1 Y se quedó sola la horrible lucha de los troyanos y los aqueos,
2 y ora hacia acá, ora hacia allá enfilaba el combate por la llanura,
3 unos contra otros enfilando las lanzas de bronce,
4 entre las corrientes del Simoente y del Janto.
5 Y Áyax Telamonio, cerco de los aqueos, el primero
6 rompió una falange de los troyanos y trajo luz a sus compañeros,
7 hiriendo a un varón que era el mejor entre los tracios,
8 al hijo de Eusoro, al noble y grande Acamante.
9 A este lo hirió primero en la cimera del casco de crin de caballo,
10 y se clavó en la frente y cruzó, claro, hacia dentro del hueso
11 la broncínea punta, y la oscuridad le cubrió los ojos.
12 Y a Áxilo, entonces, lo mató Diomedes de buen grito de guerra,
13 al Teutránida, que habitaba en la bien edificada Arisbe,
14 rico en bienes, y que era apreciado entre los hombres,
15 pues a todos recibía con aprecio, habitando su casa a la vera del camino,
16 pero en ese momento ninguno de ellos lo resguardó de la ruinosa destrucción,
17 posicionándose delante, sino que a ambos les robó la vida,
18 a él mismo y a su servidor Calesio, ese que entonces de sus caballos
19 era auriga, y ambos se hundieron en la tierra.
20 Y a Dreso y a Ofeltio los abatió Euríalo,
21 y marchó hacia Esepo y Pédaso, a los que alguna vez una ninfa,
22 la náyade Abarbarea, parió del insuperable Bucolión -
23 Bucolión era hijo del brillante Laomedonte,
24 el mayor de la estirpe, mas lo dio a luz en secreto su madre -.
25 Él, cuando pastoreaba ovejas, se unió con ella en amor y en la cama,
26 y ella, habiendo quedado embarazada, dio a luz hijos gemelos.
27 También de estos aflojó el furor y los ilustres miembros
28 el Mecistíada y despojó sus hombros de las armas.
29 Y a Astíalo, entonces, lo mató Polipetes, de furor guerrero,
30 y a Pidites, el percosio, abatió Odiseo
31 con la broncínea pica, y Teucro, al divino Aretaón.
32 Y a Ablero abatió con la lanza reluciente Antíloco,
33 el Nestórida, y el soberano de varones Agamenón, a Élato -
34 este habitaba, junto a las orillas del Satnioente de buena corriente,
35 la escarpada Pédaso -. Y sometió a Fílaco el héroe Leito,
36 cuando huía; y Eurípilo abatió a Melantio.
37 Y a Adresto, entonces, luego Menelao de buen grito de guerra
38 lo capturó vivo, pues sus caballos, despavoridos por la llanura,
39 enredándose en una rama de tamarisco el curvo carro
40 rompieron en la punta de la vara, y marcharon, ellos,
41 hacia la ciudad, allí por donde los demás despavoridos se espantaban,
42 mientras que él salió rodando de la caja junto a la rueda,
43 de cabeza en el polvo, de boca, y junto a él se paró
44 el Atrida Menelao, teniendo la pica de larga sombra.
45 Y Adresto, entonces, luego le suplicó, tomando sus rodillas:
46 “Captúrame vivo, hijo de Atreo, y acepta tú el rescate apropiado.
47 Muchos tesoros yacen en lo de mi rico padre,
48 bronce y oro y muy laborioso hierro;
49 de estos te daría gratamente mi padre un cuantioso rescate,
50 si se enterara de que yo estoy vivo en las naves de los aqueos.”
51 Así habló, y, claro, le conmocionó el ánimo en el pecho,
52 y a su servidor estuvo por dárselo para que lo condujera
53 a las rápidas naves de los aqueos, pero Agamenón
54 le llegó corriendo enfrente, y conminándolo le dijo estas palabras:
55 “¡Oh, carísimo! ¡Oh, Menelao! ¿Por qué te preocupas tú así
56 por estos varones? ¿Acaso te trataron en tu casa de la mejor manera
57 los troyanos? Ojalá que ninguno escape a la infranqueable destrucción
58 ni a nuestras manos, ni el que su madre en el vientre
59 lleve, que sea niño, ni el que huya, sino que todos juntos
60 de Ilión desaparezcan, sin sepulcro y sin rastro.”
61 Habiendo hablado así, el héroe mudó los pensamientos de su hermano,
62 disuadiéndolo de lo adecuado, y este empujó lejos de sí con la mano
63 al héroe Adresto, y el poderoso Agamenón
64 lo hirió bajo el abdomen, y él cayó hacia atrás, y el Atrida,
65 pisándolo en el pecho con el pie, extrajo la pica de fresno.
66 Y Néstor exhortó a los argivos bramando con fuerte voz:
67 “¡Oh, amigos, héroes dánaos, servidores de Ares,
68 que ahora ninguno, arrojándose sobre los despojos, atrás
69 se quede para llegar a las naves llevándose lo máximo posible;
70 antes bien matemos varones, y luego también aquellos, con tranquilidad,
71 los despojarán de los cadáveres muertos por la llanura.”
72 Habiendo hablado así alentó el furor y el ánimo de cada uno.
73 Entonces de nuevo los troyanos, por los aqueos amados por Ares
74 doblegados, a causa de su debilidad habrían ascendido hasta Ilión,
75 si parándoseles al lado a Eneas y a Héctor no les hubiera dicho
76 el Priamida Héleno, el mejor por mucho de los augures:
77 “Eneas y Héctor, ya que especialmente en ustedes el esfuerzo
78 de los troyanos y los licios recae, porque los mejores
79 sois en todo propósito, para combatir y para pensar,
80 deténganse aquí mismo, y a las tropas retengan frente a las puertas,
81 corriendo por doquier, antes que, de nuevo, en los brazos de las mujeres
82 caigan, huyendo, y esto resulte una alegría para los enemigos.
83 Pero una vez que los dos hayáis alentado a las falanges, a todas,
84 nosotros combatiremos con los dánaos resistiendo aquí,
85 aunque muy agobiados, pues la necesidad nos oprime.
86 Héctor, vos, por tu parte, andá hacia la ciudad, y hablá luego
87 con la madre tuya y mía, y que ella, reuniendo a las ancianas
88 en el templo de Atenea de ojos refulgentes en lo más alto de la ciudad,
89 tras abrir con una llave las puertas de la sagrada morada,
90 un peplo, el que le parezca el más encantador y más grande
91 que haya en el palacio y que sea por mucho el más preciado para ella,
92 lo ponga sobre las rodillas de Atenea de bellos cabellos,
93 y que le prometa doce vacas en el templo
94 inmolar, añales, nunca aguijadas, por si se compadece
95 de la ciudad y de las esposas de los troyanos y de los niños pequeños,
96 por si aleja de la sagrada Ilión al hijo de Tideo,
97 salvaje portador de lanza, fuerte instigador del espanto,
98 aquel que, en efecto, yo afirmo es el más fuerte de los aqueos.
99 Ni siquiera a Aquiles, señor de varones, temimos así jamás,
100 aquel mismo que afirman proviene de una diosa. Pero este de acá demasiado
101 enfurecido está, y ninguno puede en furor igualarlo.”
102 Así habló, y Héctor no desobedeció a su hermano,
103 y enseguida del carro con las armas saltó al suelo,
104 y blandiendo las agudas lanzas iba a través del ejército por todos lados
105 alentando a combatir, y despertaba la horrible lucha.
106 Ellos se dieron vuelta y se pararon enfrentando a los aqueos,
107 y los argivos se retiraron, y detuvieron la matanza,
108 y afirmaban que alguno de los inmortales desde el estrellado firmamento
109 había bajado para resguardar a los troyanos, de tal modo se dieron vuelta.
110 Y Héctor exhortó a los troyanos bramando con fuerte voz:
111 “Τroyanos de inmenso ánimo y aliados de extendida fama,
112 sean hombres, amigos, y recuerden su impetuoso brío,
113 mientras yo marcho hacia Ilión y a los ancianos
114 consejeros les digo, y a nuestras esposas,
115 que invoquen a las deidades y que prometan hecatombes.”
116 Habiendo hablado así, por supuesto, partió Héctor de centelleante casco,
117 y sobre sus tobillos y su cuello golpeaba el negro cuero,
118 el borde exterior que recorría el repujado escudo.
119 Y Glauco hijo de Hipóloco y el hijo de Tideo
120 se juntaron en el medio de ambos bandos, ansiosos por combatir.
121 Y ellos, en cuanto estuvieron cerca yendo uno sobre el otro,
122 le dijo primero Diomedes de buen grito de guerra:
123 “¿Y quién eres tú, estimadísimo, entre los hombres mortales?
124 Pues nunca te he visto en la batalla que glorifica varones
125 antes, pero ahora mucho te has adelantado a todos
126 por tu audacia, tú que mi pica de larga sombra esperaste.
127 ¡Hijos de desdichados se enfrentan a mi furor!
128 Si eres, en cambio, alguno de los inmortales, que del firmamento vino,
129 yo, al menos, con los dioses del firmamento no combatiría.
130 Pues no, ni el hijo de Driante, el fuerte Licurgo,
131 duró mucho, aquel que desafiaba a los dioses del firmamento.
132 Él alguna vez a las nodrizas del frenético Dioniso
