1 Tras hablar así, salió corriendo desde las puertas el ilustre Héctor,
2 y junto con él iba Alejandro, su hermano, y, claro, en su ánimo
3 ambos ansiaban guerrear y combatir.
4 Y así como un dios a los anhelantes marineros concede
5 la brisa, después que se cansan con los bien pulidos remos
6 empujando el mar, y el cansancio les ha aflojado los miembros,
7 así, en efecto, ellos dos a los anhelantes troyanos se les aparecieron.
8 Entonces sometió uno al hijo del soberano Areítoo,
9 a Menestio, que habitaba en Arne, al que el Macero
10 Areítoo engendró, y Filomedusa de ojos de buey,
11 y Héctor hirió a Eyoneo con la aguda pica
12 en el cuello, bajo el casco de buen bronce, y se aflojaron sus miembros.
13 Y Glauco hijo de Hipóloco, caudillo de los varones licios,
14 a Ifínoo hirió con la lanza en la fuerte batalla,
15 al Dexíada, que sobre sus veloces yeguas había saltado,
16 en el hombro, y de las yeguas al suelo cayó, y se aflojaron sus miembros.
17 Y cuando entonces a ellos los vio la diosa Atenea de ojos refulgentes
18 matando a los argivos en la fuerte batalla,
19 bajó, claro, desde las cumbres del Olimpo de un salto
20 hacia la sagrada Ilión, y frente a ella se impulsó Apolo,
21 contemplándola desde Pérgamo, y quería la victoria para los troyanos,
22 y los dos se enfrentaron el uno con el otro junto al roble.
23 Le dijo primero el soberano Apolo, hijo de Zeus:
24 “¿Y por qué, hija del gran Zeus, tan ansiosa
25 viniste del Olimpo, y te incitó el gran ánimo?
26 ¿Acaso para a los dánaos una victoria del otro lado del combate
27 concederles? Porque para nada te compadecés de los troyanos que perecen.
28 Pero si me hicieras caso, esto sería mucho más ventajoso:
29 ahora hagamos cesar la guerra y la batalla
30 por hoy. Más tarde de nuevo combatirán, hasta que el día final
31 de Ilión encuentren, ya que esto es querido en el ánimo
32 para ustedes las inmortales, arrasar esta ciudad.”
33 Y le dijo en respuesta la diosa Atenea de ojos refulgentes:
34 “Así sea, dios que hiere de lejos, pues también yo misma pensando esto
35 vine desde el Olimpo hasta los troyanos y aqueos.
36 Así que, vamos, ¿cómo ansías hacer cesar la guerra de los varones?”
37 Y le dijo en respuesta el soberano Apolo, hijo de Zeus:
38 “Impulsemos al fuerte furor de Héctor domador de caballos,
39 por si acaso desafía uno a uno a alguno de los dánaos
40 a combatir cara a cara en horrible batalla,
41 y ellos, impresionados, los aqueos de broncíneas grebas,
42 impulsaran a uno a guerrear contra el divino Héctor.”
43 Así habló, y no desobedeció la diosa Atenea de ojos refulgentes.
44 A ellos Héleno, querido hijo de Príamo, les prestó atención en su ánimo,
45 al designio ese que complacía a los dioses que planeaban.
46 Y se paró yendo junto a Héctor y le dirigió estas palabras:
47 “Héctor, hijo de Príamo, cual Zeus en ingenio,
48 ¿acaso, como creo, me harías caso? Pues soy tu hermano.
49 Haz que se sienten los demás troyanos y todos los aqueos,
50 y tú mismo desafía al que sea el mejor de los aqueos
51 a combatir cara a cara en horrible batalla,
52 pues aun no es tu destino morir ni encontrar tu sino,
53 pues así lo escuché yo de la voz de los dioses sempiternos.”
54 Así habló, y Héctor se alegró mucho al escuchar sus palabras,
55 y, claro, yendo hacia el medio, detuvo las falanges de los troyanos,
56 teniendo por el medio la lanza, y ellos se refrenaron todos.
57 Y Agamenón detuvo a los aqueos de buenas grebas,
58 y, claro, Atenea y Apolo de arco de plata
59 se sentaron, semejantes a pájaros, a buitres,
60 sobre el elevado roble de su padre Zeus portador de la égida,
61 entretenidos con los varones. Y las densas columnas de ellos se detuvieron,
62 erizadas de escudos, de cascos y de picas.
63 Cual se derrama sobre el mar la onda del Céfiro
64 cuando recién se impulsa, y se ennegrece el mar a su paso,
65 así, en efecto, se detuvieron las columnas de los aqueos y los troyanos
66 en la llanura. Y Héctor dijo entre ellos:
67 “Escúchenme, troyanos y aqueos de buenas grebas,
68 para que les diga lo que me ordena el ánimo en el pecho.
69 El Cronida de alto trono no cumplió los juramentos,
70 sino que, pensando males, los determinó para ambos bandos,
71 hasta que o ustedes capturen Troya de buenas torres
72 o seáis doblegados junto a las naves que surcan el ponto.
73 Y puesto que entre ustedes están los mejores de los aqueos todos,
74 a cualquiera de estos que ahora el ánimo le mande combatir conmigo
75 venga aquí de entre todos para ser campeón contra el divino Héctor.
76 Y diré así, y que Zeus sea testigo de esto para nosotros:
77 si aquel me somete con el bronce de extenso filo,
78 tras remover las armas que se las lleve a las cóncavas naves,
79 y mi cuerpo lo devuelva a su casa, para que a mí el fuego
80 me proporcionen, muerto, los troyanos y las esposas de los troyanos;
81 y si yo lo someto, y me da el triunfo Apolo,
82 tras remover las armas las llevaré a la sagrada Ilión
83 y las colgaré en el templo de Apolo flechador,
84 y el cadáver lo devolveré a las naves de buenos bancos,
85 para que le hagan funerales los aqueos de largos cabellos
86 y le erijan una tumba sobre el ancho Helesponto,
87 y alguna vez alguien dirá incluso entre los hombres nacidos después,
88 navegando en una nave de muchos escálamos sobre el vinoso piélago:
89 ‘De un varón es esta tumba, muerto hace mucho,
90 al que alguna vez, cuando era el mejor, lo mató el ilustre Héctor.’
91 Así alguna vez alguien dirá, y mi fama no perecerá nunca.”
92 Así habló, y ellos, claro, se quedaron todos callados, en silencio.
93 Les daba vergüenza negarse, y temían aceptar.
94 Y por fin se levantó y dijo entre ellos Menelao,
95 injuriándolos con insultos, y gemía mucho en su ánimo:
96 “¡Ahhh…! ¡Bravucones, aqueas y ya no aqueos!
97 ¡Sin duda estas cosas serán una afrenta terriblemente terrible,
98 si ninguno de los dánaos ahora va frente a Héctor!
99 Pero ojalá que todos ustedes se vuelvan agua y tierra,
