiseo

El punto es claro, como observa Kirk (ad 209-11): Odiseo era más bajo y menos ancho que Menelao, pero, al sentarse, cuando la diferencia de altura se diluye, el ancho relativo de Odiseo lo hace más imponente (se ve más ancho porque es más bajo). Acaso hay un componente actitudinal implicado también, que se hace más evidente cuando la mayor estatura de Menelao deja de notarse.

INTR FORM NOTE
v218, y no movía el cetro

Sobre el cetro, VER ad 1.234.

INTR CONC NOTE
v225, Áyax

VER ad 1.138.

INTR MITO NOTE
v228, de largo peplo

El peplo es la vestimenta de las mujeres en la Grecia Antigua, en Homero probablemente un simple cuadrado de tela que se ajustaba con broches o cintas al hombro y se ceñía a la cintura con un cinto o faja, sobre la cual se dejaba caer el exceso de tela (los “pliegues” mencionados en ocasiones); cf. sobre el tema Wace (1962: 501-502), Leaf (app. G), Van Wees (2005: 4-10) y la figura 8 en https://www.iliada.com.ar/figuras. Que el “peplo” no constituye una prenda compleja lo demuestra el hecho de que se utiliza también como cobertor para objetos almacenados (cf. 5.194-195, 18.352, 24.796 y Od. 7.95-7); incluso en estos casos, sin embargo, es dable asumir que la palabra alude a un tipo de tela fina y costosa. Leer más: Van Wees, H. (2005) “Clothes, Class, and Gender in Homer”, en Cairns, D. (ed.) Body Language in the Greek and Roman Worlds, Swansea: The Classical Press of Wales; Wace, H. P., y Wace, A. J. B. (1962) “Dress”, en Wace, A. J. B., y Stubbings, F. H. (eds.) A Companion to Homer, London: Macmillan.

INTR HIST NOTE
v230, y del otro lado, Idomeneo

Sobre Idomeneo, VER ad 1.145.

INTR NARR FORM MITO NOTE
v237, a Cástor domador de caballos y al buen boxeador Polideuces

Los Dioscuros, sus hermanos, como se indica enseguida (sobre el problema de la genealogía, VER ad 3.238; sobre el problema de su inmortalidad, VER ad 3.243), famosos sobre todo por haber participado de la misión de los Argonautas, por el rescate de Helena de Atenas (VER ad 3.144) y por su doble duelo con Idas y Linceo (los Afaridas). En la épica homérica aparecen solo mencionados en dos ocasiones, aquí y en Od. 11.298-304. Leer más: Wikipedia s.v. Castor and Pollux.

INTR MITO NOTE
v238, hermanos míos

La ascendencia de Cástor y Polideuces es un problema. En época clásica, el segundo es considerado hijo de Zeus y Leda, mientras que el primero es considerado hijo de Zeus y Tindareo; Leda se habría acostado con ambos la misma noche, como sucede, por ejemplo, en el caso de Alcmena (madre de Heracles por parte de Zeus y de Ificles por parte de Anfitrión). Sin embargo, el propio nombre “Dioscuros” (aunque es un término tardío, según Kirk, ad 236-244) y Od. 11.298-300 sugieren que en realidad es un caso de “doble paternidad”, como el de la misma Helena (VER ad 3.140). En este pasaje, la mención de la madre de Helena acaso implica algo respecto a este problema; después de todo, Leda es la única constante en todas las versiones.

INTR MITO INTP NOTE
v239, la encantadora Lacedemonia

VER ad 2.581.

INTR HIST NOTE
v243, ya los retenía la tierra

Según la tradición mayoritaria, Zeus concedió a los Dioscuros (VER ad 3.237) gozar de una inmortalidad alternante, en la que cada uno de ellos pasa un día sobre la tierra, mientras el otro lo pasa en el Hades (Od. 11.301-304; Pín., N. 10.55-59). Esto puede estar vinculado con su genealogía (VER ad 3.238), dado que, según Píndaro, el inmortal Polideuces, hijo de Zeus, consiguió esto al ceder la mitad de su inmortalidad a su hermano mortal Cástor, hijo de Tindareo.

INTR NARR FORM MITO INTP NOTE
v247, en una piel caprina

Se habla también de un odre de piel en Od. 10.19-20, y estos están atestiguados en la iconografía (cf. por ejemplo la imagen 4 de LIMC 26139 y la última figura en 24905, que lleva un odre).

INTR HIST NOTE
v247, cratera

VER ad 1.470.

INTR HIST NOTE
v248, el heraldo Ideo

Ideo, cuyo nombre suele entenderse se deriva del Monte Ida (VER ad 2.821), es un personaje secundario pero importante en el poema, con participación aquí, en el duelo entre Áyax y Héctor en 7.273-282, donde contribuye a frenar el combate, en 7.381-413, donde negocia una tregua para que se recojan los cadáveres, y en el canto 24, en el que acompaña a Príamo a las naves de los aqueos.

INTR MITO NOTE
v250, Laomedontíada

Laomedonte fue rey de Troya y padre de Príamo. Durante su reinado Apolo y Poseidón construyeron las famosas murallas de la ciudad (VER ad 1.129). Laomedonte fue muerto durante la primera expedición de Heracles a Troya, motivada precisamente porque el rey no quiso entregar al héroe a su hija Hesíone en matrimonio o bien los caballos de Tros que había prometido (cf. 5.640-642). Leer más: Wikipedia s.v. Laomedonte.