133 persiguió por el muy divino Niseo, y ellas todas juntas
134 vertieron en el suelo sus tirsos, por Licurgo matador de varones
135 golpeadas con la aguijada, y Dioniso espantado
136 se sumergió bajo el oleaje del mar, y Tetis en su regazo lo recibió
137 atemorizado: por las amenazas del varón un fuerte temblor lo dominaba.
138 A él luego lo aborrecieron los dioses de fácil vida,
139 y lo dejó ciego el hijo de Crono, y, claro, ya no mucho
140 duró, desde que fue detestado por todos los dioses inmortales.
141 No querría yo, pues, combatir con los dioses bienaventurados,
142 mas si eres uno de los mortales que comen el fruto del campo,
143 acércate, así más pronto caerás en las redes de la destrucción.”
144 Y en respuesta le dijo el ilustre hijo de Hipóloco:
145 “Esforzado Tidida, ¿por qué preguntas por mi linaje?
146 Cual el linaje de las hojas, así es también el de los varones.
147 Las hojas… a unas el viento las esparce en el suelo, y a otras el bosque
148 floreciente las hace brotar, y surge la estación de la primavera.
149 Así es el linaje de los varones, uno brota, el otro se acaba.
150 Y si quieres también enterarte de estas cosas, para conocer bien
151 nuestro linaje, muchos varones lo conocen.
152 Hay una ciudad, Éfira, en lo más interno de Argos criadora de caballos,
153 donde vivía Sísifo, que era el más sagaz de los varones,
154 Sísifo Eólida, y este engendró un hijo, Glauco;
155 Glauco, por su parte, engendró al insuperable Belerofonte,
156 y a este los dioses con belleza y encantadora hombría
157 lo dotaron. Preto, por su parte, meditaba males para él en su ánimo,
158 ese que, ya que era muy superior, lo expulsó del pueblo
159 de los argivos, pues Zeus a su cetro los había sometido.
160 Por este la mujer de Preto estaba enloquecida, la divina Antea,
161 por unírsele en amor clandestino, pero de ningún modo
162 persuadía al que pensaba cosas nobles, al aguerrido Belerofonte.
163 Y ella, mintiendo, le dijo al rey Preto:
164 ‘Ojalá estuvieras muerto, ¡oh, Preto!, o mata a Belerofonte,
165 que quiso unirse en amor conmigo, sin que yo lo quisiera.’
166 Así habló, y al soberano lo tomó la ira por lo que había escuchado.
167 Evitó, claro, matarlo, pues eso le daba vergüenza en su ánimo,
168 mas lo envió a Licia, y le dio él un ruinoso mensaje,
169 grabando en una tablilla plegada muchas mortíferas cosas,
170 y le mandó que se lo mostrara a su suegro para que pereciera.
171 Él, por su parte, marchó a Licia bajo la insuperable escolta de los dioses.
172 Pero cuando llegó a Licia y al Janto que fluye,
173 generosamente lo honró el soberano de la vasta Licia.
174 Por nueve días le dio hospitalidad y nueve vacas inmoló.
175 Pero cuando apareció la décima Aurora de dedos de rosa,
176 entonces lo interrogó y le pidió ver el mensaje,
177 ese que de parte de su yerno Preto había traído.
178 Pero una vez que recibió el nefasto mensaje de su yerno,
179 primero, claro, le ordenó a la implacable Quimera
180 matar. Esta era de estirpe divina, no de hombres, 180,
181 por delante, león, por detrás, serpiente, y en el medio, cabra,
182 y exhalaba el furor tremendo del fuego ardiente,
183 y la mató haciendo caso a los portentos de los dioses.
184 En segundo lugar combatió con los excelsos sólimos,
185 y afirmaba que este fue el combate más violento que tuvo con varones.
186 En tercer lugar mató a las amazonas iguales a varones.
187 Mas, claro, le urdió otra densa argucia mientras él regresaba.
188 Escogiendo de la vasta Licia a los mejores hombres,
189 le tendió una emboscada, mas estos de ningún modo regresaron a casa,
190 pues a todos los mató el insuperable Belerofonte.
191 Pero cuando empezó a darse cuenta de que era descendiente noble de un dios,
192 intentó retenerlo allí mismo, entregándole él a su propia hija,
193 y le dio la mitad de toda su honra regia.
194 Los licios además le demarcaron un recinto, descollante entre todos,
195 bello, de huertas y cultivo, para que fuera su pasto.
196 Y ella parió tres hijos para el aguerrido Belerofonte,
197 Isandro e Hipóloco y Laodamía.
198 Con Laodamía yació el ingenioso Zeus,
199 y ella parió a Sarpedón de casco de bronce, igual a los dioses.
200 Pero cuando aquel también por todos los dioses fue detestado,
201 él por la llanura Aleya iba errante solo,
202 consumiendo su ánimo, evitando los caminos de los hombres,
203 y a Isandro, su hijo, Ares, insaciable de guerra,
204 lo mató cuando peleaba con los excelsos sólimos,
205 e irritada con ella la mató Ártemis de riendas de oro.
206 E Hipóloco me engendró, y de este afirmo haber nacido,
207 y me envió a Troya, y me ordenó muchísimas cosas,
208 siempre ser el mejor y superar a los demás,
209 y no avergonzar la estirpe de mis padres, que los mejores por mucho
210 eran en Éfira y en la vasta Licia.
211 Ahí tienes la estirpe y la sangre de la que me jacto de ser.”
212 Así habló, y se alegró Diomedes de buen grito de guerra.
213 La pica la clavó en la muy nutricia tierra
214 y él habló con dulces palabras al pastor de tropas:
215 “¡Sin duda realmente sos para mí huésped paterno de antiguo!
216 Pues Eneo divino alguna vez al insuperable Belerofonte
217 hospedó, agasajándolo en sus palacios durante veinte días,
218 y se dieron también uno a otro bellos dones de hospitalidad.
219 Eneo le entregó un cinturón reluciente de púrpura,
220 y Belerofonte, una dorada copa de doble asa,
221 y yo al venir la dejé en mis palacios.
222 Mas no recuerdo a Tideo, ya que aun siendo yo pequeño
223 me dejó, cuando pereció en Tebas el pueblo de los aqueos.
224 Por eso ahora yo tu querido huésped en el medio de Argos
225 soy, y tú, en Licia, cuando vaya al pueblo de estos.
226 Y evadamos las picas uno del otro también en la turba,
227 pues muchos troyanos y renombrados aliados suyos tengo
228 para matar, a quienes acaso un dios me conceda y alcance con mis pies,
229 y también muchos aqueos tienes para aniquilar, a quienes puedas.
230 E intercambiemos uno con el otro las armas para que también estos
231 sepan que nos jactamos de ser huéspedes paternos.”
232 Tras hablar así los dos, claro, tras saltar de los caballos,
233 se tomaron uno al otro las manos y sellaron su confianza.
234 Allí entonces el Cronida Zeus le arrebató las mientes a Glauco,
235 que cambió las armas con el Tidida Diomedes,
236 las de oro por las de bronce, las de cien bueyes por las de nueve bueyes.
237 Y Héctor, cuando llegó a las puertas Esceas y al roble,
238 corrieron a su alrededor, claro, las esposas y las hijas de los troyanos,
239 preguntando por sus hijos, sus hermanos, sus familiares
240 y sus esposos, y él enseguida las mandó a rogar a los dioses
241 a todas, una tras otra, pues sobre muchas ya se cernían angustias.
242 Pero cuando llegó a la bellísima morada de Príamo,
243 elaborada con pulidos vestíbulos - en esta misma
244 había dentro cincuenta recámaras de pulida piedra
245 construidas una al lado de otra, y allí los hijos
246 de Príamo dormían junto a sus legítimas esposas,
247 y para las hijas, del lado opuesto, dentro del patio,
248 había doce techadas recámaras de pulida piedra
249 construidas una al lado de otra, y allí los yernos
250 de Príamo dormían junto a sus respetables esposas -,
251 allí llegó frente a él su madre de benévolos dones,
252 conduciendo hacia dentro a Laódice, la de mejor figura entre sus hijas,
253 y allí, claro, se aferró a su mano, la llamó y le dijo estas palabras:
254 “Hijo, ¿por qué dejando la osada guerra has venido?
255 ¡Sin duda los agobian los malditos hijos de los aqueos,
256 peleando en torno a la ciudad, y el ánimo te incitó hacia aquí
257 a venir y alzar desde lo más alto de la ciudad las manos a Zeus!
258 Pero quédate hasta que te haya traído vino dulce como la miel
259 para que libes al padre Zeus y a los demás inmortales
260 primero, y luego también tú mismo te beneficies, si lo bebes.
261 El vino le aumenta mucho el furor al varón cansado,
262 como VOS te cansaste defendiendo a tus familiares.”
263 Y luego le respondió el gran Héctor de centelleante casco:
264 “No me traigas vino de dulce espíritu, venerable madre,
265 no sea que me relajes el furor y me hagas olvidar el brío,
266 y además a verter refulgente vino para Zeus con manos sin lavar