100 cada uno sentado ahí, descorazonado, infame, en vano.
101 Yo mismo me armaré contra este; por lo demás, en lo alto
102 están los hilos de la victoria, entre los dioses inmortales.”
103 Habiendo hablado así, se sumergió en las bellas armas.
104 Entonces, Menelao, te habría llegado el final de tu vida
105 en las palmas de Héctor, ya que era muy superior,
106 si no te hubieran agarrado, saltando, los reyes de los aqueos,
107 y el mismo Atrida Agamenón de vasto poder
108 te tomó de la mano derecha, te llamó y te dijo estas palabras:
109 “Desvarías, Menelao nutrido por Zeus, y necesitás evitar
110 este desvarío. Contenete, aunque estés preocupado,
111 y no quieras por un desafío combatir con un hombre mejor que vos,
112 con Héctor Priamida, ante el que los demás tiemblan.
113 Incluso Aquiles en la batalla que glorifica varones
114 ante la idea de encontrarse con este se turbaba, él, que es mucho mejor que vos.
115 Así que vos ahora sentate, yendo al grupo de tus compañeros,
116 y contra este otro campeón levantarán los aqueos.
117 Aunque es intrépido y aunque es insaciable de refriega,
118 estoy seguro de que doblará la rodilla con júbilo, si se salva
119 de la destructora guerra y de la horrible batalla.”
120 Hablando así disuadió el héroe las entrañas de su hermano,
121 disuadiéndolo de lo adecuado, y él le hizo caso. Enseguida
122 sus servidores, alegres, le sacaron de los hombros las armas,
123 y Néstor se levantó y dijo entre los argivos:
124 “¡Ay, ay! ¡Sin duda mucho pesar llega a la tierra aquea!
125 ¡Sin duda gemiría mucho el anciano Peleo, conductor de carros,
126 noble portavoz y orador de los mirmidones,
127 que alguna vez en su casa se alegró mucho preguntándome,
128 hablando del linaje y la prole de todos los argivos!
129 Si oyera que estos ahora se acurrucan todos por causa de Héctor,
130 muchas veces levantaría las queridas manos a los inmortales
131 para que su vida, dejando sus miembros, se hundiera en la morada de Hades.
132 Ojalá, padre Zeus y también Atenea y Apolo,
133 fuera joven como cuando combatimos sobre el Celadonte de veloz corriente,
134 juntándonos los pilios y los arcadios, reconocidos lanceros,
135 junto a las murallas de Fea, en torno a las corrientes del Yárdano.
136 Entre ellos se paraba como campeón Ereutalión, un hombre igual a un dios,
137 teniendo en los hombros las armas del soberano Areítoo,
138 el divino Areítoo, al que con el apodo de Macero
139 llamaban los varones y las mujeres de bella cintura
140 porque, claro, no combatía con el arco ni con una gran lanza,
141 sino que con una maza de hierro rompía las falanges.
142 A él lo mató Licurgo con una argucia, no con la fuerza,
143 en un camino estrecho, donde, claro, de la destrucción la maza
144 de hierro no lo protegió, pues antes se le anticipó Licurgo
145 a ensartarlo con la lanza por el medio, y de espaldas quedó sobre la tierra,
146 y lo despojó de las armas, que le dio el broncíneo Ares,
147 y estas él mismo luego las llevaba a la pugna de Ares.
148 Pero una vez que Licurgo envejeció en sus palacios,
149 se las dio a su querido servidor Ereutalión para que las llevara,
150 y este, teniendo las armas de aquel, desafiaba a todos los mejores.
151 Y ellos temblaban y temían mucho, y ninguno se atrevía,
152 pero a mí me incitó el muy atrevido ánimo a guerrear
153 con mi audacia - yo era el menor de edad entre todos -,
154 y combatí yo con él, y me dio el triunfo Atenea.
155 En verdad maté a un varón más grande y más fuerte,
156 pues uno inmenso yacía, inutilizado, por aquí y por allá.
157 ¡Ojalá fuera así de joven, y mi fuerza fuera firme!
158 Entonces pronto encontraría combate Héctor de centelleante casco.
159 Mas entre ustedes los que son los mejores de los aqueos todos,
160 ni esos ansían con disposición favorable ir frente a Héctor.”
161 Así los regañó el anciano, y nueve en total se levantaron.
162 Se alzó con mucho el primero el soberano de varones Agamenón,
163 y tras este se alzó el Tidida, el fuerte Diomedes,
164 y tras estos, los Ayantes, cubiertos de impetuoso brío,
165 y tras estos, Idomeneo y el vasallo de Idomeneo,
166 Meriones, igual al homicida Enialio,
167 y tras estos, Eurípilo, brillante hijo de Evemón,
168 y se levantaron Toante Andremónida y el divino Odiseo.
169 Todos ellos, claro, querían guerrear contra el divino Héctor.
170 Y entre estos dijo de nuevo Néstor, jinete gerenio:
171 “Decidan ahora con las suertes, todos y cada uno, al que le toque,
172 pues ese, en verdad, beneficiará a los aqueos de buenas grebas,
173 y también él mismo beneficiará a su ánimo, si se salva
174 de la destructora guerra y de la horrible batalla.”
175 Así habló, y ellos marcaron cada uno su suerte,
176 y las colocaron en el casco del Atrida Agamenón.
177 Las tropas invocaban y a los dioses alzaban las manos,
178 y así alguno decía, mirando hacia el vasto firmamento:
179 “Padre Zeus, o que le toque a Áyax, o al hijo de Tideo,
180 o al propio rey de Micenas, rica en oro.”
181 Así hablaban, claro, y Néstor, jinete gerenio, agitaba,
182 y saltó del casco la suerte esa que ellos querían,
183 la de Áyax. Y el heraldo, llevándola a través de la turba, por todos lados,
184 hacia la derecha, se la mostró a todos los mejores de los aqueos,
185 y ellos, no reconociéndola, cada uno la rehusaba.
186 Pero en cuanto llegó, llevándola a través de la turba, por todos lados,
187 al que tras grabarla la había arrojado al casco, el ilustre Áyax,
188 este le tendió la mano, y aquel se la colocó en ella, parándose cerca,
189 y reconoció al verla la marca de la suerte, y se alegró su ánimo.
190 La arrojó al suelo, junto a su pie, y dijo:
191 “¡Oh, amigos! En verdad esta suerte es mía, y me regocijo también yo mismo
192 en el ánimo, ya que me parece que venceré al divino Héctor.
193 Así que, ¡vamos!, hasta que yo me ponga las armas guerreras
194 ustedes rueguen al soberano Zeus Cronión
195 en silencio, para ustedes mismos, para que los troyanos no se enteren,
196 o incluso abiertamente, ya que no tememos a nadie, en todo caso,