INTR MITO NOTE
v258, a Argos criadora de caballos y a Acaya de bellas mujeres

VER ad 3.75.

INTR FORM HIST NOTE
v265, tras bajar de los caballos

Se trata de la habitual metonimia por “carro” (VER ad 2.383).

INTR CONC FORM NOTE
v269, juntaron las ofrendas juramentales de los dioses

Es decir, los corderos que serán sacrificados, los dos troyanos con el provisto por los aqueos.

INTR NARR NOTE
v270, les derramaron agua sobre las manos a los reyes

La indispensable purificación previa al sacrificio (VER ad 1.313).

INTR RELI NOTE
v273, cortó mechones de las cabezas de los corderos

“Cortar los cabellos puede servir para subrayar la analogía entre cortar el pelo y cortar la vida [y para] vincular los destinos de los juramentados y la víctima en el juramento, mientras que agarrar el pelo puede servir tanto para identificar a la víctima con quien jura y también para sumar fuerza vital al juramento, basándose en el principio de que el pelo representa la fuerza vital de la víctima” (Kitts, 2005: 144; para el análisis de las distintas interpretaciones y la bibliografía sobre el tema, cf. pp. 140-144). En el ritual habitual de sacrificio, el pelo de la víctima se quema en el fuego, lo que apoya la idea de una sobredeterminación del acto ritual (se simboliza el acto de matar y quemar la víctima antes de realizarlo). Leer más: Kitts, M. (2005) Sanctified Violence in Homeric Society. Oath-Making Rituals and Narratives in the Iliad, Cambridge: Cambridge University Press.

INTR RELI NOTE
v276, patrono del Ida

Sin duda del monte Ida asiático (VER ad 2.821), aunque existe un monte Ida (Pleiades 589816) en Creta, donde había un culto mucho más importante de Zeus Ideo, puesto que era, en la versión más popular, el lugar donde el dios había sido criado a escondidas de su padre Cronos. Leer más: Wikipedia s.v. Monte Ida (Creta) y Monte Ida (Turquía).

INTR FORM MITO NOTE
v278, los dos que abajo

Como ya entendía Aristarco, la alusión es a Hades y Perséfone, los reyes del inframundo (cf. también 9.457), y la ausencia de sus nombres se debe al temor típico en nombrar deidades subterráneas.

INTR MITO RELI NOTE
v278, los cansados

Traduzco literalmente, pero, por supuesto, “los cansados” en este contexto son los muertos, aludidos de forma eufemística, en línea con el tono de la invocación (VER la nota anterior).

INTR NARR RELI NOTE
v296, lo derramaron

Esto es, hicieron libaciones, sobre las cuales VER ad 1.462.

INTR MITO NOTE
v303, el Dardánida Príamo

Es decir, descendiente de Dárdano (VER ad 2.819), abuelo de Tros, abuelo de Príamo.

INTR MITO NOTE
v333, la de su hermano Licaón

Paris combate como arquero, por lo que no tiene armadura pesada adecuada al combate cuerpo a cuerpo. Licaón, hijo de Príamo y Laótoe (cf. 22.46-48), morirá a manos de Aquiles en el río, en el extenso y famoso episodio de 21.34-135, donde se afirma (46-47) que es el duodécimo día desde que volvió desde Lemnos, en donde Aquiles lo vendió como esclavo. Dado que los once días anteriores los pasó festejando con sus amigos (cf. 21.45, ¡y Paris aparece en 394-395 como si viniera o fuera a bailar!), uno puede inferir que su armadura estaría en este momento colgando de alguna percha, y por eso Paris puede utilizarla.

INTR NARR MITO NOTE
v334, se colgó la espada

Sobre la espada, VER ad 1.190.

INTR NARR NOTE
v354, a un huésped que les ofrezca amistad

VER ad 3.207.

INTR CONC NARR NOTE
v359, la túnica

Sobre el khitón, VER ad 2.42.

INTR CONC HIST NOTE
v375, de buey muerto por violencia

Es decir, como ya señala el escolio A, no de una enfermedad o vejez, lo que implica que el cuero era sano y fuerte. No es un dato menor, habida cuenta de que los bueyes eran animales de trabajo.

INTR NARR HIST NOTE
v401, Frigia

VER ad 2.862.

INTR HIST NOTE
v401, la encantadora Meonia

VER ad 2.864. Las dos regiones mencionadas son lugares de Asia Menor más lejanos a Grecia que Troya, elaborando así la idea de que Afrodita arrastrará a Helena todavía más lejos de Esparta.

INTR NARR HIST NOTE
v402, hombres meropes

VER ad 1.250. La elección de palabras “crea la impresión de que casi cualquiera serviría” (Kirk).

INTR TRAD NARR INTP NOTE
v421, Cuando ellas

Como demuestra el verso siguiente, la referencia es a Helena y las criadas que la acompañan (cf. 143-144), que el poeta no necesita aclarar que siguen a su ama.

INTR NARR NOTE
v456, dárdanos

Sobre los dárdanos, VER ad 2.819.

INTR HIST NOTE