267 no me atrevo, y no es para nada posible al Cronión de nubes negras
268 rogarle manchado de sangre y restos humanos.
269 Pero tú hacia el templo de Atenea conductora del pueblo
270 ve con ofrendas, reuniendo a las ancianas,
271 y un peplo, el que te parezca el más encantador y más grande
272 que haya en el palacio y que sea por mucho el más preciado para vos,
273 ponlo sobre las rodillas de Atenea de bellos cabellos,
274 y prométele doce vacas en el templo
275 inmolar, añales, nunca aguijadas, por si se compadece
276 de la ciudad y de las esposas de los troyanos y de los niños pequeños,
277 por si aleja de la sagrada Ilión al hijo de Tideo,
278 salvaje portador de lanza, fuerte instigador del espanto.
279 Así que tú hacia el templo de Atenea conductora del pueblo
280 ve, y yo iré hacia Paris para llamarlo,
281 por si quiere escuchar al que le habla. ¡Ojalá allí mismo
282 lo tragara la tierra! Pues lo nutrió el Olímpico como una gran desdicha
283 para los troyanos y para Príamo de corazón vigoroso y sus hijos.
284 Si a aquel lo viera yendo al interior de Hades,
285 diría que mis entrañas se olvidarían por completo de la triste miseria.”
286 Así habló, y ella, tras ir hacia el palacio, a las criadas
287 exhortó, y ellas, claro, reunieron por la ciudad a las ancianas.
288 Y ella misma descendió a la perfumada recámara,
289 donde tenía los peplos finamente bordados, trabajos de las mujeres
290 sidonias, a las que aquel, el deiforme Alejandro,
291 condujo desde Sidón, tras navegar por el ancho mar
292 esa ruta por la que condujo a Helena, de noble padre.
293 Levantando uno de estos, Hécabe lo llevó como regalo para Atenea,
294 el que era el más bello por sus bordados y el más grande,
295 y relumbraba como una estrella, y yacía debajo de todos los demás.
296 Y se echó a andar, y se apresuraban tras ella muchas ancianas.
297 Y ellas, cuando llegaron al templo de Atenea en lo más alto de la ciudad,
298 les abrió las puertas Teanó de bellas mejillas,
299 la Ciseide, esposa de Antenor domador de caballos,
300 pues los troyanos la habían nombrado sacerdotisa de Atenea.
301 Y ellas, todas, con un alarido ritual alzaron las manos a Atenea.
302 Y aquella, claro, tras tomar el peplo, Teanó de bellas mejillas,
303 lo puso sobre las rodillas de Atenea de bellos cabellos,
304 y rogando invocó a la hija del gran Zeus:
305 “Venerable Atenea, protectora de la ciudad, divina entre las diosas,
306 ¡rompe la pica de Diomedes, y que también él mismo,
307 concédelo, caiga de bruces frente a las puertas Esceas,
308 para que ahora mismo doce vacas en el templo
309 te inmolemos, añales, nunca aguijadas, por si te compadeces
310 de la ciudad y de las esposas de los troyanos y de los niños pequeños!”
311 Así habló rogando, mas se lo negó Palas Atenea.
312 Así ellas, claro, rogaban a la hija del gran Zeus,
313 y Héctor hacia las moradas de Alejandro marchaba,
314 bellas, esas que él mismo construyó con los que entonces los mejores
315 varones constructores eran en la fértil Troya,
316 que le hicieron un tálamo y una morada y un patio
317 cerca de los de Príamo y Héctor, en lo alto de la ciudad.
318 Hacia allí llegó Héctor, querido por Zeus, y, claro, en la mano
319 tenía la pica de once codos, y relumbraba delante de la lanza
320 la broncínea punta, y una abrazadera de oro la rodeaba.
321 Y lo encontró en el tálamo ocupado con las bellísimas armas,
322 el escudo y la coraza, y examinando el retorcido arco,
323 y, claro, la argiva Helena entre las mujeres esclavas
324 estaba sentada, y a las sirvientas les ordenaba renombradísimas labores.
325 Y Héctor, al verlo, lo regañó con denigrantes palabras:
326 “¡Condenado, no está bien que hayas acumulado esta ira en tu ánimo!
327 Las tropas se consumen en torno a la ciudad y a la infranqueable muralla
328 peleando, y por causa tuya el clamor y la guerra
329 arden en torno a esta ciudad. Y vos también increparías a cualquier otro,
330 si lo vieras en algún lado abandonando la abominable guerra.
331 ¡Así que de pie, no sea que pronto queme la ciudad el fuego destructor!”
332 Y le dijo en respuesta el deiforme Alejandro:
333 “Héctor, en verdad me regañás como es justo y en justa medida.
334 Por eso te diré, y vos prestá atención y escuchame:
335 Yo, por cierto, no tanto por la ira ni por la indignación de los troyanos
336 estaba sentado en el tálamo, sino que quería entregarme al dolor.
337 Y ahora, convenciéndome con suaves palabras mi esposa
338 me impulsaba hacia la guerra, y también a mí mismo me parece que eso
339 es lo más deseable: la victoria va cambiando de varones.
340 Así que, ¡vamos!, quedate ahora, me pongo las belicosas armas,
341 o ve, y yo te sigo, y creo que te alcanzaré.”
342 Así habló, y nada le dijo Héctor de centelleante casco,
343 y Helena le habló con dulces palabras:
344 “Cuñado mío, de esta perra aborrecible engendradora de males,
345 ¡ojalá aquel día a mí, cuando primero me parió mi madre,
346 un mal remolino de viento me hubiera arrastrado llevándome
347 hacia el monte o hacia el oleaje del estruendoso mar,
348 donde me habría tragado el oleaje antes de que sucedieran estos hechos!
349 Pero ya que estas cosas así, malas, determinaron los dioses,
350 ojalá hubiera sido entonces esposa de un varón mejor,
351 que reconociera la indignación y la vergüenza de los hombres.
352 Este, ya ves, ni ahora tiene la mente firme, ni más adelante
353 la tendrá, y por eso, creo, cosechará su siembra.
354 Pero, ¡vamos!, ahora ven y siéntate en este taburete,
355 cuñado, ya que especialmente a ti el esfuerzo te agobia la mente,
356 por causa mía, de esta perra, y a causa de la ceguera de Alejandro,
357 sobre los que Zeus puso un mal destino para que también en adelante
358 seamos para los hombres venideros dignos de canto.”
359 Y luego le respondió el gran Héctor de centelleante casco:
360 “No me hagas sentar, Helena, aunque me aprecies; no me persuadirás,
361 pues ya me incita el ánimo para que ampare
362 a los troyanos, que anhelan mucho mi presencia cuando estoy ausente.
363 Pero tú impúlsalo a este, y que también él mismo se apure
364 para que me alcance mientras estoy dentro de la ciudad,
365 pues yo también iré a mi casa para ver
366 a mis servidores, a mi querida esposa y a mi hijo pequeño,
367 pues no sé si regresaré otra vez con ellos,
368 o si ya los dioses me doblegarán a manos de los aqueos.”
369 Habiendo hablado así, por supuesto, partió Héctor de centelleante casco,
370 y al instante llegó a las bien habitadas moradas,
371 mas no encontró a Andrómaca de blancos brazos en los palacios,
372 sino que ella, con su hijo y con su criada de bello peplo,
373 sobre una torre estaba parada, llorando y deshaciéndose en lágrimas.
374 Y Héctor, como no encontró dentro a su insuperable esposa,
375 yendo hacia el umbral se paró allí, y dijo entre las esclavas:
376 “¡VAMOS! Esclavas, díganmelo con certeza:
377 ¿A dónde marchó Andrómaca de blancos brazos desde el palacio?
378 ¿Acaso hacia lo de sus cuñadas o concuñadas de bellos peplos,
379 o hacia lo de Atenea fue, allí donde las demás
380 troyanas de bellas trenzas aplacan a la tremenda diosa?”
381 Y le dirigió en respuesta estas palabras la diligente despensera:
382 “Héctor, ya que mucho nos instas a decir la verdad,
383 ni hacia lo de sus cuñadas o concuñadas de bellos peplos,
384 ni hacia lo de Atenea fue, allí donde las demás
385 troyanas de bellas trenzas aplacan a la tremenda diosa,
386 sino que marchó hacia la gran torre de Ilión, porque escuchó
387 que están agobiados los troyanos, y predominan por mucho los aqueos.
388 Seguro está llegando apurada a la muralla,
389 como loca, y con ella la nodriza, que lleva al niño.”
390 Dijo, claro, la mujer despensera, y Héctor se alejó de la morada,
391 de vuelta por el mismo camino a través de las bien edificadas calles.
392 Cuando llegó a las puertas, atravesando la gran ciudad,
393 a las Esceas, por donde iba a salir hacia la llanura,
394 allí llegó corriendo frente a él su esposa de muchos dones,
395 Andrómaca, hija de Eetión de corazón vigoroso,
396 Eetión, que habitaba al pie del boscoso Placo,
397 en Tebas al pie del Placo, gobernando a los varones cilicios.