197 pues nadie por la fuerza me perseguirá voluntariamente contra mi voluntad,
198 ni por alguna impericia, ya que así de incapaz yo NO
199 creo haber nacido y sido criado en Salamina.”
200 Así habló, y ellos rogaban al soberano Zeus Cronión,
201 y así alguno decía, mirando hacia el vasto firmamento:
202 “Padre Zeus, patrono del Ida, el más glorioso, el más grande,
203 dale la victoria a Áyax y que consiga un brillante triunfo.
204 Y si también a Héctor amas y te preocupas por aquel,
205 a ambos concede igual fuerza y gloria.”
206 Así hablaban, claro, y Áyax se equipaba con el destellante bronce.
207 Pero después que se vistió en torno a la piel todas las armas,
208 se apresuró entonces, como avanza el aterrador Ares,
209 que va hacia la guerra entre los varones a los que el Cronión
210 arroja en el furor de la disputa que consume el ánimo para que combatan,
211 de tal modo se impulsó el aterrador Áyax, cerco de los aqueos,
212 sonriendo con siniestro rostro, y por debajo los pies
213 se le movían a grandes pasos, sacudiendo la pica de larga sombra.
214 Y también los argivos se regocijaban mucho al contemplarlo,
215 y a cada uno de los troyanos un horrible temor le corrió por los miembros,
216 y a Héctor mismo le palpitó el ánimo en el pecho,
217 pero de ningún modo era ya posible aterrarse y hundirse
218 de vuelta en la turba de las tropas, tras desafiarlo con bélica lujuria.
219 Y Áyax fue cerca de él, llevando el escudo como torre,
220 broncíneo, de siete capas de cuero, que Tiquio se cansó fabricando para él,
221 el mejor por mucho de los curtidores, que habitaba una casa en Hile,
222 y que le hizo el centelleante escudo de siete capas de cuero
223 de toros bien nutridos, y encima colocó una octava, de bronce.
224 Llevándolo delante del pecho, Áyax Telamonio
225 se paró, claro, muy cerca de Héctor, y amenazándolo le habló:
226 “Héctor, ¡ahora claramente vas a ver, uno a uno,
227 cómo son los mejores también entre los dánaos,
228 también aparte de Aquiles, destructor de varones, de ánimo de león!
229 Pero aquel en las curvadas naves que surcan el ponto
230 yace, respirando cólera contra Agamenón, pastor de tropas,
231 mas nosotros somos así, capaces de enfrentarnos con vos,
232 y muchos. Así que inicia tú el combate y la guerra.”
233 Y le dijo en respuesta el gran Héctor de centelleante casco:
234 “Áyax del linaje de Zeus, Telamonio comandante de tropas,
235 no me tantees como a un débil niño
236 o a una mujer que no sabe de acciones guerreras.
237 Yo, por mi parte, sé bien de combates y matanzas.
238 Sé a la derecha, sé a la izquierda mover la piel de buey
239 curtida, por eso es posible para mí guerrear con escudo de cuero.
240 Y sé saltar hacia la refriega de las veloces yeguas,
241 y sé en el combate cuerpo a cuerpo bailar para el destructor Ares.
242 Así que, pues no quiero herirte, siendo tal como eres,
243 acechándote a escondidas, sino abiertamente, por si acertara…”
244 Dijo, claro, y, blandiéndola, lanzó la pica de larga sombra,
245 e impactó en el tremendo escudo de siete capas de cuero de Áyax,
246 en la broncínea capa superior, que era la octava sobre este,
247 y atravesó seis láminas, desgarrándolas, el inflexible bronce,
248 y en el séptimo cuero se detuvo. En segundo lugar,
249 Áyax nacido de Zeus lanzó la pica de larga sombra
250 y golpeó el redondo escudo del Priamida,
251 y la pica imponente atravesó el reluciente escudo,
252 y presionó a través de la muy labrada coraza,
253 y directo junto al abdomen desgarró la túnica
254 la pica, mas él se inclinó y esquivó la negra muerte.
255 Y los dos, tras extraer las largas picas con sus manos, ambos a la vez,
256 acometieron juntos, claro, semejantes a leones comedores de carne cruda
257 o a porcinos jabalíes, cuyo vigor no es débil.
258 El Priamida luego golpeó en el medio del escudo con la lanza
259 y no lo partió el bronce, y se le dobló la punta,
260 y Áyax perforó su escudo, saltándole encima, y esta entera
261 lo atravesó, la pica, y lo golpeó cuando acometía,
262 y llegó cortante a su cuello, y chorreó la negra sangre,
263 pero ni así desistió del combate Héctor de centelleante casco,
264 sino que, retirándose, tomó con la gruesa mano una piedra
265 que yacía en la llanura, negra, áspera, grande.
266 Con esta impactó en el tremendo escudo de siete capas de cuero de Áyax,
267 en el medio del bollón, y resonó a su alrededor, claro, el bronce.
268 En segundo lugar, Áyax, tras levantar una piedra mucho más grande,
269 la lanzó, dándole impulso, y la propulsó con potencia inconmensurable,
270 y rompió por dentro el escudo impactándolo con una roca como de molino,
271 y le flaquearon las queridas rodillas, y él quedó tendido de espaldas,
272 aplastado por su escudo, mas lo levantó pronto Apolo.
273 Y entonces con las espadas se habrían golpeado de cerca,
274 si los heraldos, mensajeros de Zeus y de los varones,
275 no hubieran ido, uno de los troyanos, otro de los aqueos vestidos de bronce,
276 Taltibio y también Ideo, prudentes ambos.
277 En el medio de los dos pusieron sus cetros, y dijo estas palabras
278 el heraldo Ideo, conocedor de prudentes planes:
279 “Ya, queridos hijos, no guerreéis ni combatáis,
280 pues los dos sois queridos por Zeus, que amontona las nubes,
281 y ambos sois combativos. ¡Esto lo saben absolutamente todos!
282 Ya llega la noche. Es bueno también a la noche hacer caso.”
283 Y respondiendo le dijo Áyax Telamonio:
284 “Ideo, a Héctor exhórtenlo a que diga esto,
285 pues él con bélica lujuria desafió a todos los mejores.
286 Que vaya primero, y yo le haré mucho caso a aquello que este diga.”
287 Y le dijo en respuesta el gran Héctor de centelleante casco:
288 “Áyax, en verdad te concedió un dios estatura, fuerza
289 y discreción, y eres muy superior con la pica entre los aqueos.
290 Ahora detengamos el combate y la batalla
291 por hoy. Más tarde de nuevo combatiremos, hasta que una deidad
292 nos distinga y les conceda la victoria a unos o a otros.