398 Hija de este era la desposada por Héctor de casco de bronce.
399 Esta entonces le salió al encuentro, y junto a ella fue la criada,
400 teniendo sobre su regazo al ingenuo niño, apenas un pequeño,
401 al Hectórida amado, semejante a una bella estrella,
402 ese al que Héctor llamaba Escamandrio, pero los demás,
403 Astianacte, pues Héctor preservaba Ilión él solo.
404 Él, mirando al niño, sonrió en silencio,
405 y Andrómaca se le paró cerca, vertiendo lágrimas,
406 y allí, claro, se aferró a su mano, lo llamó y le dijo estas palabras:
407 “¡Condenado! Te hará perecer ese furor tuyo, y no te compadeces
408 de este niño pequeñito ni de mí, de esta miserable, que pronto viuda
409 tuya seré, pues pronto te matarán los aqueos,
410 arremetiendo todos, y para mí más ventajoso sería,
411 tras perderte, hundirme en el suelo, pues ya no tendré
412 otro consuelo, después que vos encuentres tu destino,
413 sino dolores; no tengo padre ni venerable madre,
414 pues a nuestro padre lo mató el divino Aquiles,
415 y saqueó la ciudad de los cilicios bien habitada,
416 Tebas de altas puertas, y mató a Eetión,
417 mas no lo despojó, pues eso le daba vergüenza en su ánimo,
418 sino que, claro, lo quemó con sus labradas armas,
419 y le erigieron encima una tumba, y a su alrededor hicieron brotar olmos
420 las ninfas montaraces, hijas de Zeus portador de la égida,
421 y ellos, mis siete hermanos que tenía en los palacios,
422 ellos, todos, en un único día fueron hacia el interior de Hades,
423 pues a todos los asesinó Aquiles divino de pies rápidos
424 por sus vacas de paso circular y sus blancas ovejas,
425 y a mi madre, que reinaba al pie del boscoso Placo,
426 a ella, después que la condujo aquí junto con sus demás posesiones,
427 él la liberó de nuevo, recibiendo un cuantioso rescate,
428 mas en los palacios de su padre la hirió Ártemis flechadora.
429 Pero, Héctor, para mí vos sos padre y venerable madre
430 y hermano; vos sos mi lozano esposo.
431 Así que, ¡vamos!, compadécete ahora y quédate aquí sobre la torre,
432 no hagas a tu hijo huérfano y viuda a tu mujer.
433 Coloca a las tropas junto a la higuera, donde más
434 expugnable es la ciudad y escalable es la muralla,
435 pues yendo allí tres veces la pusieron a prueba los mejores
436 en torno a los dos Ayantes y al muy renombrado Idomeneo
437 y en torno a los Atridas y al firme hijo de Tideo.
438 O acaso se los reveló alguien versado en los vaticinios,
439 o bien su propio ánimo los alienta y se los ordena.”
440 Y le dijo en respuesta el gran Héctor de centelleante casco:
441 “Sí, también a mí me preocupa todo esto, mujer, pero muy terriblemente
442 me avergüenzo ante los troyanos y las troyanas de largos peplos,
443 si como un vil cobarde rehúyo la guerra,
444 y el ánimo me ordena que no lo haga, ya que aprendí a ser noble
445 siempre y a combatir entre los primeros troyanos,
446 procurando la gran fama de mi padre y la mía propia,
447 pues yo sé esto bien en mis entrañas y en mi ánimo:
448 habrá un día, alguna vez, en el que perecerá la sagrada Ilión
449 y Príamo y el pueblo de Príamo, de buena lanza de fresno,
450 pero no me preocupa tanto el dolor por venir de los troyanos,
451 ni el de la misma Hécabe ni el del soberano Príamo
452 ni el de mis hermanos, que muchos y además nobles
453 en el polvo podrían caer bajo varones enemigos,
454 como el tuyo, cuando alguno de los aqueos vestidos de bronce
455 te conduzca llorando, robándote los días de libertad;
456 y estando en Argos tejerías para otra una tela,
457 y llevarías el agua desde la fuente Meseide o la Hiperea,
458 muy a tu pesar, y una dura servidumbre caerá sobre ti,
459 y alguna vez alguien dirá, al verte derramando lágrimas:
460 ‘De Héctor es esa mujer, el que era el mejor combatiendo
461 de los troyanos domadores de caballos, cuando en torno a Ilión combatían.’
462 Así alguna vez alguien dirá, y otra vez se renovará tu dolor,
463 al faltarte tamaño varón para apartar el día de esclavitud.
464 Pero a mí, muerto, ojalá la tierra amontonada me cubra,
465 antes de saber de tus gritos y de cómo fuiste arrastrada.”
466 Habiendo hablado así, extendió los brazos hacia el niño el ilustre Héctor,
467 pero el niño hacia el regazo de su nodriza de buena cintura
468 se volvió, gritando, aterrado por el rostro de su padre querido,
469 atemorizado por el bronce y el penacho de pelo de caballo,
470 al verlo agitarse tremendamente desde lo más alto del casco.
471 Y sonrió el padre querido y la venerable madre,
472 y enseguida se sacó el casco de la cabeza el ilustre Héctor,
473 y sobre la tierra lo puso, resplandeciente,
474 mientras que él, después de besar a su querido hijo y mecerlo en brazos,
475 dijo suplicando a Zeus y a los demás dioses:
476 “Zeus y los demás dioses, ¡concedan también que crezca este,
477 mi niño, igual que yo, sobresaliente entre los troyanos
478 y así de bueno en fuerza, y que gobierne fuertemente Ilión!
479 Y que alguna vez alguien diga ‘este es mucho mejor aun que su padre,’
480 cuando vuelva de la guerra, y que lleve los sangrientos despojos
481 tras matar a un varón enemigo, y su madre se alegre en las entrañas.”
482 Habiendo hablado así, puso en los brazos de la querida esposa
483 a su niño, y ella, claro, lo recibió en el fragante regazo
484 riendo entre lágrimas. Y el esposo se compadeció al verla,
485 la acarició con la mano, la llamó y le dijo estas palabras:
486 “¡Condenada! No te me aflijas demasiado en el ánimo,
487 pues ningún varón me arrojará a Hades contra el destino,
488 y afirmo que de la moira ninguno de los varones logra escaparse,
489 ni malo, ni noble, desde el momento primero en que nace.
490 Así que ve a casa y de tus trabajos encárgate,
491 del telar y la rueca, y a las criadas ordénales
492 que al trabajo se apliquen, y la guerra a los varones nos ocupará,
493 a todos - y en especial a mí - los que en Ilión nacieron.”
494 Habiendo hablado así, por supuesto, tomó el ilustre Héctor su casco
495 crinado, y su querida esposa marchó a casa,
496 dándose vuelta muchas veces, vertiendo espesas lágrimas.
497 Y al instante llegó a las bien habitadas moradas
498 de Héctor matador de varones, y encontró dentro a muchas
499 criadas, y en todas ellas impulsó el lamento.
500 Ellas por Héctor, todavía vivo, se lamentaban en la casa de este,
501 pues estaban seguras que de regreso de la guerra ya no
502 vendría, librándose del furor y las manos de los aqueos.
503 Y Paris no se demoró en las elevadas moradas,
504 sino que él, tras ponerse las renombradas armas adornadas con bronce,
505 se apresuró luego por la ciudad, confiado en sus raudos pies.
506 Así como cuando un caballo estabulado, bien alimentado en el pesebre,
507 tras romper sus ataduras corre, hollando la llanura,
508 acostumbrado a bañarse a lo largo del río de buena corriente,
509 triunfante, y mantiene la cabeza en alto, y sus crines
510 saltan en torno a sus hombros, y él, confiado en su esplendor,
511 sus rodillas lo llevan rápido a los parajes y pasturas de los caballos,
512 así el hijo de Príamo, Paris, desde lo más alto de Pérgamo,
513 resplandeciente con sus armas como el astro del día, marchó,
514 exultante, y lo llevaron sus rápidos pies. Y enseguida
515 encontró al divino Héctor, su hermano, cuando, claro, estaba a punto
516 de volver la espalda al lugar donde conversó con su mujer.
517 Le dijo primero el deiforme Alejandro:
518 “¡Hermano, sin duda, aunque estás apurado, mucho te he detenido
519 demorándome, y no vine a tiempo, como ordenaste.”
520 Y respondiendo le dijo Héctor de centelleante casco:
521 “¡Condenado! Ningún varón que fuera íntegro
522 despreciaría tu trabajo en el combate, ya que eres firme,
523 pero voluntariamente lo abandonas y no lo quieres, y por esto mi corazón
524 se aflige en mi ánimo, porque escucho cosas vergonzosas sobre vos
525 de parte de los troyanos, que tienen mucho esfuerzo por tu causa.
526 Así que vamos, y más tarde haremos las paces, si alguna vez Zeus
527 concede para los sempiternos dioses del firmamento
528 colocar una cratera por la libertad en el palacio,
529 tras haber expulsado de Troya a los aqueos de buenas grebas.”
v4, del Simoente