293 Ya llega la noche. Es bueno también a la noche hacer caso,
294 para que tú confortes a todos junto a las naves de los aqueos,
295 y en especial a tus familiares y compañeros, los que tengas,
296 mientras que yo en la gran ciudad del soberano Príamo
297 confortaré a los troyanos y a las troyanas de largos peplos,
298 que por mí rogando entrarán en la reunión divina.
299 Y, ¡vamos!, démonos ambos regalos famosísimos el uno al otro
300 para que así diga cada uno de los aqueos y de los troyanos:
301 ‘primero pelearon los dos en la disputa que consume el ánimo,
302 y luego, habiéndose unido en amistad, se separaron.’”
303 Tras hablar así, claro, le dio una espada con clavos de plata,
304 llevándole la vaina y la bien cortada correa,
305 mientras Áyax le daba un cinturón reluciente de púrpura.
306 Ellos dos, alejándose, el uno hacia el pueblo de los aqueos
307 fue, y el otro marchó al fragor de los troyanos, y ellos se alegraron,
308 cuando lo vieron vivo y acercándose ileso,
309 tras librarse del furor y las manos invencibles de Áyax,
310 y, claro, lo llevaron a la ciudad cuando ya desesperaban de que se salvase.
311 Y a Áyax, por su parte, del otro lado los aqueos de buenas grebas
312 lo llevaron hacia el divino Agamenón, que estaba alegre por la victoria.
313 Y ellos, en cuanto estuvieron en las tiendas del Atrida,
314 inmoló para ellos un buey el soberano de varones Agamenón,
315 un macho de cinco años, para el Cronión de furor inmenso.
316 Lo desollaron y lo prepararon, y lo descuartizaron todo entero,
317 lo trocearon, claro, con habilidad, y lo ensartaron en los pinchos,
318 lo asaron con detenimiento y sacaron todo.
319 Pero una vez que terminaron el trabajo y prepararon el banquete,
320 banquetearon, y a ningún ánimo le faltó igual parte del banquete,
321 y con grandes cortes de lomo galardonó a Áyax
322 el héroe Atrida, Agamenón de vasto poder.
323 Pero una vez que se despojaron del deseo de alimento y bebida,
324 entre ellos el anciano primero de todos empezó a urdir un plan,
325 Néstor, cuyos consejos antes también se habían mostrado excelentes;
326 él con sensatez les habló y dijo entre ellos:
327 “Atrida y también el resto de los mejores de los aqueos todos,
328 pues han muerto muchos aqueos de largos cabellos,
329 cuya negra sangre ahora alrededor del Escamandro de bella corriente
330 esparció el agudo Ares, y sus vidas bajaron a Hades,
331 por eso es necesario que tú con la Aurora detengas la guerra de los aqueos,
332 y nosotros, juntándonos, aglomeremos aquí los cadáveres
333 con bueyes y mulas, y los quememos a aquellos
334 un poco apartados de las naves, para que cada uno para los hijos los huesos
335 conduzca a casa, cuando regresemos de nuevo a la tierra patria,
336 y en torno a la pira erijamos un único túmulo, levantándolo
337 indistinto desde la llanura, y junto a este construyamos velozmente
338 elevadas torres, bastión de las naves y de nosotros mismos,
339 y en estas hagamos puertas bien ajustadas
340 para que a través de ellas haya un camino apto para los caballos,
341 y por fuera cavemos cerca un profundo foso
342 que, estando alrededor, retenga al caballo y a la tropa,
343 no sea que alguna vez nos aplaste la guerra de los orgullosos troyanos.”
344 Así habló, y, claro, todos los reyes lo aprobaron.
345 A su vez, se hizo una asamblea troyana en lo alto de la ciudad de Ilión,
346 tremenda, perturbada, junto a las puertas de Príamo.
347 Y entre ellos el prudente Antenor empezó a hablar:
348 “Escúchenme, troyanos y dárdanos y además los aliados,
349 para que les diga lo que me ordena el ánimo en el pecho.
350 ¡Vamos ya! A la argiva Helena y los bienes junto con ella
351 demos a los Atridas para que se los lleven. Ahora los confiables juramentos
352 habiendo falseado combatimos; por eso nada ventajoso en absoluto
353 espero que logremos, cuando no actuemos así.”
354 Y así aquel, tras hablar de este modo, se sentó. Entre ellos se levantó
355 el divino Alejandro, esposo de Helena de bellos cabellos,
356 que respondiendo le dijo estas aladas palabras:
357 “Antenor, vos ya no decís cosas queridas para mí.
358 Sabés también concebir otros discursos mejores que este.
359 Y si realmente de verdad decís esto seriamente,
360 es clarísimo que las mientes enteras te destruyeron los dioses mismos.
361 Yo, por mi parte, diré entre los troyanos domadores de caballos:
362 lo rechazo por completo. A la mujer no la devolveré,
363 mas los bienes, cuantos traje desde Argos a nuestra morada,
364 quiero darlos todos y aun poner encima otros de mi casa.”
365 Y así aquel, tras hablar de este modo, se sentó. Entre ellos se levantó
366 el Dardánida Príamo, que concebía planes igual a los dioses;
367 él con sensatez les habló y dijo entre ellos:
368 “Escúchenme, troyanos y dárdanos y además los aliados,
369 para que les diga lo que me ordena el ánimo en el pecho.
370 Ahora tomen la cena en la ciudad, como hasta ahora,
371 y atiendan a la guardia, y cada uno quédese despierto.
372 Y con la Aurora que Ideo vaya a las cóncavas naves
373 para decirle a los Atridas Agamenón y Menelao
374 las palabras de Alejandro, a causa del que se impulsó esta riña,
375 y que también les diga este importante mensaje: si quieren
376 detener la lastimosa guerra hasta que los cadáveres
377 quememos. Más tarde de nuevo combatiremos, hasta que una deidad
378 nos distinga y les conceda la victoria a unos o a otros.”
379 Así habló, y ellos, claro, lo escucharon con atención y le hicieron caso.
380 Luego tomaron la cena en el ejército por grupos,
381 y con la Aurora Ideo marchó a las cóncavas naves,
382 y encontró en la asamblea a los dánaos, servidores de Ares,
383 junto a la popa de la nave de Agamenón. Y entre ellos
384 habló el heraldo de potente voz, parándose en el medio:
385 “Atrida y también el resto de los mejores de los aqueos todos,
386 manda Príamo y los demás troyanos admirables
387 a decirles, por si acaso les resultaran queridas y admirables,
388 las palabras de Alejandro, a causa del que se impulsó esta riña:
389 los bienes, cuantos Alejandro en las cóncavas naves
390 trajo a Troya - ¡ojalá hubiera muerto antes! -
391 quiere dárselos todos y aun poner encima otros de su casa,
392 mas la legítima esposa del excelso Menelao
393 afirma que no la dará - ¡en verdad los troyanos se lo piden!
394 Y mandan también decir este mensaje: si queréis
395 detener la lastimosa guerra hasta que los cadáveres
396 quememos. Más tarde de nuevo combatiremos, hasta que una deidad
397 nos distinga y les conceda la victoria a unos o a otros.”
398 Así habló, y ellos, claro, se quedaron todos callados, en silencio.
399 Y por fin dijo entre ellos Diomedes de buen grito de guerra:
400 “Que ninguno ahora reciba de Alejandro los bienes,
401 ni a Helena. Es sabido hasta por el más bobo
402 que ya se ciernen las redes de la destrucción sobre los troyanos.”
403 Así habló, y, claro, lo ovacionaron todos los hijos de los aqueos,
404 impresionados por el discurso de Diomedes domador de caballos,
405 y en ese momento, claro, le dijo a Ideo el poderoso Agamenón:
406 “Ideo, vos mismo escuchaste las palabras de los aqueos,
407 cómo te han respondido, y a mí me complace esto mismo.
408 Y respecto a los cadáveres, no me opongo en absoluto a que los quemen,
409 pues ninguna mezquindad para los cadáveres caídos
410 debe haber, después que murieron, en propiciarlos velozmente con fuego.
411 Y sepa de estos juramentos Zeus, el estruendoso esposo de Hera.”
412 Habiendo hablado así, levantó el cetro a todos los dioses,
413 e Ideo marchó de vuelta hacia la sagrada Ilión.
414 Ellos estaban en la asamblea, los troyanos y los dardaniones,
415 todos reunidos, esperando el momento en que llegaría
416 Ideo. Y este, claro, llegó y les transmitió el mensaje,
417 parándose en el medio, y ellos se prepararon muy velozmente
418 para las dos cosas, para traer los cadáveres, y otros a ir por leña.
419 Y los argivos, del otro lado, saliendo de las naves de buenos bancos,
420 se alentaban a traer los cadáveres, y otros a ir por leña.
421 El Sol recién empezaba a brillar sobre la tierra,
422 desde el Océano de suave corriente, de profunda corriente,
423 ascendiendo al firmamento, y ellos salieron al encuentro unos de otros.
424 Allí difícilmente era posible reconocer a cada varón,
425 pero, lavando con agua las sangrientas manchas,
426 derramando cálidas lágrimas los subían a los carros,
427 y el gran Príamo no los dejaba lamentarse, y ellos en silencio
428 apilaban los cadáveres sobre la pira, afligidos en su corazón,
429 y tras incinerarlos en el fuego marcharon hacia la sagrada Ilión.
430 Y así, del mismo modo, del otro lado los aqueos de buenas grebas
431 apilaban los cadáveres sobre la pira, afligidos en su corazón,
432 y tras incinerarlos en el fuego marcharon hacia las cóncavas naves.
433 Y cuando aun ni había llegado la Aurora, y todavía era noche crepuscular,
434 entonces en torno a la pira se despertó la distinguida tropa de los aqueos,
435 y en torno a ella hicieron un único túmulo, levantándolo
436 indistinto desde la llanura, y junto a este construyeron un muro,
437 elevadas torres, bastión de las naves y de ellos mismos.
438 Y en estas hicieron puertas bien ajustadas
439 para que a través de ellas hubiera un camino apto para los caballos,
440 y por fuera cavaron al lado de este un profundo foso,
441 ancho, grande, y en él clavaron estacas.
442 Así ellos se esforzaban, los aqueos de largos cabellos,
443 y los dioses sentados junto a Zeus, portador del rayo,
444 contemplaban la gran obra de los aqueos vestidos de bronce.
445 Y entre ellos comenzó a hablar Poseidón, sacudidor de la tierra:
446 “Padre Zeus, ¿ya no hay mortal alguno sobre la interminable tierra
447 que todavía hable con los inmortales sobre sus pensamientos y planes?
448 ¿No ves que ahora los aqueos de largos cabellos
449 se amurallan con un muro sobre las naves, y alrededor un foso
450 colocan y no dan a los dioses renombradas hecatombes?
451 ¡La fama de este se extenderá por cuanto se desparrama la Aurora,
452 y se olvidará la de aquel que yo y Febo Apolo
453 para el héroe Laomedonte construimos fatigándonos!”
454 Y le dijo, muy amargado, Zeus, que amontona las nubes:
455 “¡Ay, ay! ¡Sacudidor de la tierra de vasta fuerza, qué dijiste!
456 Puede temer esta idea algún otro de los dioses,
457 que sea mucho más débil que vos en las manos y el furor,
458 mas tu fama se extenderá por cuanto se desparrama la Aurora.
459 Adelante, pues, cuando de vuelta los aqueos de largos cabellos
460 se vayan con las naves a su querida tierra patria,
461 reventando el muro, a este derramalo entero hasta el mar,
462 y cubrí de nuevo la gran costa con arena,
463 para que se desvanezca por vos el gran muro de los aqueos.”
464 Así ellos tales cosas se decían el uno al otro
465 y se puso el Sol, y se completó la obra de los aqueos,
466 y ejecutaron vacas junto a las tiendas y tomaron la cena.
467 Se habían estacionado allí unas naves de Lemnos que traían vino,
468 muchas, que enviaba el Jasónida Euneo,
469 ese que parió Hipsípila para Jasón, pastor de tropas.
470 Y aparte a los Atridas Agamenón y Menelao
471 había dado el Jasónida para que les llevaran mil medidas de vino.
472 De ese lugar se procuraban vino los aqueos de largos cabellos,
473 unos por bronce, otros por fulgurante hierro,
474 otros por cueros, otros por los bueyes mismos,
475 y otros por varones prisioneros. Y dispusieron un suntuoso banquete.
476 Luego toda la noche los aqueos de largos cabellos
477 banquetearon, y los troyanos y sus aliados en la ciudad,
478 y toda la noche meditó males para ellos el ingenioso Zeus,
479 tronando espantosamente, y a ellos los tomó el pálido miedo,
480 y el vino se derramaba de las copas hacia el suelo, y ninguno se atrevía
481 a beber antes de verterlo para el Cronión de furor inmenso.
482 Luego, claro, durmieron y fueron tomados por el don del sueño.
v1, el ilustre Héctor