VER ad 4.475.

INTR HIST NOTE
v4, del Janto

“Janto” es el nombre de los inmortales para el Escamandro (VER ad 2.465 y cf. 20.74), aunque el poeta lo utiliza a menudo. No debe confundirse con el río de Licia del mismo nombre (VER ad 2.877).

INTR MITO HIST NOTE
v5, Y Áyax Telamonio

Sobre Áyax, VER ad 1.138. Ha aparecido por última vez matando un troyano y no pudiendo despojarlo de las armas en 5.610-626.

INTR MITO NOTE
v6, rompió una falange

VER ad 2.558.

INTR FORM HIST NOTE
v7, los tracios

VER ad 2.844.

INTR HIST NOTE
v8, al hijo de Eusoro

Eusoro es, como puede imaginarse, un personaje por completo desconocido.

INTR MITO NOTE
v8, al noble y grande Acamante

VER ad 2.844.

INTR MITO NOTE
v12, Y a Áxilo

Tanto Áxilo como su padre Teutrante son desconocidos que solo aparecen en este pasaje, pero el segundo tiene un tocayo aqueo (VER ad 5.705).

INTR MITO NOTE
v12, Diomedes

VER ad 2.406. Diomedes, desde luego, es el protagonista del último episodio del canto 5, la herida de Ares.

INTR MITO NOTE
v13, la bien edificada Arisbe

VER ad 2.836.

INTR HIST NOTE
v15, a todos recibía con aprecio

Sobre el concepto de hospitalidad en la cultura griega, VER ad 3.207.

INTR CONC NOTE
v17, posicionándose delante

Esto es, desde luego, entre él y Diomedes (el verbo tiene el sentido “enfrentarse a”).

INTR NARR NOTE
v18, a su servidor

VER ad 1.321.

INTR CONC NOTE
v18, Calesio

Obviamente, un desconocido, pero ya el escoliasta A nota que su nombre debe ser parlante, derivado de kaléo en su valor de “invitar [a alguien a una casa]” y referido a la hospitalidad de Áxilo.

INTR MITO LITE NOTE
v20, a Dreso y a Ofeltio

Dos desconocidos, pero otro Ofeltio, en ese caso aqueo, muere a manos de Héctor, por lo que debe tratarse de un nombre de stock.

INTR MITO NOTE
v20, Euríalo

VER ad 2.565.

INTR MITO NOTE
v21, Esepo y Pédaso

Una vez más, dos personajes desconocidos, pero sus nombres despiertan una serie interesante de asociaciones con la región de la Tróade (VER ad 11.320 para un caso similar), puesto que Esepo es el nombre de un río al noreste del Ida (VER ad 2.825) y Pédaso, el de una ciudad a la orilla del Satnioente, otro río de la zona (cf. 34-35).

INTR MITO NOTE
v21, una ninfa

En la cultura griega, las ninfas son divinidades de la naturaleza menores, de características algo variables, pero siempre concebidas como mujeres jóvenes que viven en bosques, montañas o ríos (cf. Wikipedia, s.v. Ninfa, y en general sobre el tema Larson, 2001). Leer más: Larson, J. (2001) Greek Nymphs. Myth, Cult, Lore, Oxford: Oxford University Press.

INTR MITO NOTE
v22, la náyade

Las náyades son ninfas de las fuentes (quizás de náo/naío, “fluir” - cf. Larson, 2001: 8). Este es, por supuesto, el testimonio más antiguo de su identificación como grupo específico. Leer más: Larson, J. (2001) Greek Nymphs. Myth, Cult, Lore, Oxford: Oxford University Press.

INTR MITO NOTE
v22, Abarbarea

El personaje es desconocido. AH especulan, con razón, que debía ser la ninfa de la fuente (o una de las fuentes - VER la nota anterior) donde pastaban los rebaños de Bucolión.

INTR MITO NOTE
v22, el insuperable Bucolión

Otro personaje desconocido, con un muy evidente nombre parlante (boukólion significa “rebaño”).

INTR MITO NOTE
v23, era hijo del brillante Laomedonte

VER ad 3.250.

INTR MITO NOTE
v24, lo dio a luz en secreto su madre

Porque Bucolión era un hijo ilegítimo, aunque el detalle es algo curioso referido a una náyade.

INTR NARR NOTE
v25, cuando pastoreaba ovejas

VER ad 5.313.

INTR CONC NOTE
v27, aflojó el furor y los ilustres miembros

Sobre el furor, VER ad 1.103.

INTR CONC NOTE
v28, Mecistíada

VER ad 2.566.

INTR MITO NOTE
v28, despojó sus hombros de las armas

VER ad 4.466.

INTR CONC NOTE
v29, Y a Astíalo

Las siete víctimas que se enumeran en las siguientes líneas son extras que aparecen solo para morir en este pasaje.

INTR MITO NOTE
v29, Polipetes

VER ad 2.740.

INTR MITO NOTE
v30, Pidites, el percosio

VER ad 6.29 y, sobre Percote, VER ad 2.835.

INTR MITO HIST NOTE
v30, Odiseo

VER ad 1.138.

INTR MITO NOTE
v31, Teucro

Hijo de Telamón y medio hermano de Áyax el Grande, su madre fue una hija de Laomedonte capturada por Heracles durante la primera guerra de Troya (de donde su nombre “teucro”, i.e. “troyano”). Teucro es uno de los arqueros más importantes del bando aqueo. Es un personaje prominente en el poema, e incluso tiene una breve aristeia en 8.267-334, pero su principal rol tanto en Ilíada como en la literatura posterior es el de acompañante de su hermano, detrás del cual se protege para disparar sus flechas. Sobrevivirá a la guerra solo para, por volver sin Áyax, ser expulsado de Salamina por Telamón y exiliarse a Chipre, donde fundará una ciudad con el mismo nombre de su tierra natal. Leer más: EH sub Teucer; Wikipedia s.v. Teucro (héroe).

INTR MITO NOTE
v31, al divino Aretaón

VER ad 6.29.

INTR MITO NOTE
v32, Ablero

VER ad 6.29.

INTR MITO NOTE
v32, Antíloco

VER ad 4.457.

INTR MITO NOTE
v33, Nestórida

VER ad 1.247.

INTR MITO NOTE
v33, el soberano de varones Agamenón

VER ad 1.7.

INTR MITO NOTE
v33, a Élato

VER ad 6.29.

INTR MITO NOTE
v34, Satnioente de buena corriente

Pleiades 550870, posiblemente el actual río Tuzla (otros lo identifican con el Yermidere, aunque no he hallado la ubicación de este curso de agua). Es uno de los muchos ríos que surge en la cordillera del Ida y desemboca en el Egeo.

INTR HIST NOTE
v35, la escarpada Pédaso

La ciudad es desconocida. Ha sido identificada con la posterior Assos (cf. Leaf; Luce, 1998: 237 n. 14), pero es imposible estar seguros de que sean el mismo sitio. Leer más: Luce, J. V. (1998) Celebrating Homer’s landscapes, New Haven: Yale University Press.