VER ad 1.242.

INTR MITO NOTE
v2, y junto con él iba Alejandro

VER ad 3.16.

INTR MITO NOTE
v8, soberano Areítoo

Néstor hablará del personaje en 138, en la historia de su enfrentamiento con Ereutalión, pero por lo demás es un desconocido.

INTR MITO NOTE
v9, a Menestio

El personaje es por completo desconocido. Debe ser un nombre de stock, habida cuenta de que lo tiene también un mirmidón en 16.173.

INTR MITO NOTE
v9, que habitaba en Arne

Sobre Arne, VER ad 2.507.

INTR HIST NOTE
v10, Filomedusa

Personaje desconocido, pero el hecho de que no comparta nombre con ningún otro en la tradición conservada sugiere que estaba establecido como parte del mito de Areítoo.

INTR MITO NOTE
v11, Eyoneo

Desconocido. Bas. (ad 11-12) sugiere que es un nombre derivado del pueblo de Eiones en la Argólide, pero su uso para el padre de Reso en 10.435 indica que es un simple nombre de stock.

INTR MITO NOTE
v13, Glauco hijo de Hipóloco

VER ad 2.876. Glauco ha aparecido por última vez en el famoso episodio de su encuentro con Diomedes en 6.119-236, lo que acaso explique por qué ha sido introducido aquí.

INTR MITO NOTE
v13, de los varones licios

Sobre Licia, VER ad 2.877.

INTR HIST NOTE
v14, Ifínoo

Tanto Ifínoo como su padre son personajes desconocidos con nombres únicos en el poema, aunque ambos están bien atestiguados en griego, por lo que no sería raro que fueran nombres de stock.

INTR MITO NOTE
v15, Dexíada

VER ad 7.14.

INTR MITO NOTE
v15, sobre sus veloces yeguas

“Yeguas” aquí es la habitual metonimia por el carro (VER ad 2.383). Sobre el género de los animales, VER ad 2.763.

INTR CONC FORM MILI NOTE
v17, la diosa Atenea

Sobre la diosa, VER ad 1.194.

INTR MITO NOTE
v19, Olimpo

VER ad 1.18.

INTR MITO NOTE
v20, frente a ella se impulsó Apolo

Sobre Apolo, VER ad 1.9.

INTR MITO NOTE
v21, contemplándola desde Pérgamo

Sobre Pérgamo, VER ad 4.508.

INTR MITO HIST NOTE
v22, junto al roble

Sobre este roble, VER ad 5.693.

INTR MITO NARR HIST NOTE
v32, para ustedes las inmortales

Entiéndase, Atenea y Hera, las principales impulsoras de la destrucción de Troya (cf. e.g. 4.5-24).

INTR NARR NOTE
v44, Héleno

Sobre Héleno, VER ad 6.76. Su aparición aquí está claramente conectada con su intervención anterior en 6.75-101, donde envía a Héctor a Troya.

INTR MITO NOTE
v55, las falanges de los troyanos

Sobre las “falanges”, VER ad 2.558.

INTR CONC HIST NOTE
v57, a los aqueos de buenas grebas

Sobre las grebas, VER ad 1.17.

INTR HIST NOTE
v58, arco de plata

VER ad 1.37.

INTR MITO NOTE
v60, portador de la égida

Sobre la égida y este epíteto, VER ad 1.202.

INTR MITO FORM NOTE
v63, se derrama sobre el mar la onda del Céfiro

Sobre el Céfiro, VER ad 2.147.

INTR MITO HIST NOTE
v64, se ennegrece el mar

Entiéndase, por la opacidad que produce la agitación de las aguas.

INTR NARR NOTE
v69, El Cronida de alto trono no cumplió los juramentos

La referencia es a 3.275-302, en la preparación del duelo entre Paris y Menelao.

INTR NARR NOTE
v78, tras remover las armas

Sobre la remoción de las armas y su importancia, VER ad 4.466. Este es un buen ejemplo de la lógica subyacente: al ganador del duelo debe permitírsele que se quede con las armas del perdedor para tener un trofeo que simbolice su triunfo.

INTR CONC HIST NOTE
v79, el fuego

Sobre el rito funerario épico, VER ad 1.52.

INTR HIST CONC NOTE
v85, los aqueos de largos cabellos

Sobre este epíteto, VER ad 2.11.

INTR CONC HIST NOTE
v93, Les daba vergüenza negarse

Sobre el concepto de aidós, que impide aquí rechazar abiertamente el duelo, VER ad 1.23.

INTR CONC NOTE
v94, dijo entre ellos Menelao

Sobre Menelao, VER ad 1.16.

INTR MITO NOTE
v108, te tomó de la mano derecha

La propicia (VER ad 1.597), quizás señalando el éxito de la intervención de Agamenón.

INTR CONC NOTE
v118, doblará la rodilla con júbilo

Una expresión un tanto oscura, con un único paralelo en un contexto muy similar en 19.72, que ya los escoliastas no entendían del todo (cf. A y Aint). “Doblar la rodilla” puede ser para huir, o bien para sentarse a descansar después de haber sobrevivido el combate. Lo segundo resulta mucho más coherente en el pasaje de 19, por lo que debe ser el sentido de la frase.

INTR NARR NOTE
v122, sus servidores

Sobre los therápontes, VER ad 1.321. Son los mismos compañeros a los que ha hecho referencia Agamenón en 115, indicando que Menelao le ha hecho caso a su hermano.

INTR CONC NARR NOTE
v123, Néstor

Sobre Néstor, VER ad 1.247.

INTR MITO NOTE
v124, la tierra aquea

En sentido metafórico (VER ad 1.254).

INTR CONC NOTE
v125, Sin duda gemiría mucho el anciano Peleo

Sobre Peleo, VER ad 1.489.

INTR MITO NOTE
v126, mirmidones

Sobre los mirmidones, VER ad 1.180.

INTR MITO NOTE
v131, su vida, dejando sus miembros

Sobre la muerte como proceso de separación, VER ad 4.470.

INTR CONC NOTE
v133, sobre el Celadonte de veloz corriente

El río es desconocido, aunque se presume en general que estaría en Arcadia.

INTR HIST NOTE
v134, juntándonos los pilios y los arcadios

Entiéndase, desde luego, para combatir. Sobre los pilios, VER ad 1.248; sobre los arcadios, VER ad 2.603.

INTR NARR HIST NOTE
v135, las murallas de Fea, en torno a las corrientes del Yárdano

Tanto Fea como el Yárdano son muy difíciles de ubicar, aunque es evidente que debían hallarse hacia el centro-oeste del Peloponeso.

INTR HIST NOTE
v136, Ereutalión

Sobre el personaje, VER ad 4.319, donde Néstor afirma que lo mató. La repetición casi garantiza que no estamos ante una invención ad hoc y que el relato debía ser tradicional.

INTR MITO NOTE
v137, del soberano Areítoo

VER ad 7.8.

INTR MITO NOTE
v142, A él lo mató Licurgo

No debe confundirse con el Licurgo mucho más famoso mencionado en el canto 6 (VER ad 6.130). Este Licurgo fue un rey de Arcadia, que debía ser bien conocido, puesto que Pausanias da su genealogía (8.4.10 - cf. también Apolodoro 3.9), incluyendo el detalle de que era el padre del argonauta Anceo, y ubica el lugar de su tumba (8.11.4), curiosamente en un paso estrecho (¿quizás el mismo en el que mató a Areítoo?), además de hablar de él en otras ocasiones (5.5.5 y 8.4.8). Leer más: Wikipedia s.v. Lycurgus of Arcadia.

INTR MITO NOTE
v146, que le dio el broncíneo Ares

Sobre Ares, VER ad 2.110.

INTR MITO NOTE
v163, el Tidida, el fuerte Diomedes

Sobre el personaje, VER ad 2.406.

INTR MITO NOTE
v164, los Ayantes

Sobre los “Ayantes”, VER ad 2.406. No es posible realmente saber en quién estaría pensando el poeta o su audiencia al escuchar este plural aquí, y es probable que no sea demasiado significativo, dado que ni Áyax de Oileo ni Teucro aparecerán en el canto. El último ha matado un troyano en 6.31, mientras que el primero no ha intervenido en la batalla todavía (aunque VER ad 4.273); Áyax Telamonio, por su parte, ha sido fundamental en el triunfo provisional de los aqueos en 6.5-11.

INTR MITO NARR NOTE
v165, Idomeneo

Sobre Idomeneo, VER ad 1.145. Ha aparecido por última vez en 5.43-47, matando al troyano Festo.

INTR MITO NOTE
v166, Meriones

Sobre Meriones, VER ad 2.651. El personaje ha aparecido por última vez en 5.65-68, en una androktasía aquea.

INTR MITO NOTE
v167, Eurípilo, brillante hijo de Evemón

Sobre Eurípilo y su padre, VER ad 2.736. El héroe apareció por última vez en 6.36, matando a un troyano.

INTR MITO NOTE
v168, Toante Andremónida y el divino Odiseo

Sobre Toante y su padre, VER ad 2.638; sobre Odiseo, VER ad 1.138. Ambos han aparecido por última vez matando troyanos, el primero en 4.527-535, el segundo en 6.30b-31a.

INTR MITO NOTE
v170, gerenio

Sobre la expresión, VER ad 2.336.

INTR FORM NOTE
v180, o al propio rey de Micenas

Sobre Micenas, VER ad 2.569.

INTR HIST NOTE
v183, el heraldo

Sobre la figura del heraldo, VER ad 1.321. La verificación del ganador del sorteo es, como puede imaginarse, un tema de seriedad institucional (VER ad 7.184).

INTR CONC RELI NOTE
v184, hacia la derecha

I.e. yendo de izquierda a derecha, la dirección propicia (VER ad 1.597), enfatizando el carácter ritual de este procedimiento (VER ad 7.183).

INTR CONC NOTE
v199, haber nacido y sido criado en Salamina

Sobre Salamina, VER ad 2.557.

INTR HIST NOTE
v202, patrono del Ida

Sobre el Ida, VER ad 3.276.

INTR MITO HIST NOTE
v205, gloria

Sobre el concepto de kŷdos, VER ad 1.279.