INTR HIST NOTE
v35, Fílaco

VER ad 6.29.

INTR MITO NOTE
v35, el héroe Leito

VER ad 2.494.

INTR MITO NOTE
v36, Eurípilo

VER ad 2.736. Eurípilo ha aparecido por última vez matando a otro troyano que huye en 5.76-83.

INTR MITO NOTE
v36, Melantio

VER ad 6.29.

INTR MITO NOTE
v37, Y a Adresto

VER ad 2.830.

INTR NARR NOTE
v37, Menelao

VER ad 1.16.

INTR MITO NOTE
v40, rompieron en la punta de la vara

La vara es la pieza de madera que une la caja, donde va el conductor, y el yugo, al que van agarrados los caballos (cf. figuras 2-5 en https://www.iliada.com.ar/figuras). Se insertaba en un aro en el yugo y esta unión era el punto más frágil del carro, sobre todo, probablemente, en terrenos muy desiguales, donde los caballos y las ruedas quedaban en ángulos de apoyo muy diferentes.

INTR HIST NOTE
v45, tomando sus rodillas

VER ad 1.500.

INTR MITO HIST NOTE
v46, acepta tú el rescate apropiado

VER ad 1.13.

INTR CONC MITO HIST NOTE
v50, en las naves de los aqueos

VER ad 1.12.

INTR MITO NARR FORM NOTE
v66, argivos

VER ad 1.79.

INTR FORM NOTE
v74, a causa de su debilidad

A causa de su falta de alké, un concepto sobre el cual VER ad 4.234; reaparecerá en la exhortación de Héctor en 111-115.

INTR CONC NOTE
v75, a Eneas

VER ad 2.820. Eneas ha tenido considerable protagonismo a lo largo del canto 5, desapareciendo del combate en 571-572, cuando se retira ante la avanzada de Antíloco y Menelao.

INTR MITO NOTE
v75, Héctor

VER ad 1.242. La última aparición de Héctor en combate ha sido en una violenta y breve androktasía en 5.703-710, que desencadena la intervención de Hera y el episodio final del canto 5.

INTR MITO NOTE
v76, el Priamida Héleno

Héleno se destaca entre los hijos de Príamo por sus cualidades proféticas, que comparte con su hermana melliza de Casandra. Utiliza estas habilidades dos veces en el poema (aquí y en 7.44-53), y tiene una pequeña actuación en el combate en el canto 13, donde mata a un hombre y lucha contra Menelao (13.576-600). Es, sin embargo, mucho más famoso por los eventos posteriores a Ilíada, puesto que, irritado porque los troyanos no le conceden la mano de Helena, traiciona a la ciudad y revela a los griegos lo que estos necesitan saber para capturarla. Es también uno de los escasísimos varones troyanos que sobrevivirá a la guerra, tras la cual emigrará, como esclavo de Neoptólemo, al Epiro.

INTR MITO NOTE
v76, el mejor por mucho de los augures

VER ad 1.69.

INTR CONC RELI NOTE
v83, a las falanges

VER ad 2.558.

INTR CONC HIST NOTE
v87, reuniendo a las ancianas

VER ad 2.21. La ausencia de lugares paralelos hace difícil aseverar el alcance del término aquí, e incluso existe una variante textual con una palabra cuyo sentido parece ser “sacerdotisas”.

INTR TRAD FORM NOTE
v89, la sagrada morada

Esto es, el templo de Atenea.

INTR NARR NOTE
v90, un peplo

VER ad 3.228.

INTR FORM HIST NOTE
v96, al hijo de Tideo

Diomedes (VER ad 2.406).

INTR MITO NOTE
v99, Aquiles, señor de varones

VER ad 1.7.

INTR MITO NOTE
v100, aquel mismo que afirman proviene de una diosa

Tetis, sobre la que VER ad 1.351.

INTR MITO NOTE
v108, desde el estrellado firmamento

VER ad 1.195.

INTR CONC MITO NOTE
v112, recuerden su impetuoso brío

VER ad 4.234.

INTR FORM NOTE
v115, hecatombes

VER ad 1.65.

INTR CONC HIST NOTE
v119, Y Glauco

VER ad 2.876.

INTR MITO NOTE
v130, el hijo de Driante

Licurgo fue un rey de los edones, un pueblo tracio, famoso ante todo por la anécdota que se relata en este pasaje (aunque la versión más extendida difiere ligeramente de esta - VER ad 6.138), en la que se resiste a reconocer la divinidad de Dioniso. Sobre su padre Driante (que no debe confundirse con su hijo Driante, al que Licurgo mata) no tenemos información alguna.

INTR MITO NOTE
v132, las nodrizas

Universalmente entendido como una referencia a las ninfas mencionadas en HH 26.3-5, de las que se dice que criaron a Dioniso “en las cavernas de Nisa”. La mención de los tirsos en 135 permite inferir que se trata (además) de ménades (VER ad 22.460).

INTR MITO HIST NOTE
v132, Dioniso

Dioniso, hijo de Zeus y Semele, hija de Cadmo (VER ad 4.385), es el dios del vino en la religión griega, especialmente asociado a la juventud y la naturaleza. Su culto tenía características extáticas, involucrando a menudo estados de trance. No tiene mucha presencia en la poesía homérica, lo que puede explicarse porque su área de influencia está muy lejos de los contextos guerreros de la épica. Leer más: Wikipedia s.v. Dioniso.

INTR MITO NOTE
v133, Niseo

Llamado en otros lugares “Nisa” (aunque este podría ser el nombre de la región), este monte era ubicado en numerosos lugares ya en la Antigüedad (Beocia, Arabia, India, Naxos, etc.), pero el escoliasta bT (seguido por Kirk, ad 132-7) tiene razón en que la referencia aquí debe ser a Tracia, habida cuenta del origen de Licurgo (VER ad 6.130) y del hecho de que Dioniso se refugia en la cueva de Tetis, que es ubicada por el narrador iliádico en el norte del Egeo (cf. 24.78-84). La historia narrada aquí, si esto es correcto, debe producirse en la primera infancia de Dioniso, criado en el monte Niseo de Tracia por las ninfas del lugar y expulsado de allí, todavía siendo un niño, por Licurgo.

INTR MITO NOTE
v134, sus tirsos

Los tirsos son instrumentos del culto dionisíaco (cf. Wikipedia, s.v. Tirso (símbolo)), bastones de madera recubiertos de vides y rematados en una piña, que pueden ser utilizados como armas.

INTR CONC NOTE
v138, lo aborrecieron los dioses

En la versión transmitida por Ps.-Apolodoro (3.5.1), ya insinuada en S., Ant. (955-965), Dioniso es quien ejecuta el castigo contra Licurgo, volviéndolo loco y haciendo que mate a su hijo Driante. Si el poeta homérico conocía esta versión, es probable que esté eligiendo una alternativa más genérica para adecuarla al contexto del pasaje, en el que el punto no es el castigo particular de un mortal, sino el peligro general de la ira de los dioses.

INTR MITO NARR FORM NOTE
v145, por qué preguntas por mi linaje

Diomedes no lo ha hecho de manera explícita, pero en la pregunta por la identidad en una concepción nobiliaria está implicada la ascendencia.

INTR CONC NOTE
v152, Éfira, en lo más interno de Argos criadora de caballos

Aunque no hay certeza alguna respecto a su identificación, lo más probable es que “Éfira” sea aquí otro nombre de Corinto (VER ad 2.570), que en fuentes posteriores (cf. Pín., O. 13.63-69) es el lugar de origen del mito de Sísifo y Belerofonte.

INTR HIST NOTE
v153, Sísifo

El famoso personaje mítico, rey de Corinto e hijo de Eolo (de donde “Eólida” en el verso siguiente), que será castigado por los dioses por intentar escapar a la muerte (en la versión más habitual) con la pena de cargar por la eternidad una roca hacia el pico de una montaña en el inframundo, una tarea imposible, puesto que la roca siempre rueda hacia abajo antes de la cima. La historia está bien atestiguada desde muy pronto en la tradición (cf. Alceo, fr. 38a V, por ejemplo), por lo que no hay dudas de que la audiencia reconocería la referencia sin inconveniente. Leer más: Wikipedia s.v. Sísifo.

INTR MITO NOTE
v154, Eólida

Eolo, hijo de Helén, fue uno de los fundadores legendarios de las grandes etnias griegas, junto con Doro y Ion. Más allá de su vasta descendencia, no tenemos muchos datos sobre el personaje. Leer más: Wikipedia s.v. Eolo.

INTR MITO NOTE
v154, Glauco

Hijo de Sísifo y de la ninfa Mérope, es un personaje que parece haber tenido rasgos tan impíos como los de su padre, aunque la mayor parte de las referencias que tenemos sobre el tema son algo indirectas, en general vinculadas a algún tipo de relación con los caballos, que causará su muerte. Es harto probable que esto esté de alguna manera ligado a la idea de que el verdadero padre de Belerofonte era Poseidón (VER ad 6.155, VER ad 23.277). Leer más: Wikipedia s.v. Glauco (hijo de Sísifo).

INTR MITO NOTE
v155, al insuperable Belerofonte

Hijo de Poseidón (nótese el “descendiente de un dios” de 191) y Eurínome, la esposa de Glauco (de donde que este fuera su padre putativo), Belerofonte es uno de los héroes centrales en la mitología griega, por lo menos en el sentido de haber recibido su propia saga, como Heracles, Perseo o Teseo, buena parte de la cual es narrada o implicada en este pasaje. Fuentes posteriores (en particular Pín., I. 7.44-47, y cf. O. 13.91-92, donde parece también aludido) relatan que intentó montar el caballo alado Pegaso hasta el Olimpo y fue derribado (acaso por el propio animal) en el intento, lo que o bien causó su muerte (según Píndaro) o bien que fuera castigado con la locura (Hyg., Fáb. 243), que es la versión que se debe seguir en este discurso (cf. 200-202). Leer más: Wikipedia s.v. Belerofonte y Bellerophon.

INTR MITO NOTE
v157, Preto

La trayectoria mitológica de Preto ofrece ciertos paralelos con la de Belerofonte. Hijo de Abante y Aglaya, Preto lucha con su hermano gemelo Acrisio por el trono de Argos y es derrotado y exiliado en Licia, donde se casa con la hija del rey (Antea o Estenebea). Con la ayuda de los licios, Preto ocupa Tirinto (VER ad 2.559) en Argos, donde reina, y quizás de donde exilia a Belerofonte (VER ad 6.159). Leer más: Preto y Proetus (son of Abas).

INTR MITO NOTE
v159, de los argivos

Algunas fuentes (Eur., Estenebea, fr. 661.16-18 K; escoliasta D, ad 155; Ps.-Apolodoro, 2.3.1) sugieren que Belerofonte se exilia en la corte de Preto después de un homicidio (quizás de un tal “Belero”, de donde el nombre “Belero-fonte”, “matador de Belero”), pero esto no es seguro, y es perfectamente posible que en la versión que está manejando el poeta Éfira estuviera reinada por Preto, lo que es harto plausible, considerando que se ubica en “el interior de Argos”.

INTR MITO NOTE
v160, la divina Antea

En fuentes posteriores (Hes., fr. 129.16-25 M-W, y el nombre de la obra de Eurípides, Estenebea - nº 61 Kannicht) la esposa de Preto es llamada Estenebea, lo que sugiere que la tradición rapsódica sobre ella no era unívoca, una impresión que se ve reforzada por el hecho de que su lugar de origen y genealogía no es seguro (cf. Wikipedia, s.v. Estenebea).

INTR MITO FORM NOTE
v167, le daba vergüenza

VER ad 4.242.

INTR CONC NOTE
v168, mas lo envió a Licia

VER ad 2.877.

INTR HIST NOTE
v169, grabando en una tablilla plegada

La referencia es a las tablillas de cera, habituales en la Antigüedad como modo de escritura para todo tipo de circunstancias donde no era necesario registro duradero, aunque hay excepciones incluso a esto (cf. Wikipedia, s.v. Tablilla de cera). Quizás el detalle de que la tablilla fuera plegada (esto es, probablemente, doble) se añade para explicar cómo es que Belerofonte no lee el mensaje: como con los posteriores sellos de cera, esta carta estaría cerrada de alguna manera.

INTR HIST NOTE
v169, muchas mortíferas cosas

En la versión de Ps.-Apolodoro (2.3.1), la carta indicaba que se le diese muerte a Belerofonte.

INTR MITO NOTE
v170, a su suegro

En fuentes posteriores es llamado Yóbates (cf. Wikipedia, s.v. Yóbates).

INTR MITO NOTE
v172, al Janto que fluye

VER ad 2.877.

INTR HIST NOTE
v174, le dio hospitalidad

VER ad 3.207. Típicamente, se ofrecen los dones de hospitalidad antes de pasar a los negocios; cf. el famoso caso de los cantos 7-8 de Odisea, donde recién tras un extenso banquete Alcínoo pregunta su nombre a Odiseo. Los nueve días de hospitalidad en el caso de Belerofonte pueden resultar un tanto llamativos, pero son explicables por la importancia del huésped en tanto que enviado de Preto, y es probable que Belerofonte se hubiera presentado mucho antes del décimo día.

INTR CONC FORM NOTE
v175, la décima Aurora de dedos de rosa

VER ad 1.477.

INTR CONC MITO FORM NOTE
v179, a la implacable Quimera

La Quimera era un monstruo con partes de león, cabra y serpiente, capaz de lanzar fuego. Hesíodo (Th. 319-322) afirma que era hija de la Hidra, a la que mató Heracles (o bien de los padres de esta, Equidna y Tifón). Junto con los centauros (VER ad 1.268), se trata de los únicos monstruos “compuestos” que aparecen en la épica homérica, que tiende al realismo. En la iconografía, sin embargo, se encuentra en múltiples ocasiones (cf. e.g. BAPD 7846, 14759, 30984, el primero de los cuales de hecho muestra a Belerofonte sobre Pegaso luchando con ella), y, por supuesto, este tipo de criaturas es frecuentísima en la mitología griega. La Quimera volverá a ser mencionada más adelante en el poema, en 16.328-329, donde dos compañeros de Sarpedón, hijos del hombre que crio a la Quimera, son muertos en batalla.

INTR MITO NOTE
v184, con los excelsos sólimos

Sobre los sólimos no tenemos ninguna información certera, pero en Od. 5.283 se habla de los “montes sólimos” desde los que Poseidón ve a Odiseo acercarse a Esqueria, por lo que es difícil imaginar que estos montes estuvieran en Asia Menor. Heródoto 1.173 los identifica con los posteriores milias y afirma que eran los habitantes primitivos de la región de Licia, expulsados por los licios, lo que explicaría la hostilidad entre los pueblos. En cualquier caso, debe tratarse de una etnia de la región sudoccidental de Anatolia.

INTR HIST NOTE
v186, las amazonas iguales a varones

VER ad 3.189.

INTR MITO HIST NOTE
v189, una emboscada

VER ad 1.227.

INTR CONC NOTE
v193, le dio la mitad de toda su honra regia

La timé real (VER ad 1.159).

INTR CONC NOTE
v197, Isandro e Hipóloco y Laodamía

Los tres son desconocidos fuera de este pasaje, pero la importancia de Hipóloco y Laodamía en el ciclo troyano, sumada al hecho de que el destino de Isandro podría indicar algún tipo de rol en la saga de Belerofonte, sugiere que serían personajes establecidos en la tradición.

INTR MITO FORM NOTE
v201, por la llanura Aleya

Heródoto (6.95) la ubica en Cilicia, en el sur de Anatolia, pero ya los escoliastas derivan el nombre de aláomai, el verbo de este verso, que significa “ir errante”, lo que sugeriría que Belerofonte “fue errante por la Llanura de los Errantes”, menos un lugar real que un espacio mítico.

INTR MITO HIST NOTE
v203, Ares

VER ad 2.110. Aquí la mención del dios puede tener valor metonímico, o estar aludiendo a un relato más extenso, pero 204 deja claro al menos que Isandro murió en combate.

INTR MITO NOTE
v205, la mató Ártemis

VER ad 5.51. ¿Quizás murió en el parto de Sarpedón?

INTR MITO NOTE
v215, huésped paterno de antiguo

VER ad 3.207.

INTR CONC NOTE
v216, Eneo

VER ad 2.641. Está implicado aquí, por supuesto, que Eneo crio a Diomedes tras la muerte de Tideo, lo que acaso explica por qué Diomedes acude en su ayuda para combatir a los hijos de Agrio y proteger a su abuelo (cf. Ps.-Apolodoro 1.8.4).

INTR MITO NOTE
v219, un cinturón

VER ad 4.132.

INTR CONC HIST NOTE
v219, reluciente de púrpura

VER ad 3.126.

INTR HIST NOTE
v223, cuando pereció en Tebas el pueblo de los aqueos

En la guerra de los siete (VER ad 4.372, y cf. Wikipedia, s.v. Los siete contra Tebas).