INTR CONC TRAD NOTE
v220, Tiquio

El personaje es, como puede esperarse, desconocido, y probablemente un invento a partir del verbo teúkho (“fabricar”), que se encuentra en esta misma frase (VER ad 5.60 para este recurso). Merece mencionarse, de todas maneras, que existía una anécdota en la Antigüedad (cf. el escolio T, ‘Hdt.’ Vit. Hom. 9-10, y Eustacio 2.448-450), sin duda apócrifa, según la cual Homero fue albergado en la ciudad cimia de Neon Teichos por un curtidor llamado Tiquio, que el poeta inmortalizó introduciéndolo en este verso.

INTR MITO FORM NOTE
v221, una casa en Hile

Si es la de Beocia, que parece lo más probable, VER ad 2.500.

INTR HIST NOTE
v253, la túnica

Sobre el khitón, VER ad 2.42.

INTR CONC HIST NOTE
v270, con una roca como de molino

Esto es, como una piedra del tamaño de las utilizadas para moler grano (cf. Wikipedia, s.v. Muela de molino).

INTR HIST NOTE
v274, los heraldos

Sobre la figura del heraldo, VER ad 1.321. Aquí están actuando como árbitros y, acaso, “padrinos” de los duelistas. Obsérvese, de todas maneras, que la decisión de detener el duelo es tomada por estos.

INTR CONC RELI NOTE
v276, Taltibio

Sobre el personaje, VER ad 1.320.

INTR FORM HIST NOTE
v276, Ideo

VER ad 3.248.

INTR MITO NOTE
v280, que amontona las nubes

En tanto que dios del clima (VER ad 1.397).

INTR FORM RELI NOTE
v284, exhórtenlo a que diga esto

El plural, desde luego, referido a ambos heraldos.

INTR NARR NOTE
v295, los que tengas

Áyax tiene, de hecho, un familiar cercano en el campamento: su medio hermano Teucro (VER ad 6.31).

INTR MITO NOTE
v297, de largos peplos

Sobre los peplos, VER ad 3.228.

INTR HIST NOTE
v305, le daba un cinturón

Sobre el “cinturón”, VER ad 4.132.

INTR CONC HIST NOTE
v305, reluciente de púrpura

Sobre la púrpura, VER ad 3.126.

INTR HIST NOTE
v329, del Escamandro

Sobre el Escamandro, VER ad 2.465.

INTR MITO HIST NOTE
v330, esparció el agudo Ares

Sobre Ares, VER ad 2.110.

INTR MITO NARR NOTE
v331, la Aurora

Sobre la Aurora, VER ad 1.477.

INTR CONC MITO NOTE
v347, el prudente Antenor

Sobre el personaje, VER ad 2.822.

INTR MITO NOTE
v348, troyanos y dárdanos y además los aliados

Sobre los dárdanos, VER ad 2.819.

INTR HIST NOTE
v350, los bienes junto con ella

Sobre los bienes que Paris tomó de Esparta, VER ad 3.70.

INTR MITO INTP NOTE
v363, desde Argos

Sobre Argos, VER ad 1.30. Aquí la referencia puede ser al Peloponeso o Grecia en su conjunto.

INTR FORM HIST NOTE
v414, los dardaniones

Esto es, los dárdanos (VER ad 2.819), aquí y en 8.154 nombrados con un patronímico a partir del nombre del fundador de su etnia.

INTR MITO HIST NOTE
v422, desde el Océano

VER ad 1.423.

INTR MITO NOTE
v445, entre ellos comenzó a hablar Poseidón

Sobre Poseidón, VER ad 1.400.

INTR MITO NOTE
v445, sacudidor de la tierra

Poseidón no solo es el dios del mar, sino también el dios de los terremotos (cf. 12.27-29, 13.17-19, 20.57-60), acaso porque estos eran percibidos como producto del sacudimiento de las aguas subterráneas.

INTR MITO NOTE
v453, para el héroe Laomedonte construimos fatigándonos

Sobre Laomedonte, VER ad 3.250; sobre este mito, VER ad 1.129.

INTR MITO FORM HIST NOTE
v467, unas naves de Lemnos

Sobre Lemnos, VER ad 1.593.

INTR HIST RELI NOTE
v468, el Jasónida Euneo

Como se afirma enseguida, hijo de Hipsípila y de Jasón, Euneo es un personaje bien conocido en la mitología griega que también es mencionado en 21.40-43 y 23.746-747 comerciando con aqueos y troyanos, lo que sugiere que la isla de Lemnos era un centro fundamental para el intercambio de mercancías y cautivos provenientes de la Tróade (lo que, dada su ubicación, es por demás lógico). Leer más: Wikipedia s.v. Euneo.

INTR MITO NOTE
v469, Hipsípila

Hija del rey de Lemnos Toante (VER ad 23.745), Hipsípila es famosa por haber rescatado a su padre durante la masacre de los hombres de Lemnos por parte de sus esposas en venganza por las relaciones sexuales de estos con mujeres de Tracia. Como está implicado en este pasaje, durante la estancia de los argonautas en Lemnos Hipsípila se une a Jasón y engendra a Euneo. Leer más: Wikipedia s.v. Hipsípila.

INTR MITO NOTE
v469, Jasón

El famoso hijo de Esón que comandó la expedición de los argonautas. Su relación con la saga troyana se limita a su paternidad de Euneo (VER ad 7.468), si bien no hay duda de que sería un héroe de considerable importancia en la tradición épica griega en general. Leer más: Wikipedia s.v. Jasón.

INTR MITO NOTE
v471, mil medidas de vino

La “medida” (métron) debía ser una cantidad más o menos estándar, habida cuenta de su aparición en otros pasajes (23.268, 741, Od. 2.355, etc.), pero no tenemos manera de determinar cuál sería. Dado que en 23.267-268 se menciona un caldero de “cuatro medidas”, sin embargo, parece razonable asumir que no podría tratarse de un número menor a algunos litros (¿quizás doce, como piensan AH?), lo que significa que estas mil medidas serían una cantidad inmensa.

INTR HIST NOTE
v475, otros por varones prisioneros

Sobre la captura de prisioneros, VER ad 1.13.

INTR CONC MITO HIST NOTE
v479, tronando

Sobre el rayo de Zeus como signo, VER ad 2.353.

INTR MITO RELI NOTE
v480, el vino se derramaba de las copas hacia el suelo

Esto es, se hacían libaciones (VER ad 1.462).

INTR RELI NOTE