INTR MITO NOTE
v224, en el medio de Argos

VER ad 1.30. Aquí el contexto recomienda entender que la referencia es al reino de Diomedes, i.e. la ciudad de Argos y su entorno.

INTR HIST NOTE
v237, las puertas Esceas

VER ad 3.145. Naturalmente, Héctor entra a Troya por las puertas que tiene más cerca.

INTR MITO NOTE
v237, al roble

VER ad 5.693.

INTR MITO HIST NOTE
v243, elaborada con pulidos vestíbulos

El sentido exacto de aíthousa (“vestíbulos”) no es seguro. A partir de 24.644 y Od. 3.397-401 sabemos que es un lugar techado en la entrada del palacio destinado a las visitas, pero su naturaleza, conexión con el resto de la casa y conexión con el “pórtico” (próthuron o pródomos) es muy difícil de precisar. El hecho de que pueda haber varios (aunque solo aquí y en Od. 8.57) sugiere que se trata de alguna clase de cuarto, pero no es mucho más lo que podemos decir.

INTR CONC NOTE
v251, su madre

Hécabe, hija de Dimante (VER ad 16.718), es la esposa de Príamo (o al menos la más importante de ellas - VER ad 22.48) y madre de sus hijos más reconocidos, incluyendo a Héctor, Paris y Casandra, entre muchos otros. Hécabe sobrevivirá a la guerra y a la captura de la ciudad; su destino posterior varía entre las diferentes fuentes, incluyendo algunas que indican que fue convertida en perra por los dioses. Leer más: EH sub Hecuba; Wikipedia s.v. Hécuba.

INTR NOTE
v252, a Laódice

VER ad 3.124.

INTR MITO NOTE
v259, libes al padre Zeus

VER ad 1.462.

INTR RELI NOTE
v266, con manos sin lavar

VER ad 1.313.

INTR RELI NOTE
v267, Cronión de nubes negras

VER ad 1.397.

INTR FORM MITO NOTE
v268, rogarle

Entiéndase, con una libación o sacrificio, no en general (cf. de hecho 475-481, en este mismo episodio, donde Héctor suplica a Zeus).

INTR NARR RELI NOTE
v280, Paris

VER ad 3.16. Paris ha desaparecido del campo de batalla en 3.380-382 gracias a Afrodita, y aparecido por última vez en la narración unos versos después, en 3.447, acostándose con Helena.

INTR MITO NARR NOTE
v290, sidonias

Es decir, habitantes de Sidón. Hay pocas dudas de que el poeta homérico es consciente de que son los mismos fenicios (cf. Od. 13.272, 285, 15.417 y 425), y el nombre parece ser utilizado para referirse a estos cuando no están navegando o comerciando (cf. sobre el tema Richardson, ad 23.740-9, que analiza la evidencia comparada y arqueológica).

INTR HIST NOTE
v290, el deiforme Alejandro

La tradición mitológica presentaba diferentes versiones sobre el regreso de Paris a Troya, con algunas fuentes (cf. Her. 2.116) afirmando que regresó rápidamente en pocos días, y otras afirmando que sufrió un extenso desvío por el Mediterráneo oriental (cf. Cypria, arg. 2d W.), aparentemente a causa de una tormenta enviada por Hera.

INTR MITO NOTE
v298, Teanó

VER ad 5.70.

INTR MITO NOTE
v299, Ciseide

VER ad 11.223.

INTR MITO NOTE
v299, Antenor domador de caballos

VER ad 2.822.

INTR MITO NOTE
v319, tenía la pica de once codos

Establecer el valor exacto del “codo” homérico es imposible por diversas razones, quizás la más importante de las cuales es que ni siquiera en época posterior el “codo” era un estándar único en el mundo griego. Asumiendo una estimación amplia de entre 48 cm y 52 cm, la pica de Héctor tendría entre 5,28 m y 5,72 m. El valor no es imposible, puesto que la lanza más larga utilizada por un ejército antiguo, la sarisa macedónica, medía hasta 7 m, pero, primero, para el periodo de composición del poema es probablemente el doble de lo que mediría una lanza normal, y, segundo, incluso si se aceptara el largo, es por completo incompatible con un arma arrojadiza como la que utilizan los héroes homéricos. Se trata, por supuesto, de una exageración para enaltecer a un héroe del pasado, que no puede considerarse evidencia histórica.

INTR HIST NOTE
v371, Andrómaca

Nombrada aquí por primera vez, Andrómaca es Hija de Eetión de Tebas (VER ad 1.366), esposa de Héctor y madre de Astianacte, y tiene una interesante trayectoria mitológica después de la guerra, que conservamos sobre todo a través de la tragedia: será entregada como concubina a Neoptólemo, hijo de Aquiles, y, luego de la muerte de este, terminará casándose con Héleno (VER ad 6.74) y reinando entre los molosos, en el Epiro. Leer más: Wikipedia s.v. Andrómaca.

INTR MITO NOTE
v395, hija de Eetión de corazón vigoroso

VER ad 1.366.

INTR MITO NOTE
v396, al pie del boscoso Placo

Aunque su ubicación exacta es algo incierta, el Placo (Pleiades 550836) se encontraría sin duda al sur de la cordillera del Ida.

INTR HIST NOTE
v397, en Tebas al pie del Placo

VER ad 1.366.

INTR MITO HIST NOTE
v397, a los varones cilicios

Solo mencionados aquí y en 415. Es difícil asimilar estos cilicios a los habitantes de la Cilicia clásica, en el sur de Asia Menor (cf. Wikipedia, s.v. Cilicia).

INTR HIST NOTE
v402, Escamandrio

Por el río Escamandro (VER ad 2.465), desde luego (VER ad 4.474).

INTR MITO NOTE
v403, Astianacte

El nombre es un compuesto de astý [ciudad] y ánax [soberano], un gesto de aprecio fácilmente entendible para el hijo del hombre del que todos los troyanos dependen.

INTR FORM MITO NOTE
v407, Condenado

VER ad 1.561.

INTR CONC MITO NOTE
v417, le daba vergüenza en su ánimo

VER ad 4.242.

INTR CONC NOTE
v418, lo quemó con sus labradas armas

VER ad 1.52.

INTR CONC RELI NOTE
v424, por sus vacas de paso circular y sus blancas ovejas

Los hermanos de Andrómaca estarían pastoreando estos animales (VER ad 5.313). Sobre el robo de ganado en general, VER ad 1.154. Las vacas son “de paso circular” porque, al caminar, mueven las patas traseras haciendo un pequeño movimiento circular antes de apoyarlas en el suelo (puede corroborarse en “Vacas en ruta hacia el volcán Poas en Costa Rica”).

INTR CONC MITO HIST CIEN NOTE
v428, la hirió Ártemis

VER ad 5.51.

INTR MITO NOTE
v433, junto a la higuera

La higuera es un punto recurrente en el campo de batalla troyano, cercano a la ciudad pero no directamente bajo las murallas, como sí sucede con el roble (cf. 237 y VER ad 5.693).

INTR MITO NARR NOTE
v436, los dos Ayantes

VER ad 2.406. Si son el Telamonio y el de Oileo o Áyax y Teucro es, desde luego, del todo inconsecuente en este punto.

INTR NARR FORM NOTE
v436, Idomeneo

VER ad 1.145.

INTR MITO NOTE
v442, me avergüenzo

Lit. “siento aidós”, un concepto sobre el cual VER ad 1.23.

INTR CONC NOTE
v442, de largos peplos

VER ad 3.228.

INTR HIST NOTE
v446, la gran fama

VER ad 2.325.

INTR CONC NOTE
v456, en Argos

VER ad 1.30. Aquí, obviamente, la referencia es a Grecia en su conjunto (Héctor no puede saber dónde terminaría Andrómaca).

INTR HIST NOTE
v457, la fuente Meseide o la Hiperea

Una fuente Hiperea se menciona en el Catálogo de las Naves en las tierras de Eurípilo en Tesalia (VER ad 2.734), pero estos nombres son tan genéricos que debe tener razón Kirk (ad 456-7, con detalle sobre los intentos de identificación antiguos y modernos) en que Héctor está dando nombres de fuentes cualquiera en su construcción de este escenario hipotético, no pensando en sitios específicos.

INTR HIST NOTE
v488, la moira

VER ad 1.286.

INTR CONC NOTE
v512, Pérgamo

VER ad 4.508.

INTR MITO HIST NOTE
v521, Condenado

VER ad 1.561.

INTR CONC MITO NOTE
v528, una cratera por la libertad

Esto es, para libar a los dioses por el triunfo en la guerra (VER ad 1.462).

INTR NARR RELI NOTE
v529, tras haber expulsado de Troya a los aqueos de buenas grebas

VER ad 1.17.

INTR HIST NOTE